Análisis

Poetic Trio

PC, PlayStation 4, Xbox One, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2
2.4

Publicado el 08-08-2026 a las 17:39

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

Plataforma analizada: Xbox Series

Tres paseos contemplativos que confunden el arte interactivo con la falta de ideas.

Si eres de los que disfrutan de un buen paseo virtual sin más pretensión que relajarse, seguramente te suene el nombre de Tonguç Bodur. Este desarrollador indie se ha especializado en crear walking simulators cortísimos y contemplativos que Sometimes You suele portar a consolas. Su última propuesta es Poetic Trio, un recopilatorio que junta tres de sus obras individuales en un solo paquete: Pluviophile, Chionophile y Loverowind. Sobre el papel, suena como un viaje zen de lo más sugerente, pero en la práctica es un producto perezoso que camina sobre la delgada línea entre la experiencia artística y el salvapantallas interactivo.


Estaciones, versos y mucha contemplación

Poetic Trio vive única y exclusivamente de sus atmósferas estacionales. Cada uno de los tres títulos te sumerge en un estado de ánimo concreto a través de la naturaleza. Pluviophile te mete de lleno en la melancolía de un bosque otoñal bajo una lluvia constante. Chionophile te traslada al frío absoluto de un paisaje invernal cubierto de nieve. Y Loverowind apuesta por la energía del viento de primavera.

La poca chicha narrativa que vas a encontrar viene de la mano de la poesía decimonónica. Mientras caminas, vas desbloqueando versos de Julius Cawein (en el juego de la lluvia) y de Archibald Lampman (en el de la nieve). Es una ambientación efectiva, sin más, ideal para desconectar el cerebro por un rato, pero que se siente bastante vacía si buscas algo más que un fondo de pantalla en movimiento.

Caminar despacio, recoger flores y... poco más

En lo jugable, estamos ante la mínima expresión del medio. Tanto Pluviophile como Chionophile son walking simulators puros y duros, y cuando digo "puros" me refiero a que solo tienes que caminar. El ritmo es exasperantemente lento, lo que puede llegar a desesperar si no entras con la mentalidad adecuada. La mecánica principal consiste en explorar el bosque, encontrar una flor y llevarla hasta un altar de piedra para que aparezca en pantalla la siguiente estrofa del poema.

Chionophile intenta variar un poco la estructura dividiéndose en dos capítulos: el primero es totalmente lineal y el segundo te suelta en un área abierta nevada donde puedes salirte de los caminos marcados para explorar a tu aire, aunque realmente no hay mucho que descubrir más allá de más árboles y rocas.

Por su parte, Loverowind cambia un poco el ritmo. Aquí te mueves mucho más rápido, casi flotando por el escenario mientras recolectas flores para los altares. Para darle algo de tensión (por llamarlo de alguna manera), el mundo está patrullado por unos círculos de luz flotantes. Si te tocan, te ralentizan el paso drásticamente, pero no hay peligro de muerte ni barra de vida. La dificultad es inexistente en los tres juegos.

En cuanto a la duración, el título es un suspiro: puedes pasarte las tres experiencias en apenas una hora. Si la partida se alarga un poco más de ese tiempo es porque el juego, en su parte de mundo abierto, te suelta sin ningún tipo de ayuda y puedes acabar desorientado. Al final, no deja de ser una manera artificial de estirar el chicle en parajes vastos, pero completamente vacíos de sentido. Su rejugabilidad es absolutamente nula. Conseguir un platino o los 1000G de Xbox facilísimos en tu perfil es para lo que mucha gente acaba comprando estos juegos.

Apartado técnico

Visualmente, el juego es un arma de doble filo. A primera vista, los bosques de Poetic Trio lucen resultones gracias a la iluminación y los efectos atmosféricos (como la lluvia o la caída de los copos de nieve). Sin embargo, a poco que te fijes, se le ven las costuras por todos lados. Los modelados son assets genéricos prefabricados que se repiten constantemente y las texturas a corta distancia son bastante planas. Asimismo, de vez en cuando te cruzarás con algunos elementos de fauna local, como lobos o zorros. Sus animaciones y movimientos son puramente funcionales, pero distan muchísimo de mostrar un comportamiento animal real; se sienten metidos con calzador.

La banda sonora original, compuesta por Pınar Karabaş, es de lejos lo más salvable y disfrutable de todo el paquete. Es una delicia minimalista dominada por el piano cuyas melodías melancólicas se fusionan a la perfección con los efectos ambientales del viento, la nieve o la lluvia. Es el verdadero motor de la atmósfera. Eso sí, se echa de falta que los poemas estuvieran narrados con voz en lugar de aparecer únicamente como texto en inglés en la pantalla, lo que habría ayudado mucho más a la inmersión. Además, ya que la cantidad de texto es mínima, que no hayan traducido estos pocos fragmentos de texto a otros idiomas como el castellano; habría sido una ayuda de lo más necesaria para poder enterarse de lo que nos intentan transmitir.

Conclusión

Poetic Trio no es un juego para todo el mundo, y de hecho, para la gran mayoría resultará aburrido. Si lo valoramos como videojuego, cojea de casi todas las patas: no tiene mecánicas reales, no ofrece desafío, dura apenas una hora y técnicamente es muy discreto. Su valor real reside en ser una experiencia interactiva puramente atmosférica y un imán para los cazadores de logros y trofeos rápidos. Si buscas un reto, profundidad o algo que te dure más de una tarde, mejor pasa de largo.

Poetic Trio
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Poetic Trio

"Tres paseos contemplativos que confunden el arte interactivo con la falta de ideas."

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