Doc vuelve acompañado de más amigos con los que jugar a su macabro juego.
El terror tiene muchas formas de poder ser representado en los diferentes medios digitales. Cada persona siente el miedo de una manera diferente y es por ello que no existe una fórmula mágica propia que haga que absolutamente todo el mundo tenga miedo hacia lo que intentas crear. Hay gente a la que le dan auténtico pánico elementos como pueden ser la sangre o la oscuridad, y hay otras personas cuyo miedo se basa más en la angustia o lo psicológico.
Gracias a esto existen distintas formas de poder crear en un género tan diverso como es el terror, y prueba de ello es este Oxide Room 208, secuela de Oxide Room 104, que sigue apostando por un terror que aúna la angustia con entornos sacados de una pesadilla para ofrecernos una experiencia muy disfrutable y con variables muy interesantes respecto a la primera entrega. Vamos a meternos de lleno nuevamente en esta pesadilla creada por WildSphere y que está en nuestras tiendas tanto en edición normal como coleccionista para PlayStation 5 gracias a Tesura Games.
Más personajes, más pesadillas
Oxide Room 208 nos da más variedad respecto a su primera entrega en lo que a personajes disponibles se refiere. En total tendremos ocho personajes disponibles; bueno, en realidad, nueve, cada uno con su propia historia, sus propios problemas, aunque todos tienen algo en común: mucha gente desearía que no pudieran salir de allí de ninguna manera. Esto le da un toque especial al título: ocho historias diferentes que luchan por intentar salir de este lugar, donde van a encontrarse con muchas cosas que les harán, como mínimo, replantearse qué tipo de vida han llevado y qué van a hacer a partir del momento en el que consigan escapar de ahí, si es que pueden. Desde luego, Doc les tiene preparadas muchas cosas que veremos si son capaces de solventar... o morir en el intento.
Esto es algo que me ha parecido muy acertado: tenemos ocho personas diferentes con sus pecados a las espaldas que las han llevado hasta el punto en el que están en esos momentos. Que la gente sea capaz de conectar con ellas, entenderlas e incluso que les caigan en gracia ya depende de la moralidad y forma de ser de cada jugador. Aquí no tenemos a un héroe que intenta salvar el día, tampoco a alguien que no tiene motivo para nada de esto y que ha acabado ahí de manera casual por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Esto, por otro lado, tiene un problema que te puedes encontrar, y es el hecho de que, como puedes jugar en el orden en el que te dé la gana, no tienes una sensación de continuidad en el desarrollo de la historia, algo que puede contrariar a aquellos jugadores que estén acostumbrados a títulos cuya historia se desarrolla de manera más convencional.

Los horrores esperan detrás de cada puerta
Oxide Room 208 es un título que aúna ciertos puzles con el survival horror, una mezcla bien realizada que no satura en ninguno de los dos aspectos. En lo que a la supervivencia se refiere, nos encontramos con bastantes elementos continuistas de la primera entrega, como son, por ejemplo, algunos de los enemigos que vuelven para esta nueva oportunidad, enemigos que tendremos que derrotar con cualquier cosa que tengamos a nuestra disposición. Cómo podemos hacerlo es algo que podremos elegir dependiendo de nuestras opciones en ese momento, ya sea con ataques a larga distancia con armas específicas para ello o bien con los combates cuerpo a cuerpo, donde las armas tendrán resistencia. Esto quiere decir que, llegados a cierto punto, el arma se romperá y tendremos que volver a buscar algo con lo que poder defendernos.
La IA la he encontrado bastante bien equilibrada si tenemos en cuenta el tipo de juego que es y, como es lógico, los recursos con los que ha contado el equipo de desarrollo de Oxide Room 208, tanto en esto como en las animaciones, que sí es cierto que podrían haberse mejorado un poquito más. Como hemos dicho, hay ciertos puzles básicos que tendremos que resolver para avanzar y que le ayudan a darle ese toque retro de los juegos clásicos del género. Esto, aunado a la exploración, nos ofrece un título que da al jugador muchos elementos de los que ha podido disfrutar desde hace unos años y que ahora han dejado de ser señas de identidad de muchas franquicias clásicas. Obviamente, no todo es bueno.
Es cierto que, si eres una persona que no tiene mucho sentido de la orientación o, por el contrario, no eres de esos que encuentran adónde tienen que ir o qué hacer, puede hacerse un poco tedioso debido a elementos como el hecho de que los enemigos vuelven a aparecer en la zona como si fuera la primera vez, lo que hace que tengamos que alargar en exceso el elemento del combate en un título que pienso debería centrarse algo más en la tensión que en jugar a esquivar y golpear al enemigo, y más si tenemos en cuenta que ya son enemigos que hemos derrotado.

Un grotesco mundo llevado a diferentes niveles
Posiblemente ya te lo haya dicho en alguna otra ocasión, pero este tipo de juegos depende en muchas ocasiones de cómo se representa la idea, tanto de manera visual como sonora, y en este sentido nos encontramos diferentes niveles. Si nos enfocamos en lo visual, tenemos altibajos dependiendo de lo que veamos; por un lado, los enemigos podrían haber ido un pasito más hacia adelante y, sobre todo, haber tenido un poco más de variedad, algo que se habría agradecido. Sin embargo, en lo que destaca el juego para mí es en la ambientación y especialmente en el uso de las sombras y las luces, que nos harán estar en muchos momentos en grados elevados de tensión, algo que para mí es mucho más importante que los clásicos jumpscares, de los que muchas veces se abusa. Por lo demás, tenemos un apartado bastante aceptable que no lastra la experiencia general del jugador.
Por último, el audio, uno de mis elementos favoritos en este tipo de juegos. Cuando nos metemos en Oxide Room 208, nos metemos de lleno en un juego donde el apartado sonoro le da un plus considerable, donde el uso de diferentes efectos de sonido le pone la nota necesaria a un juego de estas características. El ir agarrado al mando sin saber qué puede ocultarse en la siguiente esquina mientras escuchas crujidos y gruñidos hace que el nivel de tensión que vamos a sufrir se dispare, por lo que se convierte en uno de los puntos fuertes y en una de las estrellas de este título. En cuanto al doblaje, contamos con audio en nuestro idioma, donde podremos reconocer alguna que otra voz, pues no es la primera vez que escuchamos algunas de ellas, y siempre se agradece que los estudios apuesten por un trabajo como este para el disfrute de todos los jugadores.
Conclusiones
Oxide Room 208 es una continuación más que digna de Oxide Room 104 y que da a los jugadores muchas más situaciones de tensión mientras luchan por salir de este pequeño infierno que Doc ha preparado; el hecho de contar con nueve personajes con sus historias es de agradecer. El apartado sonoro es de lo mejor de este título, que se ve apoyado por algunas novedades jugables respecto a su predecesor, pero sí es cierto que cae en algunos fallos, como el respawn de enemigos, que puede ocasionar más desesperación en algunos jugadores que otra cosa.
Gracias a esto existen distintas formas de poder crear en un género tan diverso como es el terror, y prueba de ello es este Oxide Room 208, secuela de Oxide Room 104, que sigue apostando por un terror que aúna la angustia con entornos sacados de una pesadilla para ofrecernos una experiencia muy disfrutable y con variables muy interesantes respecto a la primera entrega. Vamos a meternos de lleno nuevamente en esta pesadilla creada por WildSphere y que está en nuestras tiendas tanto en edición normal como coleccionista para PlayStation 5 gracias a Tesura Games.
Más personajes, más pesadillas
Oxide Room 208 nos da más variedad respecto a su primera entrega en lo que a personajes disponibles se refiere. En total tendremos ocho personajes disponibles; bueno, en realidad, nueve, cada uno con su propia historia, sus propios problemas, aunque todos tienen algo en común: mucha gente desearía que no pudieran salir de allí de ninguna manera. Esto le da un toque especial al título: ocho historias diferentes que luchan por intentar salir de este lugar, donde van a encontrarse con muchas cosas que les harán, como mínimo, replantearse qué tipo de vida han llevado y qué van a hacer a partir del momento en el que consigan escapar de ahí, si es que pueden. Desde luego, Doc les tiene preparadas muchas cosas que veremos si son capaces de solventar... o morir en el intento.
Esto es algo que me ha parecido muy acertado: tenemos ocho personas diferentes con sus pecados a las espaldas que las han llevado hasta el punto en el que están en esos momentos. Que la gente sea capaz de conectar con ellas, entenderlas e incluso que les caigan en gracia ya depende de la moralidad y forma de ser de cada jugador. Aquí no tenemos a un héroe que intenta salvar el día, tampoco a alguien que no tiene motivo para nada de esto y que ha acabado ahí de manera casual por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Esto, por otro lado, tiene un problema que te puedes encontrar, y es el hecho de que, como puedes jugar en el orden en el que te dé la gana, no tienes una sensación de continuidad en el desarrollo de la historia, algo que puede contrariar a aquellos jugadores que estén acostumbrados a títulos cuya historia se desarrolla de manera más convencional.

Los horrores esperan detrás de cada puerta
Oxide Room 208 es un título que aúna ciertos puzles con el survival horror, una mezcla bien realizada que no satura en ninguno de los dos aspectos. En lo que a la supervivencia se refiere, nos encontramos con bastantes elementos continuistas de la primera entrega, como son, por ejemplo, algunos de los enemigos que vuelven para esta nueva oportunidad, enemigos que tendremos que derrotar con cualquier cosa que tengamos a nuestra disposición. Cómo podemos hacerlo es algo que podremos elegir dependiendo de nuestras opciones en ese momento, ya sea con ataques a larga distancia con armas específicas para ello o bien con los combates cuerpo a cuerpo, donde las armas tendrán resistencia. Esto quiere decir que, llegados a cierto punto, el arma se romperá y tendremos que volver a buscar algo con lo que poder defendernos.
La IA la he encontrado bastante bien equilibrada si tenemos en cuenta el tipo de juego que es y, como es lógico, los recursos con los que ha contado el equipo de desarrollo de Oxide Room 208, tanto en esto como en las animaciones, que sí es cierto que podrían haberse mejorado un poquito más. Como hemos dicho, hay ciertos puzles básicos que tendremos que resolver para avanzar y que le ayudan a darle ese toque retro de los juegos clásicos del género. Esto, aunado a la exploración, nos ofrece un título que da al jugador muchos elementos de los que ha podido disfrutar desde hace unos años y que ahora han dejado de ser señas de identidad de muchas franquicias clásicas. Obviamente, no todo es bueno.
Es cierto que, si eres una persona que no tiene mucho sentido de la orientación o, por el contrario, no eres de esos que encuentran adónde tienen que ir o qué hacer, puede hacerse un poco tedioso debido a elementos como el hecho de que los enemigos vuelven a aparecer en la zona como si fuera la primera vez, lo que hace que tengamos que alargar en exceso el elemento del combate en un título que pienso debería centrarse algo más en la tensión que en jugar a esquivar y golpear al enemigo, y más si tenemos en cuenta que ya son enemigos que hemos derrotado.

Un grotesco mundo llevado a diferentes niveles
Posiblemente ya te lo haya dicho en alguna otra ocasión, pero este tipo de juegos depende en muchas ocasiones de cómo se representa la idea, tanto de manera visual como sonora, y en este sentido nos encontramos diferentes niveles. Si nos enfocamos en lo visual, tenemos altibajos dependiendo de lo que veamos; por un lado, los enemigos podrían haber ido un pasito más hacia adelante y, sobre todo, haber tenido un poco más de variedad, algo que se habría agradecido. Sin embargo, en lo que destaca el juego para mí es en la ambientación y especialmente en el uso de las sombras y las luces, que nos harán estar en muchos momentos en grados elevados de tensión, algo que para mí es mucho más importante que los clásicos jumpscares, de los que muchas veces se abusa. Por lo demás, tenemos un apartado bastante aceptable que no lastra la experiencia general del jugador.
Por último, el audio, uno de mis elementos favoritos en este tipo de juegos. Cuando nos metemos en Oxide Room 208, nos metemos de lleno en un juego donde el apartado sonoro le da un plus considerable, donde el uso de diferentes efectos de sonido le pone la nota necesaria a un juego de estas características. El ir agarrado al mando sin saber qué puede ocultarse en la siguiente esquina mientras escuchas crujidos y gruñidos hace que el nivel de tensión que vamos a sufrir se dispare, por lo que se convierte en uno de los puntos fuertes y en una de las estrellas de este título. En cuanto al doblaje, contamos con audio en nuestro idioma, donde podremos reconocer alguna que otra voz, pues no es la primera vez que escuchamos algunas de ellas, y siempre se agradece que los estudios apuesten por un trabajo como este para el disfrute de todos los jugadores.
Conclusiones
Oxide Room 208 es una continuación más que digna de Oxide Room 104 y que da a los jugadores muchas más situaciones de tensión mientras luchan por salir de este pequeño infierno que Doc ha preparado; el hecho de contar con nueve personajes con sus historias es de agradecer. El apartado sonoro es de lo mejor de este título, que se ve apoyado por algunas novedades jugables respecto a su predecesor, pero sí es cierto que cae en algunos fallos, como el respawn de enemigos, que puede ocasionar más desesperación en algunos jugadores que otra cosa.

Análisis
Oxide Room 208
"Doc vuelve acompañado de más amigos con los que jugar a su macabro juego."
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Nota Final
Procesando...