Allá por 2005, Sony nos sorprendía con un lanzamiento con el que demostraba una gran apuesta por su propia plataforma negra; dos años después regresa a lo grande y convirtiéndose nuevamente en protagonista absoluto.
Dios de la Guerra; Dios de los Videojuegos
El equipo de GOW creó la primera parte con un objetivo muy claro: crear un videojuego de acción y aventura como nunca se hubiese visto; Y vaya que lo consiguieron. Utilizando la mitología griega como base, idearon – bajo la supervisión de David Jaffe - un mundo de fantasía y de carácter épico lleno de acertijos y acción.
Las ya ambiciosas expectativas fueron superadas con creces y GOW pasó rápidamente a convertirse en un icono de los videojuegos.
TODA HISTORIA TIENE UN COMIENZO
Kratos liberó al Olimpo y a la humanidad de la sangrienta mano de Ares; Pero fue traicionado por los mismísimos dioses, quienes no cumplieron su parte del trato: liberarle de los recuerdos que le atormentaban.
Así, el nuevo Dios de la Guerra sólo encontraba alivio arropado por su otra familia: los guerreros de Esparta.
Pero el dolor que le producía haber asesinado a su mujer y su hijo, se transformó en odio hacia los dioses. Descendió de su trono para dar el golpe de gracia a la ciudad de Rodas, pero Atenea no estaba dispuesta a ello.
De este modo, Kratos fue nuevamente traicionado por los Dioses...
DESARROLLO - JUGABILIDAD
GOW2 lleva hasta límites imposibles la fórmula explosiva que llevó el éxito a la primera entrega.
Por una parte tenemos acción, mucha acción; permite una cantidad de movimientos y una precisión en los mismos que resulta apabullante. Disfrutaremos de cuatro nuevos poderes y de dos armas principales - que iremos mejorando en el transcurso de la partida - además de la furia de los titanes (antigua ira de los dioses). En cuanto al manejo se mantienen los cánones de su predecesor: mediante las flechas de dirección elegiremos el poder a usar mientras que con R2, cambiaremos de arma principal.
Tendremos una variedad de combos inacabables - y quiero decir eso, inacabables - mucho más espectaculares y violentos: ya sean en suelo, aire o llaves de final de combo.