Una alfombra voladora, tres héroes y un mundo de acción inspirado en Las mil y una noches.
MBC Game Studio debuta con una aventura inspirada en Las mil y una noches donde el cooperativo, los combates y, especialmente, nuestra alfombra voladora tienen muchísimo que decir. Gamescom siempre consigue que terminemos descubriendo algún juego que inicialmente no teníamos demasiado controlado y que acaba llamando nuestra atención. 1001 Threads of Mizan ha sido uno de ellos. Estamos ante la primera propuesta de MBC Game Studio, que nos lleva hasta un universo inspirado en el folclore árabe y las historias de Las mil y una noches, lo que le da una personalidad bastante diferente a muchas de las propuestas que vimos durante la feria.
La historia pone a Shahrazad como punto de unión de tres héroes, Yusra, Malik y Sufyan, que deberán recuperar el poder perdido del Mizan mientras se enfrentan a una amenaza capaz de poner en peligro todo su mundo. Cada uno cuenta con sus propias habilidades y su propia forma de combatir y, aunque podremos avanzar por tierra, rápidamente descubrimos que hay otra mecánica que tendrá muchísimo protagonismo durante la aventura: nuestra alfombra voladora.
Durante la Gamescom pudimos probar una demo todavía en desarrollo centrada principalmente en enseñarnos las mecánicas básicas del juego. Después de unos cuantos minutos jugando quedó bastante claro que aquí más vale aprender a volar correctamente.
Aprender a controlar la alfombra
La alfombra no está simplemente para hacer bonito o permitirnos desplazarnos rápidamente de un punto a otro. Forma parte directamente de la jugabilidad y durante nuestra partida tuvimos que utilizarla constantemente para movernos entre diferentes zonas del escenario. Al principio requiere algo de adaptación para controlar correctamente la altura, la dirección y los movimientos más rápidos, aunque durante nuestro recorrido por el desierto acabamos cogiéndole el truco. Algo que cobraría todavía más sentido hacia el final de la demo, cuando descubrimos que volar no iba a servir únicamente para explorar. Gracias al equipo que se encontraba allí, pudimos jugar además los tres en cooperativo, probablemente una de las mejores maneras de entender qué quiere conseguir 1001 Threads of Mizan.

Yusra fue mi elección
En mi caso seleccioné a Yusra, la arquera, y rápidamente entendí cuál podía ser su papel dentro del grupo. Su habilidad especial permite marcar diferentes enemigos y posteriormente lanzar múltiples flechas contra ellos, algo especialmente útil cuando empiezan a aparecer varios enemigos simultáneamente. El combate me pareció bastante accesible y, aunque necesitamos unos minutos para entender las habilidades de nuestro personaje, rápidamente consigues entrar en el mood.
Los enfrentamientos son rápidos y dinámicos, pero, sobre todo, están pensados para que exista cierta cooperación entre los jugadores. Durante los primeros minutos todavía calculaba mal algunas distancias y ataques, pero poco a poco acabé cogiéndole el punto. Tanto que, hacia el final de nuestra partida, terminé salvando a mis compañeros en un par de situaciones bastante comprometidas. Algo habíamos aprendido por el camino.
El boss fue lo mejor de la demo
Después de atravesar diferentes zonas del desierto y enfrentarnos a numerosos enemigos llegamos al momento que más disfruté durante toda la demostración. Nos esperaba un enorme enemigo dentro de una caverna y aquí 1001 Threads of Mizan cambió completamente el ritmo. Sus ataques ocupaban buena parte del escenario y durante los primeros instantes no resultaba sencillo saber cuándo atacar o centrarnos simplemente en sobrevivir. Pero poco a poco empezamos a entender qué esperaba el enfrentamiento de nosotros.

Sin entrar demasiado en sus mecánicas para no destripar uno de los mejores momentos de la demo, el combate exigía que los tres jugadores nos coordináramos y cumpliéramos correctamente con nuestra parte. Ya no bastaba con atacar sin más: había que observar al enemigo, entender lo que estaba ocurriendo y reaccionar como un equipo. Ahí fue cuando el cooperativo empezó a cobrar todo su sentido.
De sus ojos a los brazaletes
Conforme avanzábamos, el enfrentamiento introducía nuevas fases que nos obligaban a cambiar nuestra forma de actuar y aprovechar lo aprendido durante la demo. Y cuando parecía que finalmente habíamos terminado... No. Todavía quedaba una última sorpresa. Sin desvelar demasiado, la alfombra voladora volvía a convertirse en protagonista y todo el tiempo que habíamos pasado aprendiendo a controlarla cobraba de repente mucho más sentido. El ritmo cambiaba por completo y nos obligaba a poner en práctica todo lo aprendido hasta ese momento. Lo conseguimos. Y justo entonces terminó nuestra demo.
Una sensación que me recordó a Destiny
Todo este combate me gustó muchísimo porque inevitablemente me recordó a muchos enfrentamientos que he vivido durante años jugando a Destiny. Evidentemente, estamos hablando de propuestas completamente diferentes, pero esa sensación de entrar en un boss sin conocer sus mecánicas, descubrir poco a poco qué espera de nosotros y comprobar cómo el grupo empieza a coordinarse me resultó tremendamente familiar.

No se trataba únicamente de hacer daño, sino de entender el combate y conseguir que los tres funcionáramos como un equipo. Cuando todo encajaba, aparecía esa sensación tan satisfactoria de haber descifrado por fin el enfrentamiento. Y eso me gustó mucho.
Una ambientación que consigue diferenciarlo
Visualmente, 1001 Threads of Mizan luce realmente bien. El desierto, la arquitectura, los enemigos y toda esa inspiración basada en el folclore árabe consiguen que el juego tenga una identidad bastante marcada. Pero también quiero destacar la música. La ambientación sonora acompaña constantemente lo que está ocurriendo y, especialmente durante los momentos más intensos, consigue meterte todavía más dentro de ese universo.
Conclusión
El juego continúa en desarrollo y actualmente no tiene una fecha concreta de lanzamiento. El equipo tampoco pudo confirmarnos todavía todo lo relacionado con los idiomas disponibles, algo que irán anunciando conforme avance el proyecto. Después de jugarlo, sin embargo, tengo ganas de ver bastante más. El combate es accesible, el cooperativo funciona y volar sobre una alfombra termina siendo mucho más divertido de lo que inicialmente esperaba. Pero si hay algo que me llevo de esta demo es ese enfrentamiento final: si los bosses mantienen este nivel de cooperación y variedad de mecánicas, 1001 Threads of Mizan puede tener algo realmente interesante entre manos.
La historia pone a Shahrazad como punto de unión de tres héroes, Yusra, Malik y Sufyan, que deberán recuperar el poder perdido del Mizan mientras se enfrentan a una amenaza capaz de poner en peligro todo su mundo. Cada uno cuenta con sus propias habilidades y su propia forma de combatir y, aunque podremos avanzar por tierra, rápidamente descubrimos que hay otra mecánica que tendrá muchísimo protagonismo durante la aventura: nuestra alfombra voladora.
Durante la Gamescom pudimos probar una demo todavía en desarrollo centrada principalmente en enseñarnos las mecánicas básicas del juego. Después de unos cuantos minutos jugando quedó bastante claro que aquí más vale aprender a volar correctamente.
Aprender a controlar la alfombra
La alfombra no está simplemente para hacer bonito o permitirnos desplazarnos rápidamente de un punto a otro. Forma parte directamente de la jugabilidad y durante nuestra partida tuvimos que utilizarla constantemente para movernos entre diferentes zonas del escenario. Al principio requiere algo de adaptación para controlar correctamente la altura, la dirección y los movimientos más rápidos, aunque durante nuestro recorrido por el desierto acabamos cogiéndole el truco. Algo que cobraría todavía más sentido hacia el final de la demo, cuando descubrimos que volar no iba a servir únicamente para explorar. Gracias al equipo que se encontraba allí, pudimos jugar además los tres en cooperativo, probablemente una de las mejores maneras de entender qué quiere conseguir 1001 Threads of Mizan.

Yusra fue mi elección
En mi caso seleccioné a Yusra, la arquera, y rápidamente entendí cuál podía ser su papel dentro del grupo. Su habilidad especial permite marcar diferentes enemigos y posteriormente lanzar múltiples flechas contra ellos, algo especialmente útil cuando empiezan a aparecer varios enemigos simultáneamente. El combate me pareció bastante accesible y, aunque necesitamos unos minutos para entender las habilidades de nuestro personaje, rápidamente consigues entrar en el mood.
Los enfrentamientos son rápidos y dinámicos, pero, sobre todo, están pensados para que exista cierta cooperación entre los jugadores. Durante los primeros minutos todavía calculaba mal algunas distancias y ataques, pero poco a poco acabé cogiéndole el punto. Tanto que, hacia el final de nuestra partida, terminé salvando a mis compañeros en un par de situaciones bastante comprometidas. Algo habíamos aprendido por el camino.
El boss fue lo mejor de la demo
Después de atravesar diferentes zonas del desierto y enfrentarnos a numerosos enemigos llegamos al momento que más disfruté durante toda la demostración. Nos esperaba un enorme enemigo dentro de una caverna y aquí 1001 Threads of Mizan cambió completamente el ritmo. Sus ataques ocupaban buena parte del escenario y durante los primeros instantes no resultaba sencillo saber cuándo atacar o centrarnos simplemente en sobrevivir. Pero poco a poco empezamos a entender qué esperaba el enfrentamiento de nosotros.

Sin entrar demasiado en sus mecánicas para no destripar uno de los mejores momentos de la demo, el combate exigía que los tres jugadores nos coordináramos y cumpliéramos correctamente con nuestra parte. Ya no bastaba con atacar sin más: había que observar al enemigo, entender lo que estaba ocurriendo y reaccionar como un equipo. Ahí fue cuando el cooperativo empezó a cobrar todo su sentido.
De sus ojos a los brazaletes
Conforme avanzábamos, el enfrentamiento introducía nuevas fases que nos obligaban a cambiar nuestra forma de actuar y aprovechar lo aprendido durante la demo. Y cuando parecía que finalmente habíamos terminado... No. Todavía quedaba una última sorpresa. Sin desvelar demasiado, la alfombra voladora volvía a convertirse en protagonista y todo el tiempo que habíamos pasado aprendiendo a controlarla cobraba de repente mucho más sentido. El ritmo cambiaba por completo y nos obligaba a poner en práctica todo lo aprendido hasta ese momento. Lo conseguimos. Y justo entonces terminó nuestra demo.
Una sensación que me recordó a Destiny
Todo este combate me gustó muchísimo porque inevitablemente me recordó a muchos enfrentamientos que he vivido durante años jugando a Destiny. Evidentemente, estamos hablando de propuestas completamente diferentes, pero esa sensación de entrar en un boss sin conocer sus mecánicas, descubrir poco a poco qué espera de nosotros y comprobar cómo el grupo empieza a coordinarse me resultó tremendamente familiar.

No se trataba únicamente de hacer daño, sino de entender el combate y conseguir que los tres funcionáramos como un equipo. Cuando todo encajaba, aparecía esa sensación tan satisfactoria de haber descifrado por fin el enfrentamiento. Y eso me gustó mucho.
Una ambientación que consigue diferenciarlo
Visualmente, 1001 Threads of Mizan luce realmente bien. El desierto, la arquitectura, los enemigos y toda esa inspiración basada en el folclore árabe consiguen que el juego tenga una identidad bastante marcada. Pero también quiero destacar la música. La ambientación sonora acompaña constantemente lo que está ocurriendo y, especialmente durante los momentos más intensos, consigue meterte todavía más dentro de ese universo.
Conclusión
El juego continúa en desarrollo y actualmente no tiene una fecha concreta de lanzamiento. El equipo tampoco pudo confirmarnos todavía todo lo relacionado con los idiomas disponibles, algo que irán anunciando conforme avance el proyecto. Después de jugarlo, sin embargo, tengo ganas de ver bastante más. El combate es accesible, el cooperativo funciona y volar sobre una alfombra termina siendo mucho más divertido de lo que inicialmente esperaba. Pero si hay algo que me llevo de esta demo es ese enfrentamiento final: si los bosses mantienen este nivel de cooperación y variedad de mecánicas, 1001 Threads of Mizan puede tener algo realmente interesante entre manos.
