Dinosaurios, secretos y rescates esperan en una Isla Dino abierta a la exploración
La editora Outright Games y el estudio desarrollador 3DClouds se han consagrado como los reyes indiscutibles de las adaptaciones de licencias infantiles en consolas y PC. Con PAW Patrol: Mundo Dino, el estudio vuelve a apostar por un planteamiento de exploración en tres dimensiones con una nueva aventura ambientada en Isla Dino, escenario también vinculado a la reciente La Dinopelícula. Lejos de limitarse a fórmulas de antaño, la propuesta nos invita a recorrer un gran entorno abierto pensado como patio de recreo para los cachorros. ¿Consigue ofrecer una experiencia divertida y accesible para los pequeños de la casa o se queda a medio gas? Vamos a verlo.
El alcalde Humdinger la lía de nuevo en la Isla Dino
La premisa del juego guarda un enorme parecido con las tramas habituales de la franquicia, aunque no estamos ante una adaptación directa de los acontecimientos de La Dinopelícula, sino ante una historia propia desarrollada en Isla Dino. En esta ocasión, el persistente alcalde Humdinger causa el caos, dejando a los dinosaurios asustados y descontrolados mientras persigue sus propios planes. Ante tal problemón, Rex pide ayuda a Ryder y a la Patrulla Canina al completo: Chase, Marshall, Rubble, Skye, Rocky y Zuma. Acompañados por los expertos en dinosaurios, nuestro cometido será detener los planes de Humdinger, salvar a los animales perdidos y llegar al gran volcán de la isla antes de que entre en erupción. Es un marco narrativo alegre, muy colorido y perfectamente reconocible para cualquiera familiarizado con las aventuras de la Patrulla Canina.
Explorar Isla Dino sin perder nunca el rumbo
El núcleo jugable parte del icónico Centro Móvil de la Patrulla Canina, con Ryder coordinando las operaciones y las paleontólogas Eugenia y Heidi acompañándonos durante la aventura. En la práctica, serán ellas quienes nos vayan marcando buena parte de los objetivos mientras recorremos las diferentes regiones de Isla Dino. Estamos ante un mundo abierto que inicialmente transmite la sensación de ser bastante más grande de lo que realmente es. Podemos movernos con libertad entre sus diferentes regiones y salirnos del camino principal para buscar secretos, aunque algunas zonas están bastante más vacías que otras y el diseño utiliza pequeños recursos para intentar aportar una mayor sensación de amplitud. Eso sí, playas, selvas, cuevas o zonas volcánicas consiguen diferenciarse suficientemente bien entre sí.
Cada cachorro cuenta además con una habilidad propia necesaria para superar determinados obstáculos. Skye puede planear, Marshall utiliza su manguera y Rubble recurre a su taladro para romper rocas, por mencionar algunos ejemplos. En las misiones principales suele quedar bastante claro a quién debemos utilizar, mientras que algunas actividades secundarias requieren que descubramos por nuestra cuenta qué cachorro necesitamos. El problema es que se abusa bastante del cambio constante entre personajes y una mecánica pensada para aportar variedad puede terminar resultando algo repetitiva.

El control está completamente adaptado a los más pequeños y rara vez exige demasiada precisión, aunque encontramos algunos saltos y situaciones puntuales que requieren algo más de cuidado. La cámara, por su parte, es fija y no podemos manejarla libremente. Normalmente cumple bien su cometido, pero en determinados momentos cambia de posición o adopta algún ángulo poco acertado que puede complicar innecesariamente un salto o nuestra orientación. Los vehículos siguen esa misma filosofía de sencillez. Prácticamente todos se conducen de forma muy similar y sus diferencias son principalmente estéticas, salvo excepciones como el vehículo volador. Al entrar en el agua, el juego cambia automáticamente al vehículo acuático y, cuando regresamos a tierra firme, podremos continuar utilizándolo o volver a cambiarlo por otro. Todo está pensado para evitar complicaciones innecesarias.
Explorar Isla Dino también tiene sus recompensas. Encontraremos huevos escondidos, cofres del tesoro con coleccionables y diferentes elementos del escenario con los que podemos interactuar. Algunos requieren utilizar a un cachorro concreto y nos permiten conseguir chuches, mientras que otros proporcionan nuevos elementos de personalización. Uno de los elementos más simpáticos es el Centro Paleo. Los dinosaurios que ayudamos durante las diferentes misiones terminan llegando hasta allí y completar la búsqueda de huevos nos permite ir descubriendo nuevos dinosaurios bebé. Además, podremos conseguir decoraciones para sus recintos, adornos para los propios animales y diferentes accesorios con los que cambiar el aspecto de los cachorros y sus vehículos.
Todo esto consigue dar cierto sentido a explorar más allá del objetivo principal, aunque la variedad de actividades termina quedándose algo justa. Las misiones recurren con demasiada frecuencia a estructuras similares de búsqueda, rescate o utilización de habilidades concretas, por lo que parte del contenido secundario empieza a resultar repetitivo antes de haberlo completado todo. El juego también incluye cooperativo local para dos jugadores, aunque está planteado más como una herramienta para que un adulto o un hermano mayor pueda acompañar y ayudar al pequeño de la casa que como una experiencia cooperativa especialmente elaborada. Cumple perfectamente con ese propósito y permite echar una mano cuando alguna situación se complica.

La historia principal tampoco es especialmente extensa si nos centramos exclusivamente en avanzar de misión en misión, aunque la duración aumenta bastante si decidimos recorrer cada zona en busca de huevos, cofres, chuches, coleccionables y elementos de personalización. El problema vuelve a estar en que la limitada variedad de actividades puede hacer que buscar absolutamente todo termine resultando algo monótono.
Apartado técnico
Visualmente, PAW Patrol: Mundo Dino reproduce bien la estética de la serie, con unos cachorros perfectamente reconocibles y un uso del color que encaja con la franquicia. Las diferentes regiones de Isla Dino también están bien diferenciadas entre sí, consiguiendo que playas, selvas, cuevas o zonas volcánicas tengan su propia identidad. Sin embargo, las animaciones de los personajes podrían haberse trabajado bastante más, especialmente teniendo en cuenta que la saga ya cuenta con varias aventuras tridimensionales a sus espaldas.
El problema está también en la construcción de los escenarios. La propia serie tampoco destaca por una enorme complejidad visual, pero el videojuego podría haber ofrecido un conjunto bastante más elaborado. Encontramos zonas simples o algo vacías, geometrías básicas y elementos que se repiten para intentar transmitir una mayor sensación de amplitud. Artísticamente cumple con lo que esperamos de PAW Patrol, pero técnicamente podría haber resultado bastante más rico y vistoso.

En el apartado sonoro, uno de sus mayores puntos a favor es contar con doblaje completo al castellano y las voces habituales de la franquicia, algo que siempre se agradece y que cobra todavía más importancia en un videojuego dirigido a niños que pueden no tener soltura leyendo. Entre el reparto encontramos, por ejemplo, a Mariano García Espada como Ryder, Miriam Valencia como Chase y Diana Torres como Marshall. Los efectos de los dinosaurios, los vehículos y las diferentes acciones cumplen correctamente, mientras que la banda sonora mantiene el tono alegre y reconocible de PAW Patrol. Sin embargo, sus melodías terminan resultando algo repetitivas después de varias horas.
Conclusión
PAW Patrol: Mundo Dino entiende bien al público al que se dirige, ofreciendo una aventura de mundo abierto accesible, permisiva y repleta de ayudas para que los más pequeños puedan desenvolverse sin demasiados problemas. Explorar Isla Dino, rescatar dinosaurios, completar el Centro Paleo y conseguir nuevos elementos de personalización aporta suficientes incentivos para seguir jugando más allá de la historia principal, aunque la limitada variedad de misiones, el abuso del cambio entre cachorros y unos escenarios demasiado simples impiden que la propuesta dé más de sí. Aun con estas limitaciones, funciona bien como aventura infantil gracias a su sencillez, una ambientación fiel al universo de PAW Patrol y un cooperativo local especialmente pensado para que un adulto pueda echar una mano cuando sea necesario.
El alcalde Humdinger la lía de nuevo en la Isla Dino
La premisa del juego guarda un enorme parecido con las tramas habituales de la franquicia, aunque no estamos ante una adaptación directa de los acontecimientos de La Dinopelícula, sino ante una historia propia desarrollada en Isla Dino. En esta ocasión, el persistente alcalde Humdinger causa el caos, dejando a los dinosaurios asustados y descontrolados mientras persigue sus propios planes. Ante tal problemón, Rex pide ayuda a Ryder y a la Patrulla Canina al completo: Chase, Marshall, Rubble, Skye, Rocky y Zuma. Acompañados por los expertos en dinosaurios, nuestro cometido será detener los planes de Humdinger, salvar a los animales perdidos y llegar al gran volcán de la isla antes de que entre en erupción. Es un marco narrativo alegre, muy colorido y perfectamente reconocible para cualquiera familiarizado con las aventuras de la Patrulla Canina.
Explorar Isla Dino sin perder nunca el rumbo
El núcleo jugable parte del icónico Centro Móvil de la Patrulla Canina, con Ryder coordinando las operaciones y las paleontólogas Eugenia y Heidi acompañándonos durante la aventura. En la práctica, serán ellas quienes nos vayan marcando buena parte de los objetivos mientras recorremos las diferentes regiones de Isla Dino. Estamos ante un mundo abierto que inicialmente transmite la sensación de ser bastante más grande de lo que realmente es. Podemos movernos con libertad entre sus diferentes regiones y salirnos del camino principal para buscar secretos, aunque algunas zonas están bastante más vacías que otras y el diseño utiliza pequeños recursos para intentar aportar una mayor sensación de amplitud. Eso sí, playas, selvas, cuevas o zonas volcánicas consiguen diferenciarse suficientemente bien entre sí.
Cada cachorro cuenta además con una habilidad propia necesaria para superar determinados obstáculos. Skye puede planear, Marshall utiliza su manguera y Rubble recurre a su taladro para romper rocas, por mencionar algunos ejemplos. En las misiones principales suele quedar bastante claro a quién debemos utilizar, mientras que algunas actividades secundarias requieren que descubramos por nuestra cuenta qué cachorro necesitamos. El problema es que se abusa bastante del cambio constante entre personajes y una mecánica pensada para aportar variedad puede terminar resultando algo repetitiva.

El control está completamente adaptado a los más pequeños y rara vez exige demasiada precisión, aunque encontramos algunos saltos y situaciones puntuales que requieren algo más de cuidado. La cámara, por su parte, es fija y no podemos manejarla libremente. Normalmente cumple bien su cometido, pero en determinados momentos cambia de posición o adopta algún ángulo poco acertado que puede complicar innecesariamente un salto o nuestra orientación. Los vehículos siguen esa misma filosofía de sencillez. Prácticamente todos se conducen de forma muy similar y sus diferencias son principalmente estéticas, salvo excepciones como el vehículo volador. Al entrar en el agua, el juego cambia automáticamente al vehículo acuático y, cuando regresamos a tierra firme, podremos continuar utilizándolo o volver a cambiarlo por otro. Todo está pensado para evitar complicaciones innecesarias.
Explorar Isla Dino también tiene sus recompensas. Encontraremos huevos escondidos, cofres del tesoro con coleccionables y diferentes elementos del escenario con los que podemos interactuar. Algunos requieren utilizar a un cachorro concreto y nos permiten conseguir chuches, mientras que otros proporcionan nuevos elementos de personalización. Uno de los elementos más simpáticos es el Centro Paleo. Los dinosaurios que ayudamos durante las diferentes misiones terminan llegando hasta allí y completar la búsqueda de huevos nos permite ir descubriendo nuevos dinosaurios bebé. Además, podremos conseguir decoraciones para sus recintos, adornos para los propios animales y diferentes accesorios con los que cambiar el aspecto de los cachorros y sus vehículos.
Todo esto consigue dar cierto sentido a explorar más allá del objetivo principal, aunque la variedad de actividades termina quedándose algo justa. Las misiones recurren con demasiada frecuencia a estructuras similares de búsqueda, rescate o utilización de habilidades concretas, por lo que parte del contenido secundario empieza a resultar repetitivo antes de haberlo completado todo. El juego también incluye cooperativo local para dos jugadores, aunque está planteado más como una herramienta para que un adulto o un hermano mayor pueda acompañar y ayudar al pequeño de la casa que como una experiencia cooperativa especialmente elaborada. Cumple perfectamente con ese propósito y permite echar una mano cuando alguna situación se complica.

La historia principal tampoco es especialmente extensa si nos centramos exclusivamente en avanzar de misión en misión, aunque la duración aumenta bastante si decidimos recorrer cada zona en busca de huevos, cofres, chuches, coleccionables y elementos de personalización. El problema vuelve a estar en que la limitada variedad de actividades puede hacer que buscar absolutamente todo termine resultando algo monótono.
Apartado técnico
Visualmente, PAW Patrol: Mundo Dino reproduce bien la estética de la serie, con unos cachorros perfectamente reconocibles y un uso del color que encaja con la franquicia. Las diferentes regiones de Isla Dino también están bien diferenciadas entre sí, consiguiendo que playas, selvas, cuevas o zonas volcánicas tengan su propia identidad. Sin embargo, las animaciones de los personajes podrían haberse trabajado bastante más, especialmente teniendo en cuenta que la saga ya cuenta con varias aventuras tridimensionales a sus espaldas.
El problema está también en la construcción de los escenarios. La propia serie tampoco destaca por una enorme complejidad visual, pero el videojuego podría haber ofrecido un conjunto bastante más elaborado. Encontramos zonas simples o algo vacías, geometrías básicas y elementos que se repiten para intentar transmitir una mayor sensación de amplitud. Artísticamente cumple con lo que esperamos de PAW Patrol, pero técnicamente podría haber resultado bastante más rico y vistoso.

En el apartado sonoro, uno de sus mayores puntos a favor es contar con doblaje completo al castellano y las voces habituales de la franquicia, algo que siempre se agradece y que cobra todavía más importancia en un videojuego dirigido a niños que pueden no tener soltura leyendo. Entre el reparto encontramos, por ejemplo, a Mariano García Espada como Ryder, Miriam Valencia como Chase y Diana Torres como Marshall. Los efectos de los dinosaurios, los vehículos y las diferentes acciones cumplen correctamente, mientras que la banda sonora mantiene el tono alegre y reconocible de PAW Patrol. Sin embargo, sus melodías terminan resultando algo repetitivas después de varias horas.
Conclusión
PAW Patrol: Mundo Dino entiende bien al público al que se dirige, ofreciendo una aventura de mundo abierto accesible, permisiva y repleta de ayudas para que los más pequeños puedan desenvolverse sin demasiados problemas. Explorar Isla Dino, rescatar dinosaurios, completar el Centro Paleo y conseguir nuevos elementos de personalización aporta suficientes incentivos para seguir jugando más allá de la historia principal, aunque la limitada variedad de misiones, el abuso del cambio entre cachorros y unos escenarios demasiado simples impiden que la propuesta dé más de sí. Aun con estas limitaciones, funciona bien como aventura infantil gracias a su sencillez, una ambientación fiel al universo de PAW Patrol y un cooperativo local especialmente pensado para que un adulto pueda echar una mano cuando sea necesario.
Análisis
Paw Patrol: Mundo Dino
"Dinosaurios, secretos y rescates esperan en una Isla Dino abierta a la exploración"
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Nota Final
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