Análisis

The Mound: Omen of Cthulhu

PC, PlayStation 5, Xbox Series
7.0

Publicado el 20-10-2026 a las 19:32

Autor: Dani Mateo

Plataforma analizada: PC

La locura aterra más que el horror monstruoso escondido en la jungla.

Si hablamos de ACE Team, no podemos hablar de un estudio convencional. Los desarrolladores detrás de títulos tan peculiares como Zeno Clash, Rock of Ages o The Eternal Cylinder llevan años demostrando que prefieren ideas extrañas a seguir modas y tendencias. Su nuevo título, The Mound: Omen of Cthulhu, de la mano de Nacon, lleva al equipo chileno a un destino diferente: un juego cooperativo de exploración y extracción que busca su inspiración en Sea of Thieves y los relatos de H. P. Lovecraft, donde las mayores amenazas no son esas criaturas que acechan, sino la percepción de la realidad. El resultado es una propuesta que destaca por sus ideas, con momentos genuinamente brillantes, pero que no siempre logra que todas sus piezas encajen con la misma eficacia.


Una expedición condenada desde el principio

La historia toma inspiración en el relato The Mound, de H. P. Lovecraft, para situarnos en una jungla sudamericana con multitud de secretos ancestrales por descubrir. Formamos parte de una expedición enviada a saquear territorios desconocidos en busca de riquezas, reliquias y respuestas sobre una civilización olvidada. La narrativa no tiene mucho más. De hecho, gran parte del trasfondo se descubre durante las expediciones en forma de documentos, escenarios y pequeños detalles ambientales. El protagonismo lo toman esa atmósfera y esa sensación constante de que algo nos observa desde las sombras. Si juegas con cascos, vas a notar que logra incomodar bastante. El miedo a lo desconocido es mucho más importante que cualquier criatura concreta que podamos encontrar durante nuestras expediciones.

Cuando no puedes confiar ni en tus propios ojos

El loop de juego de The Mound: Omen of Cthulhu gira alrededor de expediciones cooperativas para hasta cuatro jugadores y con posibilidad de jugar en solitario. Cada misión nos lleva a las profundidades de la jungla con la misión de apropiarnos de tesoros y recursos antes de regresar sanos y salvos al barco. Hasta aquí, el típico juego de misiones de extracción con o sin amigos, pero el giro que le ha impreso ACE Team lo encontramos en su sistema de cordura. Conforme avanzamos por los escenarios, comenzamos a sufrir alucinaciones que alteran nuestra percepción de la realidad. Veremos enemigos que realmente no existen, quizá nuestros compañeros nos parezcan monstruos o incluso habrá elementos del escenario que cada jugador verá de una manera completamente distinta.

Alucinaciones y otros problemas

Es entonces cuando aparecen las discusiones sobre qué está ocurriendo realmente, las dudas constantes y la imposibilidad de confiar plenamente en lo que vemos. La comunicación se convierte en una herramienta de supervivencia tan importante como cualquier arma. Coordinarse correctamente con el grupo es fundamental para avanzar y evitar errores fatales. Sobre el papel, todo es muy bonito, pero no todo funciona igual de bien. El combate es, sin duda alguna, el punto más flojo del juego. Las armas cuerpo a cuerpo no se sienten tan contundentes o cortantes como deberían, los enfrentamientos dan sensación de imprecisión y algunas animaciones denotan falta de pulido.

Otro problema es el ritmo de juego, ya que en las primeras horas la novedad de las mecánicas de locura mantiene el interés, pero, una vez que hemos presenciado la mayoría de las alucinaciones, el efecto sorpresa pasa a ser un efecto bluf. La progresión pierde fuerza antes de lo deseable, aunque aún están a tiempo de aumentar el contenido disponible para beneficiarse de una mayor variedad de situaciones y eventos.

Porque en compañía todo suma

Aunque técnicamente puede jugarse en solitario, este título está hecho para jugarlo en multijugador cooperativo. Esa combinación entre chat de proximidad, efectos de locura y exploración compartida genera situaciones memorables. Pocos juegos consiguen generar tanta tensión y momentos ridículos simplemente haciendo que dudemos de nuestros propios compañeros. Cuando todo funciona correctamente, las expediciones se convierten en una experiencia impredecible y muy disfrutona. También es un juego que depende enormemente de contar con un grupo comprometido. Las partidas con desconocidos pueden resultar un infierno, especialmente si nadie utiliza el sistema de comunicación o si el equipo no tiene intención de cooperar.

Una jungla tan fascinante como inquietante en lo sensorial

Si nos centramos en el acabado visual, The Mound: Omen of Cthulhu ofrece una dirección artística muy atractiva. ACE Team logra construir una jungla con una ambientación muy opresiva, húmeda y amenazante. Con vegetación densa, ruinas ocultas y unas criaturas inspiradas en el imaginario lovecraftiano, viste el juego con un ambiente inquietante que no siempre resulta fácil trasladar de la novela al videojuego. En cuanto a los efectos visuales asociados a la locura, la selección de alucinaciones consigue desorientar al jugador de forma efectiva sin recurrir a sustos fáciles o jump scares. Realmente logra una sensación de estar perdiendo el control de la realidad, que se transmite con bastante acierto y se traduce en momentos impagables con los amigos.

Si nos centramos en el apartado sonoro, vamos a disfrutar de unas melodías que saben ceder el protagonismo a la acción, manteniéndose en segundo plano, y de un uso del silencio como una herramienta más para generar tensión. Es muy de agradecer que, en un juego donde es tan importante la comunicación, la banda sonora esté muy comedida para no interferir. Los efectos ambientales, los sonidos de la jungla y las señales acústicas asociadas a la locura nos van a meter de lleno en este mundo lovecraftiano. Logran un gran nivel de inmersión y, sobre todo, hacen que estés muy pendiente de lo que oyes, independientemente de si es real o no.

Conclusión

The Mound: Omen of Cthulhu es exactamente el juego que estás esperando si buscas jugar con lo inquietante. Su sistema de cordura aporta una personalidad única en el género cooperativo y logra generar momentos memorables para el grupo de amigos, lejos de lo que ofrecen propuestas similares. Pero todas estas virtudes no logran esconder algunos problemas evidentes. El combate no acaba de funcionar, la progresión puede volverse repetitiva y se echa en falta algo de variedad en las misiones. Aun así, cuando reúne a cuatro jugadores dispuestos a dejarse llevar por la paranoia y el horror cósmico, ofrece momentos realmente especiales.

The Mound: Omen of Cthulhu
Análisis

The Mound: Omen of Cthulhu

"La locura aterra más que el horror monstruoso escondido en la jungla."

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