Fuse Games recupera las carreras más salvajes de Star Wars con una fórmula más ambiciosa y profunda.
Tras probarlo por primera vez durante la Gamescom, Star Wars: Galactic Racer ya nos dejó con muy buenas sensaciones. Ahora, después de darle caña a su versión final, la impresión no solo se mantiene, sino que incluso mejora. Fuse Games recupera ese espíritu de las carreras arcade de Star Wars que tan buenos recuerdos dejó en su día y lo lleva un paso más allá con una propuesta más rápida, agresiva y completa. Aquí no venimos a blandir sables de luz ni a salvar la galaxia. Venimos a correr, derrapar, golpear a nuestros rivales y exprimir cada circuito al máximo. Una vuelta a las carreras galácticas que no se limita a tirar de nostalgia, sino que intenta subir el listón de aquella fórmula que tantos buenos ratos nos dio.
La Liga Galáctica necesita algo más que velocidad
Tras la caída del Imperio y mientras la Nueva República intenta recomponer la galaxia, los bajos fondos encuentran terreno fértil para crecer. En ese contexto nace la Liga Galáctica, un circuito ilegal impulsado por Darius Pax y alimentado por sindicatos criminales, apuestas y pilotos dispuestos a jugárselo todo por alcanzar la gloria. Nosotros encarnamos a Shade, un corredor que entra en este mundillo con sus propias cuentas pendientes y con Kestar Bool como gran rival a batir. La historia no busca imponerse por encima de las carreras, sino darles un propósito y evitar que todo se reduzca a competir porque sí. Rivalidades, egos, alianzas y los paddocks entre pruebas ayudan a construir ese ambiente clandestino y a captar parte de la esencia de los bajos fondos de Star Wars.
Fácil de controlar, difícil de dominar
Star Wars: Galactic Racer deja claro enseguida que sus vehículos no se limitan a cambiar de aspecto. Cada categoría presenta diferencias evidentes en manejo, inercias y respuesta, con virtudes y limitaciones que obligan a encontrar la que mejor encaje con nuestra forma de conducir. El control resulta accesible desde el primer momento, siguiendo esa filosofía de “fácil de controlar, difícil de dominar”. Podemos competir sin demasiadas complicaciones, pero aprender a trazar, arriesgar y sacar partido a cada máquina requiere práctica. También podemos alternar entre diferentes perspectivas, incluida una cámara trasera tradicional y una vista en primera persona.
La dificultad modifica bastante la experiencia. En los niveles bajos el juego es más permisivo con los golpes contra paredes y la agresividad de los rivales, mientras que en dificultades superiores cualquier roce puede terminar dejándonos fuera y obliga a estar constantemente pendientes del resto de pilotos. Las habilidades tampoco sustituyen a conducir bien, pero utilizadas en el momento adecuado pueden darnos una ventaja decisiva para adelantar, defendernos o complicarle la carrera a un rival. Los takedowns pueden ser clave en momentos puntuales, aunque no tienen el peso protagonista de un Burnout. A todo ello se suman el Afterburner y el Ramjet. El primero funciona como un turbo convencional, mientras que el segundo ofrece una aceleración mucho más agresiva a cambio del riesgo de sobrecalentar el vehículo. Saber alternarlos correctamente resulta esencial para pelear por las primeras posiciones.

Una campaña que cambia en cada intento
La campaña es el principal modo de juego y nos propone recorridos formados por diferentes eventos y rutas entre las que podemos elegir. Encontramos carreras, eliminatorias, pruebas de campo y encuentros misteriosos, avanzando por distintos planetas hasta enfrentarnos a rivales importantes. Aquí entran en juego las Fichas de la Liga, nuestro margen de error. Fallar determinados objetivos o sufrir demasiados accidentes puede hacernos perder una y, si nos quedamos sin ninguna, tendremos que comenzar de nuevo ese recorrido.
Volver a intentarlo no significa repetir exactamente lo mismo. Los eventos y rutas cambian, aunque los planetas mantienen un orden general, de manera que conocemos cada vez mejor los escenarios sin saber exactamente qué encontraremos después. Además, parte de la progresión se conserva entre recorridos, por lo que incluso una derrota puede ayudarnos a afrontar la siguiente oportunidad en mejores condiciones.
Construyendo nuestra máquina
Cada recorrido también sirve para ir dando forma al vehículo. Al completar determinados eventos podemos escoger entre recompensas que mejoran estadísticas como batería, Ramjet o resiliencia, además de piezas con efectos más específicos. El juego cuenta con 300 piezas, muchas con distintos niveles y posibilidades de combinación. Podemos reducir el calor, acelerar la recarga de habilidades o potenciar determinados estados, mientras que las habilidades activas y los Estilos de piloto amplían todavía más las opciones para adaptar el vehículo a nuestra manera de jugar.

La gracia no está simplemente en subir números, sino en encontrar sinergias que funcionen con nuestra conducción y con el vehículo elegido. También podemos aceptar contratos con objetivos adicionales para conseguir mejores recompensas. Fuera de los recorridos seguimos ampliando nuestro garaje, desbloqueando componentes y modificando diferentes partes de la nave. A esto se suma la personalización visual, con colores, patrones y elementos decorativos que permiten darle un aspecto propio.
Siempre queda algo más por correr
Además de la campaña principal, Star Wars: Galactic Racer ofrece varios modos adicionales. En Ubicaciones, distintos corredores nos proponen series de carreras consecutivas y nuestra posición determina las recompensas que podremos invertir después en piezas de mejora o elementos visuales. Arcade reúne grupos de desafíos que se desbloquean conforme progresamos, con contrarrelojes, pruebas específicas para determinados vehículos y carreras condicionadas por distintas situaciones. El sistema de medallas anima además a repetirlas para mejorar nuestros registros, incluyendo desafíos centrados en las carreras de vainas.
El multijugador ofrece partidas rápidas y experiencias más largas. En las primeras todos parten en las mismas condiciones, mientras que el Recorrido multijugador traslada parte de la estructura de la campaña al online, permitiéndonos mejorar el vehículo entre pruebas antes de afrontar las carreras decisivas. Hasta 12 jugadores pueden competir simultáneamente con speeders y hasta 8 en carreras de vainas. En las sesiones que hemos podido disputar el funcionamiento ha sido bastante bueno y la presencia de crossplay amplía las posibilidades de encontrar rivales reales.

En cuanto a duración, resulta complicado establecer una cifra concreta. La campaña puede llevarnos un buen puñado de horas, pero las diferentes dificultades, rutas variables, combinaciones de vehículos, piezas, habilidades, Arcade, Ubicaciones y multijugador hacen que la rejugabilidad sea una de sus principales bazas.
Una galaxia que entra por los ojos y por los oídos
Visualmente, Star Wars: Galactic Racer consigue trasladarnos con bastante acierto a las diferentes localizaciones del universo Star Wars. Los circuitos presentan trazados variados donde una curva traicionera, un salto o una mala lectura del recorrido pueden cambiar una carrera. No contamos con un minimapa que marque cada giro y no siempre queda claro por dónde continúa el trazado, pero precisamente ahí encontramos parte de su gracia: reaccionar rápido forma parte de la competición. Los planetas cuentan con personalidad propia y sus condiciones no se limitan a cambiar el decorado. El calor, la lava, el frío, el agua o el ácido pueden afectar directamente a nuestro vehículo y obligarnos a adaptar la conducción. Nos habría gustado disponer de más mundos, principalmente porque somos unos auténticos frikis de la saga, pero los presentes están bien diferenciados mediante ambientación, climatología, iluminación y elementos propios.
La sensación de velocidad funciona realmente bien y durante nuestras partidas no hemos apreciado ralentizaciones, incluso con varios corredores, golpes, habilidades y efectos coincidiendo en pantalla. Además, contamos con 4K Ultra HD, HDR10 y una tasa de 60 FPS o superior, completando un apartado técnico que nos ha dejado muy buenas sensaciones. Los paddocks aportan un pequeño respiro entre carreras. Son zonas reducidas y con libertad limitada, pero evitan que todo se convierta en saltar de menú en menú y nos permiten encontrarnos con corredores, mecánicos y razas perfectamente reconocibles del universo Star Wars.

En el sonido nos queda una pequeña espinita: los textos llegan en castellano, pero las voces permanecen en inglés. El trabajo realizado en este idioma funciona bien, aunque un doblaje al castellano habría ayudado mucho más a disfrutar de la historia y los personajes. La banda sonora tampoco recurre a las composiciones clásicas de John Williams ni a su reconocible tema principal, pero consigue sonar a Star Wars. Los efectos terminan de redondear el conjunto, especialmente con un buen equipo de sonido envolvente: arrancar los sistemas y motores antes de una carrera, activar los turbos o utilizar habilidades cuenta con sonidos propios que transmiten muy bien la potencia de estas máquinas.
Conclusión
Star Wars: Galactic Racer confirma y supera las buenas sensaciones que nos dejó durante la Gamescom. Fuse Games recupera una vertiente de Star Wars que llevaba demasiado tiempo olvidada y la adapta a una propuesta arcade rápida, accesible y muy divertida, pero con suficiente profundidad como para exigirnos algo más que pisar el acelerador. Su campaña variable, las posibilidades para modificar nuestros vehículos y los diferentes modos consiguen que siempre tengamos algún motivo para volver a competir.
La Liga Galáctica necesita algo más que velocidad
Tras la caída del Imperio y mientras la Nueva República intenta recomponer la galaxia, los bajos fondos encuentran terreno fértil para crecer. En ese contexto nace la Liga Galáctica, un circuito ilegal impulsado por Darius Pax y alimentado por sindicatos criminales, apuestas y pilotos dispuestos a jugárselo todo por alcanzar la gloria. Nosotros encarnamos a Shade, un corredor que entra en este mundillo con sus propias cuentas pendientes y con Kestar Bool como gran rival a batir. La historia no busca imponerse por encima de las carreras, sino darles un propósito y evitar que todo se reduzca a competir porque sí. Rivalidades, egos, alianzas y los paddocks entre pruebas ayudan a construir ese ambiente clandestino y a captar parte de la esencia de los bajos fondos de Star Wars.
Fácil de controlar, difícil de dominar
Star Wars: Galactic Racer deja claro enseguida que sus vehículos no se limitan a cambiar de aspecto. Cada categoría presenta diferencias evidentes en manejo, inercias y respuesta, con virtudes y limitaciones que obligan a encontrar la que mejor encaje con nuestra forma de conducir. El control resulta accesible desde el primer momento, siguiendo esa filosofía de “fácil de controlar, difícil de dominar”. Podemos competir sin demasiadas complicaciones, pero aprender a trazar, arriesgar y sacar partido a cada máquina requiere práctica. También podemos alternar entre diferentes perspectivas, incluida una cámara trasera tradicional y una vista en primera persona.
La dificultad modifica bastante la experiencia. En los niveles bajos el juego es más permisivo con los golpes contra paredes y la agresividad de los rivales, mientras que en dificultades superiores cualquier roce puede terminar dejándonos fuera y obliga a estar constantemente pendientes del resto de pilotos. Las habilidades tampoco sustituyen a conducir bien, pero utilizadas en el momento adecuado pueden darnos una ventaja decisiva para adelantar, defendernos o complicarle la carrera a un rival. Los takedowns pueden ser clave en momentos puntuales, aunque no tienen el peso protagonista de un Burnout. A todo ello se suman el Afterburner y el Ramjet. El primero funciona como un turbo convencional, mientras que el segundo ofrece una aceleración mucho más agresiva a cambio del riesgo de sobrecalentar el vehículo. Saber alternarlos correctamente resulta esencial para pelear por las primeras posiciones.

Una campaña que cambia en cada intento
La campaña es el principal modo de juego y nos propone recorridos formados por diferentes eventos y rutas entre las que podemos elegir. Encontramos carreras, eliminatorias, pruebas de campo y encuentros misteriosos, avanzando por distintos planetas hasta enfrentarnos a rivales importantes. Aquí entran en juego las Fichas de la Liga, nuestro margen de error. Fallar determinados objetivos o sufrir demasiados accidentes puede hacernos perder una y, si nos quedamos sin ninguna, tendremos que comenzar de nuevo ese recorrido.
Volver a intentarlo no significa repetir exactamente lo mismo. Los eventos y rutas cambian, aunque los planetas mantienen un orden general, de manera que conocemos cada vez mejor los escenarios sin saber exactamente qué encontraremos después. Además, parte de la progresión se conserva entre recorridos, por lo que incluso una derrota puede ayudarnos a afrontar la siguiente oportunidad en mejores condiciones.
Construyendo nuestra máquina
Cada recorrido también sirve para ir dando forma al vehículo. Al completar determinados eventos podemos escoger entre recompensas que mejoran estadísticas como batería, Ramjet o resiliencia, además de piezas con efectos más específicos. El juego cuenta con 300 piezas, muchas con distintos niveles y posibilidades de combinación. Podemos reducir el calor, acelerar la recarga de habilidades o potenciar determinados estados, mientras que las habilidades activas y los Estilos de piloto amplían todavía más las opciones para adaptar el vehículo a nuestra manera de jugar.

La gracia no está simplemente en subir números, sino en encontrar sinergias que funcionen con nuestra conducción y con el vehículo elegido. También podemos aceptar contratos con objetivos adicionales para conseguir mejores recompensas. Fuera de los recorridos seguimos ampliando nuestro garaje, desbloqueando componentes y modificando diferentes partes de la nave. A esto se suma la personalización visual, con colores, patrones y elementos decorativos que permiten darle un aspecto propio.
Siempre queda algo más por correr
Además de la campaña principal, Star Wars: Galactic Racer ofrece varios modos adicionales. En Ubicaciones, distintos corredores nos proponen series de carreras consecutivas y nuestra posición determina las recompensas que podremos invertir después en piezas de mejora o elementos visuales. Arcade reúne grupos de desafíos que se desbloquean conforme progresamos, con contrarrelojes, pruebas específicas para determinados vehículos y carreras condicionadas por distintas situaciones. El sistema de medallas anima además a repetirlas para mejorar nuestros registros, incluyendo desafíos centrados en las carreras de vainas.
El multijugador ofrece partidas rápidas y experiencias más largas. En las primeras todos parten en las mismas condiciones, mientras que el Recorrido multijugador traslada parte de la estructura de la campaña al online, permitiéndonos mejorar el vehículo entre pruebas antes de afrontar las carreras decisivas. Hasta 12 jugadores pueden competir simultáneamente con speeders y hasta 8 en carreras de vainas. En las sesiones que hemos podido disputar el funcionamiento ha sido bastante bueno y la presencia de crossplay amplía las posibilidades de encontrar rivales reales.

En cuanto a duración, resulta complicado establecer una cifra concreta. La campaña puede llevarnos un buen puñado de horas, pero las diferentes dificultades, rutas variables, combinaciones de vehículos, piezas, habilidades, Arcade, Ubicaciones y multijugador hacen que la rejugabilidad sea una de sus principales bazas.
Una galaxia que entra por los ojos y por los oídos
Visualmente, Star Wars: Galactic Racer consigue trasladarnos con bastante acierto a las diferentes localizaciones del universo Star Wars. Los circuitos presentan trazados variados donde una curva traicionera, un salto o una mala lectura del recorrido pueden cambiar una carrera. No contamos con un minimapa que marque cada giro y no siempre queda claro por dónde continúa el trazado, pero precisamente ahí encontramos parte de su gracia: reaccionar rápido forma parte de la competición. Los planetas cuentan con personalidad propia y sus condiciones no se limitan a cambiar el decorado. El calor, la lava, el frío, el agua o el ácido pueden afectar directamente a nuestro vehículo y obligarnos a adaptar la conducción. Nos habría gustado disponer de más mundos, principalmente porque somos unos auténticos frikis de la saga, pero los presentes están bien diferenciados mediante ambientación, climatología, iluminación y elementos propios.
La sensación de velocidad funciona realmente bien y durante nuestras partidas no hemos apreciado ralentizaciones, incluso con varios corredores, golpes, habilidades y efectos coincidiendo en pantalla. Además, contamos con 4K Ultra HD, HDR10 y una tasa de 60 FPS o superior, completando un apartado técnico que nos ha dejado muy buenas sensaciones. Los paddocks aportan un pequeño respiro entre carreras. Son zonas reducidas y con libertad limitada, pero evitan que todo se convierta en saltar de menú en menú y nos permiten encontrarnos con corredores, mecánicos y razas perfectamente reconocibles del universo Star Wars.

En el sonido nos queda una pequeña espinita: los textos llegan en castellano, pero las voces permanecen en inglés. El trabajo realizado en este idioma funciona bien, aunque un doblaje al castellano habría ayudado mucho más a disfrutar de la historia y los personajes. La banda sonora tampoco recurre a las composiciones clásicas de John Williams ni a su reconocible tema principal, pero consigue sonar a Star Wars. Los efectos terminan de redondear el conjunto, especialmente con un buen equipo de sonido envolvente: arrancar los sistemas y motores antes de una carrera, activar los turbos o utilizar habilidades cuenta con sonidos propios que transmiten muy bien la potencia de estas máquinas.
Conclusión
Star Wars: Galactic Racer confirma y supera las buenas sensaciones que nos dejó durante la Gamescom. Fuse Games recupera una vertiente de Star Wars que llevaba demasiado tiempo olvidada y la adapta a una propuesta arcade rápida, accesible y muy divertida, pero con suficiente profundidad como para exigirnos algo más que pisar el acelerador. Su campaña variable, las posibilidades para modificar nuestros vehículos y los diferentes modos consiguen que siempre tengamos algún motivo para volver a competir.
A ello se suma un multijugador que funciona realmente bien, escenarios que captan la esencia de la saga y un apartado técnico muy sólido. Nos habría gustado contar con más localizaciones y, especialmente, con doblaje al castellano, pero son pequeñas espinas dentro de un conjunto que funciona a gran nivel. El título no se limita a recuperar aquellas carreras galácticas que tantos buenos recuerdos nos dejaron: las hace crecer, las moderniza y consigue llevarlas un paso más allá.

Análisis
Star Wars: Galactic Racer
"Fuse Games recupera las carreras más salvajes de Star Wars con una fórmula más ambiciosa y profunda."
0
Nota Final
Procesando...