Fotorrealismo postvictoriano
En
el apartado técnico, Vampyr brilla con luz propia. Hace ya una
eternidad de los días en los que ser indie molaba, cuando nos costaba
menos perdonar la falta de inversión en gráficos por parte de un estudio
que, normalmente, son apenas un par de personas. Hoy en día, indie es
sinónimo de pixeles como puños, habiendo más de un desarrollador y más
de dos que con la excusa del estilo, pretende colarnos su incapacidad de
dibujar nada más complejo que cuatro cuadrados juntos. Esto no sucede
en Dontnod. Es cierto que en esta ocasión no tienen la financiación
detrás de un monstruo como Square Enix, pero Focus no se ha quedado
atrás. Haciendo gala de un más que potente Unreal Engine 4, Vampyr nos
ofrece una experiencia que poco tiene que envidiar a juegos AAA.

La
principal baza del juego se encuentra en los personajes y su
expresividad. Tal es la calidad de sus modelos que, sinceramente, me
gustaría saber cómo lo han conseguido. Es cierto que en ocasiones no
podremos evitar verlos como peleles sin vida (como por ejemplo, cuando
Reid corre. En serio, es para verlo. ¿Por qué corre de esa manera tan...
inapropiada?), pero por lo general, el nivel es altísimo. Los entornos
no se quedan a la zaga, y aunque palidecen en comparación a mundos
increíbles como los que nos presentan juegos como Gears of War, el
resultado sorprende y convence muchísimo. En cuestión de rendimiento, no
he tenido problemas en hacer funcionar el juego en ultra con mi GTX
980, una tarjeta gráfica de hace cuatro años, sin ningún tipo de
ralentización apreciable.
Los únicos puntos flojos serían la
música, altamente olvidable, pero pasable en cualquier caso, y los
subtítulos. Ay, los subtítulos. Os reconozco que soy una persona
impaciente. Soy ese tipo de persona que, depende del día, paladea hasta
la última palabra de los actores de doblaje, pero en ocasiones, y mucho
más en juegos con tanto texto como este, prefiero ir leyendo por
adelantado y así avanzar más rápido. No os podéis ni imaginar la rabia
que me dio darme cuenta que "avanzar" el texto en el juego es, en
realidad, acabar con la frase que esté diciendo ese personaje en ese
momento. Por lo que si el subtitulo está partido, nos quedaremos con la
frase a medias. No es nada que no aprendamos a tener en cuenta
enseguida, pero... cómo me desespera tener que esperar a que el actor
termine de decir media frase para poder leer lo que resta y seguir
avanzando, maldita sea. Espero que se planteen ampliar la cantidad de
líneas de subtitulo en un próximo parche y que así se corresponda la
frase entera con lo que pone en pantalla.
Conclusiones
Vampyr
es un juego muy interesante. Es imposible no trazar paralelismos entre
el mundo que nos presenta Dontnod y el que ya conocemos de juegos de rol
como Vampiro: La Mascarada. Y de hecho, muchos de sus componentes,
incluyendo la interpretación o la existencia de un clan de vampiros
"buenos" y otro de vampiros "malos" se muestran sin ningún pudor,
incluso ciertos detalles del mundo se entienden mucho mejor si nos
basamos en el trasfondo de mundo de tinieblas.
Los jugones de
este tipo de rol serán los que más disfruten de este título, aunque para
mi gusto, el sistema de combate no me termina de convencer. Tampoco me
gusta el no poder volver atrás en el caso de haber resuelto la situación
actual de una forma insatisfactoria, o que se ha acabado yendo por
donde no quería. Aunque esto no es nada que no se pueda solucionar con
un Alt-Tab rápido y un copia y pega de la partida guardada, pero me
hubiera gustado no tener que recurrir a métodos tan extremos.

En definitiva, en Vampyr nos aguarda un juego de rol de acción que tira más hacia el rol y la creación de un mundo y su historia, que a la acción. Mientras perdáis esto de vista, disfrutaréis mucho del juego. Si os va más la acción, bueno. Siempre os quedará la opción de volver a
Vampyr
"Eso de ser vampiro y cirujano es como ser un ludópata trabajando en un casino."