El mayor pringado de la galaxia vuelve con una granja ruinosa y mucho trabajo por delante.
Hace algún tiempo, lanzamos las primeras impresiones de Farlands. Un simulador de granjas espacial en 2D con toques RPG, desarrollado por el youtuber Eric Rodríguez, así como por la también editora Jandusoft. En aquellos momentos era un juego en Early Access que aún tenía trabajo por delante. Hace pocos días recibió la versión 1.0, por lo que el juego ya está completo y pasaremos a analizarlo en las siguientes líneas.
La compra ruinosa terminó siendo una aventura divertida (y un jaleo de narices)
En su momento, ya tuvimos que asumir el papel del ingenuo al que cierto agente inmobiliario, de dudosa ética profesional, le terminó dando gato por liebre. Un agente que logra vender a nuestro personaje un planeta, unas herramientas y una granja en mal estado… Zorro astuto. Más allá de la mala gente presente en los videojuegos, Farlands presenta una jugabilidad similar a la de juegos como Stardew Valley o Starbound. Por un lado, debemos limpiar nuestro planeta-hogar, plantar semillas, pescar, recolectar, fabricar, decorar y vender objetos.
Durante la partida tendremos un robot a modo de mascota y asistente, que nos dará pistas y consejos sobre lo que debemos hacer, aunque primero debemos reconstruirlo. Gracias a diversas actualizaciones desde la versión 0.5, así como a la llegada de la 1.0, el catálogo de objetos y acciones se ha visto ampliado. El juego está integrado por varios planetas para visitar, siendo el último y más reciente Darmstad, aunque para acceder a algunos de ellos hace falta mejorar la nave con recursos y créditos (dinero). Por otro lado, precisamente para poder viajar al estilo Starbound, tendremos una nave.
Dicha nave permite viajar por los planetas, siempre que haya combustible suficiente. Para obtener combustible, debemos procesar diversos recursos en el procesador de la nave o bien comprar/fabricar células de combustible. Dicha nave, como hemos visto, puede ser mejorada, aunque no es un proceso rápido: necesitamos muchos créditos y recursos, sobre todo minerales y madera. Gracias a ello podemos ampliar el combustible máximo, reducir el consumo o disminuir el tiempo de los viajes.

Gracias a uno de los planetas, que es literalmente como el pueblo de Stardew Valley, podemos realizar las mejoras de la nave pagando dinero, lo mismo que con las herramientas, conociendo gente y entregando recursos. También podremos adquirir semillas para nuestro huerto, aunque es mejor sacarlas cortando hierba en algunos planetas. Además, en esa ciudad están, entre otros, los “empíreos”, una raza alienígena que puede ayudarnos con la granja si les traemos diversos objetos a su museo. Al principio es cierto que el sistema de “Arca” de los empíreos era algo confuso y no quedaba del todo claro nuestro progreso. El sistema ha sido mejorado y su seguimiento es más sencillo.
Gorman solo ve “billetes”, pero hay mucho más
Cada planeta tiene su utilidad: hay minas, bosques y la ciudad. Precisamente, la “historia principal” nos lleva a un conflicto entre los habitantes de estos planetas, como Terbin, con una especie de empresario millonario llamado Gorman, dueño de GorCorp. Una compañía minera depredadora que ha puesto sus ojos en Terbin y en el resto de planetas del sistema. Hay que tener cuidado a la hora de cultivar y marcharse a explorar: si pasamos varios “días” fuera sin regar las plantas, estas morirán. La partida se divide en varias estaciones, con sistema de día y noche.
Tenemos una barra de energía que, si se agota, hará que nos desmayemos. La nave tiene su propia cama para descansar entre planetas, aunque, a diferencia de la granja, solo permite recuperar hasta la mitad de la energía. Realmente, a pesar de ser un juego muy parecido a esos otros títulos que hemos mencionado, Farlands ofrece horas y horas de entretenimiento. A pesar de ello, por el momento muchas de sus mecánicas son demasiado simples, sobre todo el combate.

Gracias a las versiones 0.4 y 0.5 hay una mina nueva que antes era inaccesible y varios tipos de enemigos nuevos, así como recursos, un nuevo planeta y minerales. Ahora, desde la versión 1.0, hay tres minas, cada una con sus materiales, criaturas hostiles y demás particularidades. También hemos podido ver cómo funciona la “ganadería xenos”. Gracias a “Robin” y su familia, tendremos la capacidad de construir tres establos distintos. Unos establos donde podemos tener tres tipos de criaturas: una especie de pulpos, unas ¿“ovejas”? o unos caracoles barbudos, que debemos cuidar a diario y alimentar con hierba. También recoger su… eso, ya sabéis. Tras varios días, nos proporcionarán materiales para recetas de comida u objetos para vender o entregar a los empíreos.
Todos los mundos de Eric, a nuestro alcance
Farlands ofrece un estilo gráfico pixelado simpático, muy en la línea de otros indies y simuladores de granjas. Hay diversos personajes y razas, con su humor, e incluso el propio desarrollador aparece en el juego como NPC. No es un pixelado impresionante, pero sí denota un buen trabajo detrás. Es cierto que, si prestamos atención a parte de estos elementos, se hacen evidentes las referencias a sagas como Alien, Predator, entre otras. Hay algunas animaciones curiosas, y cinemáticas como aquella donde Gorman trata de perforar Terbin y los empíreos le dan su merecido. No llegan a ser espectaculares, simplemente cumplen.
En cuanto a la banda sonora, encontramos dieciséis temas compuestos por El Pequeño Carlos & Enocguitar, así como por la discográfica Final Bass. Este conjunto de pistas mezcla temas relajados con otros de temática espacial, algo muy adecuado, ya que es un juego relajado y tranquilo. Hay incluso ciertas referencias a canciones famosas. En este caso, la música parece adecuada para este juego.

Conclusión
Farlands es un simulador entretenido con horas y horas de duración. Tenemos multitud de tareas por llevar a cabo, paisajes que explorar y personajes por conocer. Gracias a las actualizaciones y a la llegada de la 1.0, ha ampliado su contenido, aunque todavía se ve limitado en asuntos como la personalización o los elementos RPG de juegos similares. Es cierto que está muy influido por otro simulador que no necesita presentación, lo que da la impresión de que son el mismo juego.
Más allá de eso, Farlands posee gran potencial y mucho margen de mejora, lo que a su vez significa que tiene ciertas limitaciones y carencias de contenido, además de mecánicas demasiado simples. No obstante, es un juego recomendable, sobre todo si valoramos la relación entre calidad, contenido y precio.
La compra ruinosa terminó siendo una aventura divertida (y un jaleo de narices)
En su momento, ya tuvimos que asumir el papel del ingenuo al que cierto agente inmobiliario, de dudosa ética profesional, le terminó dando gato por liebre. Un agente que logra vender a nuestro personaje un planeta, unas herramientas y una granja en mal estado… Zorro astuto. Más allá de la mala gente presente en los videojuegos, Farlands presenta una jugabilidad similar a la de juegos como Stardew Valley o Starbound. Por un lado, debemos limpiar nuestro planeta-hogar, plantar semillas, pescar, recolectar, fabricar, decorar y vender objetos.
Durante la partida tendremos un robot a modo de mascota y asistente, que nos dará pistas y consejos sobre lo que debemos hacer, aunque primero debemos reconstruirlo. Gracias a diversas actualizaciones desde la versión 0.5, así como a la llegada de la 1.0, el catálogo de objetos y acciones se ha visto ampliado. El juego está integrado por varios planetas para visitar, siendo el último y más reciente Darmstad, aunque para acceder a algunos de ellos hace falta mejorar la nave con recursos y créditos (dinero). Por otro lado, precisamente para poder viajar al estilo Starbound, tendremos una nave.
Dicha nave permite viajar por los planetas, siempre que haya combustible suficiente. Para obtener combustible, debemos procesar diversos recursos en el procesador de la nave o bien comprar/fabricar células de combustible. Dicha nave, como hemos visto, puede ser mejorada, aunque no es un proceso rápido: necesitamos muchos créditos y recursos, sobre todo minerales y madera. Gracias a ello podemos ampliar el combustible máximo, reducir el consumo o disminuir el tiempo de los viajes.

Gracias a uno de los planetas, que es literalmente como el pueblo de Stardew Valley, podemos realizar las mejoras de la nave pagando dinero, lo mismo que con las herramientas, conociendo gente y entregando recursos. También podremos adquirir semillas para nuestro huerto, aunque es mejor sacarlas cortando hierba en algunos planetas. Además, en esa ciudad están, entre otros, los “empíreos”, una raza alienígena que puede ayudarnos con la granja si les traemos diversos objetos a su museo. Al principio es cierto que el sistema de “Arca” de los empíreos era algo confuso y no quedaba del todo claro nuestro progreso. El sistema ha sido mejorado y su seguimiento es más sencillo.
Gorman solo ve “billetes”, pero hay mucho más
Cada planeta tiene su utilidad: hay minas, bosques y la ciudad. Precisamente, la “historia principal” nos lleva a un conflicto entre los habitantes de estos planetas, como Terbin, con una especie de empresario millonario llamado Gorman, dueño de GorCorp. Una compañía minera depredadora que ha puesto sus ojos en Terbin y en el resto de planetas del sistema. Hay que tener cuidado a la hora de cultivar y marcharse a explorar: si pasamos varios “días” fuera sin regar las plantas, estas morirán. La partida se divide en varias estaciones, con sistema de día y noche.
Tenemos una barra de energía que, si se agota, hará que nos desmayemos. La nave tiene su propia cama para descansar entre planetas, aunque, a diferencia de la granja, solo permite recuperar hasta la mitad de la energía. Realmente, a pesar de ser un juego muy parecido a esos otros títulos que hemos mencionado, Farlands ofrece horas y horas de entretenimiento. A pesar de ello, por el momento muchas de sus mecánicas son demasiado simples, sobre todo el combate.

Gracias a las versiones 0.4 y 0.5 hay una mina nueva que antes era inaccesible y varios tipos de enemigos nuevos, así como recursos, un nuevo planeta y minerales. Ahora, desde la versión 1.0, hay tres minas, cada una con sus materiales, criaturas hostiles y demás particularidades. También hemos podido ver cómo funciona la “ganadería xenos”. Gracias a “Robin” y su familia, tendremos la capacidad de construir tres establos distintos. Unos establos donde podemos tener tres tipos de criaturas: una especie de pulpos, unas ¿“ovejas”? o unos caracoles barbudos, que debemos cuidar a diario y alimentar con hierba. También recoger su… eso, ya sabéis. Tras varios días, nos proporcionarán materiales para recetas de comida u objetos para vender o entregar a los empíreos.
Todos los mundos de Eric, a nuestro alcance
Farlands ofrece un estilo gráfico pixelado simpático, muy en la línea de otros indies y simuladores de granjas. Hay diversos personajes y razas, con su humor, e incluso el propio desarrollador aparece en el juego como NPC. No es un pixelado impresionante, pero sí denota un buen trabajo detrás. Es cierto que, si prestamos atención a parte de estos elementos, se hacen evidentes las referencias a sagas como Alien, Predator, entre otras. Hay algunas animaciones curiosas, y cinemáticas como aquella donde Gorman trata de perforar Terbin y los empíreos le dan su merecido. No llegan a ser espectaculares, simplemente cumplen.
En cuanto a la banda sonora, encontramos dieciséis temas compuestos por El Pequeño Carlos & Enocguitar, así como por la discográfica Final Bass. Este conjunto de pistas mezcla temas relajados con otros de temática espacial, algo muy adecuado, ya que es un juego relajado y tranquilo. Hay incluso ciertas referencias a canciones famosas. En este caso, la música parece adecuada para este juego.

Conclusión
Farlands es un simulador entretenido con horas y horas de duración. Tenemos multitud de tareas por llevar a cabo, paisajes que explorar y personajes por conocer. Gracias a las actualizaciones y a la llegada de la 1.0, ha ampliado su contenido, aunque todavía se ve limitado en asuntos como la personalización o los elementos RPG de juegos similares. Es cierto que está muy influido por otro simulador que no necesita presentación, lo que da la impresión de que son el mismo juego.
Más allá de eso, Farlands posee gran potencial y mucho margen de mejora, lo que a su vez significa que tiene ciertas limitaciones y carencias de contenido, además de mecánicas demasiado simples. No obstante, es un juego recomendable, sobre todo si valoramos la relación entre calidad, contenido y precio.
Análisis
Farlands
"El mayor pringado de la galaxia vuelve con una granja ruinosa y mucho trabajo por delante."
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Nota Final
Procesando...