Cada acto es una prueba: o te adaptas al juego del teatro, o te conviertes en parte del decorado.
Ha sido un mes largo, pero ya tenemos aquí una de las grandes promesas del año. Hoy presentamos el análisis de Crisol: Theater of Idols, un juego FPS survival horror español desarrollado por Vermilla Studios y editado por Blumhouse. A continuación, hablaremos sobre sus principales características.
Asume tu destino en Tormentosa
Crisol: Theater of Idols nos presenta un mundo real alternativo. En este contexto, la acción se sitúa en “Hispania”, un país basado en España y su cultura, pero con retorcidos cambios. Hispania está gobernada por un dios conocido como “el Sol”. Una deidad cuyas mayores señas son el oro y la sangre. Al principio del juego, el Sol ordena al protagonista, Gabriel Escudero, capitán de los “Tercios del Sol”, viajar a la Isla de Tormentosa, donde su némesis, “el Mar”, está a punto de ser liberado.
La misión de Gabriel es reparar el sello que mantiene al Mar preso y purgar la herejía de sus acólitos de la isla. Por desgracia, tras su llegada, la isla parece un extraño campo de batalla sin cadáveres, donde siniestras figuras de madera matan a cualquiera que se les acerque. Además, tras llegar a la Catedral del Mar y conocer a Dolores, queda claro que reparar el sello no será tan sencillo, ni lo que creíamos cierto lo es. Bienvenidos a Crisol: Theater of Idols.
El azote de las estatuas
A la hora de hablar de su jugabilidad, Crisol muestra similitudes a sagas como BioShock o Resident Evil. Ya sabemos cuál es nuestro objetivo principal; para conseguirlo, necesitamos unas dagas hechas de la “sangre” de cuatro familias notables de la isla. Dicho objetivo nos llevará a explorar las diversas zonas de Tormentosa a lo largo del prólogo y los cuatro capítulos posteriores durante unas 17 horas. Si queremos lograrlo, debemos explorar, resolver puzles, luchar contra enemigos y cumplir objetivos diversos en cada zona.

Como hemos dicho, el gameplay es típico de un FPS. Durante el prólogo, vemos a los enemigos principales del juego: los “astillados”, unas estatuas de madera que cobran vida, basadas en santos y figuras del folclore español. Gracias a los primeros, vemos otro elemento fundamental que define al juego: la sangre. Gracias a ella podemos cargar nuestras 5 armas, más una adicional que es el cuchillo, que funciona al margen de esto. La sangre es nuestra vida y munición.
Esta sangre se puede conseguir gracias a unas jeringas, o absorbiéndola de cadáveres animales o humanos gracias a la bendición del Sol. Los astillados no serán el único problema: habrá una especie de no muerto robot llamado Dolores, que odia de forma irredenta a nuestro protagonista. Dolores tiene su lore y sus motivos más allá de ser una cazadora. Al principio será invencible, lo que nos obligará a cierto grado de sigilo y de huida durante el juego.
Habrá más enemigos, gracias a unos cuadros “vivos”, unas vidrieras escalofriantes y demás. Cada zona nos presentará al menos un nuevo enemigo, más o menos recurrente. Liquidarlos nos proporcionará recursos, así como la exploración, que nos dará talismanes y dinero (Toros de Plata), para mejorar nuestras armas sabiamente en un NPC del juego llamado “La Plañidera”.

Las sangrientas aventuras de Gabriel por los distritos
Por ello es importante la exploración, tanto para conseguir armas, jeringuillas y unos frascos para aumentar nuestra vida máxima, como para descubrir el inmenso y rico lore del juego, que desafortunadamente cuenta con algunos agujeros de guion. Puede que sean cosas creadas ex profeso, o bien formen parte de planes posteriores para el universo de Crisol. Sea cual sea el motivo, lo cierto es que el lore nos muestra qué ocurre en la isla y, lo más importante, ¿por qué? Hay algunos temas recurrentes, como la relación de padres a hijos, el legado y las consecuencias.
Volviendo a la jugabilidad, cada capítulo nos lleva a una zona distinta del juego. Entre capítulos podremos volver a la Feria de Tormentosa, cuartel general de una facción del Sol infiltrada: los “Solaris”. Una 5.ª Columna dirigida por Mediodía, aliada de Gabriel en esta misión. En la Feria podremos encontrar a La Plañidera para guardar o mejorar las armas, minijuegos y unos cofres con dinero, talismanes u otros objetos. También páginas del Maremanto (parte del lore) o discos de vinilo con pistas sonoras del juego. Lo cierto es que, tras visitar cada zona a lo largo del juego, muchas de ellas no son accesibles de nuevo más tarde. No se pierde nada explorando bien y consiguiendo muchos de los objetos y tesoros escondidos.
Durante gran parte del juego, nos veremos obligados a combatir con multitud de enemigos ya citados. El sistema de combate es bastante dinámico; rápidamente uno se da cuenta de que la sangre puede verse reducida drásticamente, lo que obliga a usar la munición y las armas con cuidado. Cada arma consume una cantidad distinta de sangre, además de requerir bastantes disparos para eliminar enemigos.

A diferencia de otros juegos, disparar “a la cabeza” no garantiza la muerte definitiva. La mayoría de enemigos pueden seguir luchando sin algunas extremidades, o tienen más de una fase. Asimismo, hay varios jefes, como la propia Dolores, y unos extraños gólems. Los combates, en general, revisten cierta dificultad, sobre todo si no somos de reacción rápida o nos quedamos quietos sin aprovechar el escenario. Por si fuera poco, hay minas puestas claramente a traición por todo el juego.
Finalmente, debemos hablar de los puzles. Hay decenas en este juego; la verdad es que son bastante ingeniosos y complicados. Es cierto que hay pistas; no obstante, sí que suponen un desafío intelectual en conjunto, además de ser divertidos. Desde botellas de vino al dominó. En general, la jugabilidad es excelente: una buena historia, buena jugabilidad, enemigos peligrosos y puzles para jugadores ingeniosos forman una gran mezcla. Pero tranquilos, que no es lo único excelente que tiene Crisol.
Una nueva visión de España
Ya comentamos, con ocasión de la presentación de enero, que el juego contaba con unos pilares basados en la cultura española. Una cultura gráficamente representada en el juego de forma soberbia. Sin embargo, recreada de forma retorcida. El juego muestra excelentes gráficos de una isla con múltiples zonas distintas: pueblos pesqueros, zonas industriales, iglesias, catedrales. Un auténtico tributo a nuestro folclore desde la propia Dolores, basada en la escultura de Nuestra Señora de los Dolores, así como otros astillados, basados en figuras similares.

El título en todo momento presenta cierta dualidad inicial: el color dorado y luminoso del Sol y la sangre como algo positivo, frente al agua y la plata del Mar como algo negativo y siniestro. Sin embargo, no es solo España la que está representada en Crisol; también la mitología griega con los Ofiotauros, o el antiguo Egipto a través del propio Sol. Además, se ve cierta atmósfera del siglo XIX español a través de sus zonas urbanas y rurales, con multitud de carteles haciendo referencia a las corridas de toros, a las fiestas de los pueblos. Por si fuera poco, las animaciones en general son pura fantasía: tanto los enemigos al atacar o sufrir daño, como los cadáveres siendo devorados por Gabriel, e incluso las cinemáticas e ilustraciones.
Dolor y pérdida
En cuanto al apartado sonoro, si todavía no nos hemos levantado para aplaudir el trabajo de Vermilla, este apartado se encargará. Encontramos multitud de sonidos ambiente tras absorber cadáveres. Otros los causan los enemigos, delatando su presencia con ruidos de madera, cristal y metal, junto a cambios en el ritmo de la música. Igualmente, hay varias canciones basadas en romances y poemas del pasado, como “El enamorado y la Muerte”, datado en torno a los siglos XV y XVI, o “Volverán las oscuras golondrinas”, de Gustavo Adolfo Bécquer. Unas pistas sonoras compuestas por Xavi Qués e interpretadas de manera excelsa por Celica Soldream. De hecho, estas canciones se pueden conseguir gracias a los vinilos para poder escucharlas en el menú Extras en cualquier momento.
Asimismo, tenemos doblaje de voces en español con actrices como Henar Hernández, que pone voz a Mediodía. Un apartado sonoro que inspira multitud de emociones: solemnidad, convicción, honor, gloria, miedo, opresión, dolor, tristeza, pérdida, serenidad, entre otras. Sin hacer demasiado spoiler, al final no hay blanco o negro, ni victoria o derrota: solo dolor y pérdida.

Conclusión
Crisol: Theater of Idols simplemente nos ha conquistado. Un juego español que mezcla buenos elementos de los FPS y los survival horror con algunas características claramente novedosas. Nos veremos inmersos en una historia fascinante y compleja, mientras ponemos a prueba nuestras habilidades y disfrutamos del buen apartado artístico y sonoro, que integran una visión distinta de la cultura española sin caer en el reductio ad absurdum. Crisol solo necesita unos pocos minutos de tu tiempo para que lo abraces hasta el final.
Crisol: Theater of Idols
"Cada acto es una prueba: o te adaptas al juego del teatro, o te conviertes en parte del decorado."