En nuestro garaje tendremos todos los vehículos que hayamos ido comprando. Para mejorar sus prestaciones se ha optado por un sistema de tarjetas que a muchos jugadores no les gustará en absoluto. Cada una de ellas mejorará una característica y contra mayor nivel tenga, mejor será la evolución. También tienen un extra que le aporta una habilidad adicional, además al haberlas de diferentes marcas (ficticias) si equipamos del mismo fabricante obtendremos ventajas para nuestro vehículo. Las ganaremos venciendo en el modo historia, desafíos del mapa o directamente en la tienda de tuneo. Sin olvidar que existe la posibilidad de pasar por caja con dinero real, asquerosos micropagos. Atrás queda esa personalización más propia del motor que a razón de dinero o nivel de jugador podemos equipar lo que nosotros queramos, dejando de lado la suerte.

Con el tuneo sucede lo mismo, al
principio muy capado, para poder modificar las diferentes partes del
coche como alerón, bajos, faros, capó entre poco más, habrá que cumplir
previamente unos hítos, la mayoría salen jugando. Una vez hecho no es
que las opciones de tunning sean muchas, se echa en falta porque se
prometió que vendría más cargado. Como último apunte, podemos crear
nuestros diseños de vinilos para decorar nuestros bólidos, pero de
momento nos lo tenemos que currar, ya que las opciones de compartirlo
con la comunidad no existen, y esto pierde un aspecto fundamental,
porque ves diseños increíbles que te gustaría tener pero no eres lo
demasiado habilidoso o paciente para crearlos. En un futuro estará
disponible con una actualización, me vale, pero no.
El modo
multijugador está por estar la verdad, cuando se le podría haber sacado
mucho más partido, lo que encontraremos será poder disputar carreras
hasta un máximo de ocho jugadores en dos diciplinas, coches de carrera o
todoterreno. Si son competitivas iremos subiendo de nivel, sino no
afectará para nada. El Autolog seguirá estando para invitarnos a superar
los récords de nuestros amigos o gente de la comunidad cercana al
tiempo marcado en alguna prueba. Es una lástima que se haya dejado en
este segundo plano, porque muchos jugadores les encanta competir contra
otros. Pero entre pocos modos de juego y solo correr, pues ha perdido
fuelle el asunto.
Apartado técnico
A primera vista Need
for Speed Payback puede parecer espectacular, pero según pasan los
minutos te vas dando cuenta de que técnicamente es mejorable. Está claro
que Electronic Arts tiene un potente motor gráfico, Frostbite, el
utilizado aquí. Con él habrá momentos que veamos imágenes muy bien
tratadas y cuidadas, grandes escenarios en ocasiones vacíos y simples o
lo contrario. Al mismo tiempo hay otros detalles que ensucian el
conjunto global del título. Querían hacer un título con una trama más
peliculera, con algunas cinemáticas de acción para enganchar al jugador
pero éstas no han sido precisamente lo mejor y es algo que resta más que
suma, pese a la intención con la que han sido elaboradas. Hemos echado
en falta los efectos climatológicos que los hemos visto en otras
entregas, pero los cambios de ciclo entre día/noche si que están
llevados bien a cabo.

Las animaciones de los personajes en momento dejan que desear, porque estás en una misión que ves al conductor, por un lado está hablado pero sin mover los labios. Los diseños de los vehículos nos ofrecen realismos respecto a sus homónimos, pero siempre hablando del que conducimos o nos enfrentamos, otros de tráfico a veces son extraños. Al igual que los desperfectos, no vamos a perder piezas, pero si vamos impactando contra diversos elementos se nos irá raspando, abollando e incluso deformando, aunque la mecánica no se verá afectada. Cuando vamos a más velocidad no se consigue que tengamos una vista clara (más allá del efecto de rapidez) y algún que otro elemento nos juegue una mala pasada. Por último comentar que habrá ciertos momentos que suframos alguna ralentización, puede no ser nada o crucial para hacernos perder una prueba. En líneas generales esperábamos mucho más, pero algunos de estos errores no sería de extrañar que los arreglen con un parche.