Avance

Dragon´s Dogma 2: Dark Arisen

PC, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2

Publicado el 03-09-2026 a las 10:15

Autor: Jorge "Georgeelloko" Guerrero

Norgan no tarda en recordarnos qué juego tenemos delante.

Capcom amplía Dragon’s Dogma 2 con una nueva región, más mazmorras y un sistema de reliquias que quiere darnos muchas razones para volver. Durante Gamescom pudimos adentrarnos en Norgan y terminar cara a cara con un enemigo que no podía ser otro: un enorme dragón. Dark Arisen tiene un nombre que inevitablemente provoca recuerdos entre quienes conocemos la saga.

 

La expansión llegará el próximo 9 de octubre con una región inédita llamada Norgan, nuevos desafíos y un sistema de progresión alrededor de las reliquias. La historia nos lleva hasta esta abandonada región del norte, donde conoceremos a Eir, un misterioso personaje que intenta descubrir los secretos del Fallen Dragon. Durante la exploración podremos encontrar reliquias olvidadas que tendremos que identificar para descubrir su verdadero valor y conseguir nuevas armas y habilidades. Pero nosotros teníamos poco tiempo y una misión bastante más inmediata. Había un dragón esperándonos.

Norgan es un lugar bastante poco amigable

Nuestra partida comenzó explorando una parte de Norgan mientras avanzábamos hacia nuestro objetivo principal. Es un territorio mucho más frío, dominado por la nieve, las montañas y grandes espacios abiertos donde resulta fácil desviarse del camino simplemente porque hemos visto algo interesante a lo lejos. Y eso sigue siendo muy Dragon’s Dogma.

El tiempo de la demo no nos permitía explorar cada rincón, así que tuvimos que centrarnos bastante en avanzar. Aun así, por el camino aparecieron arqueros, enormes lobos y algún enemigo más complicado que ya nos dejó claro que esta nueva zona no va a ser precisamente un paseo. La climatología también tendrá importancia, con situaciones donde el hielo y el escenario podrán utilizarse durante los combates.

Cinco buenos golpes y empezamos a entendernos

Tengo que reconocer que los primeros minutos me costaron. Dragon’s Dogma tiene una forma bastante particular de controlar a nuestro personaje y necesité algo de tiempo para volver a colocar mentalmente magias, habilidades y ataques normales. Pero después de recibir unos cinco buenos golpes empecé a espabilar.

Poco a poco volví a encontrarme cómodo y, sobre todo, a apoyarme correctamente en nuestros Peones. Dark Arisen sigue sin tener cooperativo real entre jugadores: continuamos acompañados por nuestro Peón principal y otros dos adicionales controlados por la IA, aunque estos últimos pueden proceder de creaciones de otros usuarios.

Aun así, pocos juegos consiguen transmitir tan bien esa sensación de estar combatiendo realmente como un grupo. Un compañero lanza magia, otro atrae a un enemigo, nosotros buscamos una mejor posición y de repente aparece otra criatura que cambia completamente la situación. Y precisamente ahí es donde Dragon’s Dogma funciona especialmente bien.

Y al final, como no podía ser de otra manera, un dragón

Después de atravesar Norgan llegamos hasta el gran enfrentamiento de nuestra demo. Un enorme Fallen Dragon nos estaba esperando. Y aquí fue donde realmente empezamos a pasarlo mal. Rápidamente comprendimos que lanzarnos simplemente a golpearlo no iba a funcionar. Tuvimos que movernos constantemente, esquivar sus ataques y aprovechar cada oportunidad para hacer daño mientras nuestros Peones intentaban mantener la situación bajo control. Llegamos incluso a pensar que no íbamos a superarlo.

Por suerte, el equipo de Capcom nos dio alguna indicación cuando empezamos a estar algo perdidos. Gracias a ello conseguimos avanzar por las dos fases que pudimos experimentar y completar el combate preparado para la demo. Y fue precisamente durante este enfrentamiento cuando más me gustó técnicamente el juego.

El caos sigue funcionando sorprendentemente bien

No puedo asegurar que la versión que probamos estuviera funcionando a 60 FPS, porque no tuvimos herramientas para comprobarlo y prefiero no dar una cifra simplemente por sensaciones. Lo que sí puedo decir es que la experiencia fue muy fluida. Y esto tiene mérito porque Dragon’s Dogma 2 puede convertirse rápidamente en un auténtico caos durante las batallas.

Tenemos nuestro personaje, varios Peones, enemigos, magias, partículas y enormes criaturas moviéndose simultáneamente por el escenario. Durante nuestra sesión no aprecié ninguna caída importante de rendimiento, incluso en los momentos más cargados. Norgan también aporta una identidad distinta gracias a la nieve, las montañas y unos escenarios mucho más fríos que contrastan con buena parte de las zonas de la aventura original.

Hay bastante más detrás de Norgan

La nueva región es solamente una parte de lo que añade la expansión. Dark Arisen incorpora también 12 nuevas mazmorras repartidas por el mundo original, con desafíos pensados para conseguir nuevo equipamiento. A ello se suma el sistema de reliquias de Norgan, basado en encontrar objetos sin identificar y descubrir posteriormente qué recompensa esconden.

También tendremos nuevas opciones de personalización para nuestro Arisen y los Peones, incluyendo peinados y tatuajes adicionales. Son añadidos que pueden conseguir que Dark Arisen sea algo más que simplemente una nueva zona que visitar.

Teníamos poco tiempo y demasiadas ganas de desviarnos

Nuestra demo fue bastante directa: explorar, combatir y terminar enfrentándonos a ese enorme dragón. Pero incluso con un objetivo claro, Dragon’s Dogma volvió a provocarme constantemente esas ganas de desviarme del camino para comprobar qué había detrás de cada rincón. Y eso probablemente sea una de las mejores noticias.

Dark Arisen no parece querer transformar Dragon’s Dogma 2 en algo diferente, sino darnos más razones para volver a su mundo. Nosotros llegamos hasta el dragón, sobrevivimos con bastante sufrimiento y conseguimos superar el enfrentamiento. Ahora quiero volver sin nadie mirando el reloj y perderme tranquilamente por Norgan.