Rios de tinta han sido necesarios para construir el sólido entorno de juego con personajes con nombre propio por doquier que no solo tienen rostro, sino que poseen vidas virtuales en las que entraremos con tan solo pulsar un botón. Este maravilloso engaño que han programado los genios de Bioware nos proporcionara la sensación de que somos participes en una campaña real y que nuestros compañeros mantienen sus vidas a pesar de que apaguemos nuestro sistema. Un gran logro que rara vez podemos disfrutar en un videojuego. Este mundo lleno de historias y aventuras nos ira absorbiendo a medida que descubramos la cultura, política de cada raza y región así como la infinidad de detalles de los que ha sido dotado y sirven para crear una impresión de credibilidad y solidez absoluta.
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La historia interminable
Puede sonar a tópico, pero la paz de nuestro reino vuelve a verse amenazada por la aparición de unas terroríficas fuerzas del mal, formadas por un ejército de criaturas llamadas “engendros tenebrosos” que salen de la tierra para masacrar a todo ser vivo que se cruce en su camino. Lejos de demostrar la ineptitud característica de los aberrantes monstruos, se han unido para formar una horda de destrucción bajo el mando del “Archidemonio”, un enigmático ser cuya naturaleza se ira desvelando paralelamente al argumento y cuyo poder se ha llegado a mitificar. Entre tanto los humanos, comandados por un despreocupado rey y apoyados por los aliados “Guardas grises”, han iniciado una movilización sin igual para hacer frente al enemigo.
Nuestra aventura comienza paralelamente a estos hechos y depende directamente de la elección a la primera cuestion que el juego nos plantea: “quienes queremos ser?”. Como respuesta podremos elegir el género de nuestro personaje, la raza (humano, elfo o enano), la clase (guerrero, mago o pícaro) y el trasfondo (humano noble, elfo dalishano, elfo urbano, enano plebeyo, enano noble y mago). Según definamos estas características viviremos unas primeras horas completamente distintas, tras las cuales la historia entrara en el cauce común en el que seremos reclutados por los guardias grises para la lucha contra la “Ruina” que describe el estado en el que se cierne el reino de Ferelden.
Lo peculiar del guion es que nos veremos obligados a recorrer bastas regiones habitadas por todo tipo de razas cada cual con sus propios problemas que deberemos ayudar a solventar para obtener a cambio su importante apoyo en la lucha contra los engendros tenebrosos. Con esta estructura de misiones y submisiones extras, se nos garantiza muchas horas de juego, aunque siempre podremos acelerar el desenlace final acudiendo directamente a los lugares rigurosamente necesarios.

Para paliar la piratería y el mercado de segunda mano, la distribuidora EA ha decidido regalar con cada copia del juego uno de los dos contenidos descargables puestos en los bazares online correspondientes a cada plataforma, “El prisionero de piedra”, que contiene una pequeña misión junto con un nuevo aliado y además una armadura exclusiva, compatible tanto con DAO como con el próximo Mass Effect 2. Para acceder a la otra misión será necesario abonar el importe establecido y cabe remarcar la agresividad con la que se nos "recordara" la existencia de estos contenidos opcionales, yendo va mas allá de su aparición en el menú principal y repercutiendo durante el juego con personajes que nos ofrecen la posibilidad de acceder a estos DLC con tan solo un click y los datos de nuestra tarjeta de crédito.
Algo que nos ha llamado la atención es que al finalizar el juego tan solo hemos podido recorrer menos de una cuarta parte de todas las tierras que forman el mapa de Thedas. Es decir, nuestras aventuras por el reino de Ferelden suponen la punta del iceberg de lo que nos tienen preparados los creativos de Bioware. Eso sí, para disfrutar del resto habrá que pasar antes por caja, ya sea con la compra de las expansiones que irán ofreciendo como con los próximos juegos de la franquicia. Tendremos Dragon Age para años!.

Un viaje con la mejor compañía
Los personajes que iremos encontrando en el mundo y que nos acompañaran en nuestras aventuras tienen su propia historia, problemas, gustos, intereses y personalidad, mucha personalidad. Tal es el detalle con el que han sido construidos que durante la exploración seremos testigos de conversaciones que ellos mismos y sin nuestra intervención realizan, llegando a desarrollar pequeños debates acerca de temas tan dispares como religión, sexo, modales o cualquier otro que pudiera nacer del roce habitual de pasar tantas horas juntos. Nuestra relación con ellos va mas allá del simple menú de selección y trasciende a conversaciones en las que nos podremos interesar por sus vidas, averiguar que secretos guarda su pasado y la posibilidad de ayudarles en los problemas que pudieran arrastrar con una intervención tan directa que puede suponer la activación de nuevas misiones alternativas.