Análisis

Steamboat Incident

PC, PlayStation 4, Xbox One, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2

Publicado el 00-00-0000 a las 00:00

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

Plataforma analizada: Xbox Series

Un bicho con percebes para un barco que se hunde por su desastrosa ejecución.

Tras el reciente boom de personajes clásicos entrando en el dominio público, era cuestión de tiempo que viéramos propuestas como esta. Ratalaika Games publica Steamboat Incident, desarrollado por Mascot Bro Studio, un título que coge la iconografía de cierto ratón marinero y la retuerce para convertirla en una pesadilla claustrofóbica. Pero no te dejes engañar por la premisa; aquí el miedo no te lo va a dar la entidad que te acecha, sino una ejecución técnica lamentable que te va a hacer desear saltar por la borda a los primeros minutos.


Atrapados con la ira de Will

La premisa de Steamboat Incident nos sitúa en el peor lugar posible: un barco de vapor desvencijado, rodeado por la inmensidad del mar y habitado por una entidad malévola llamada Will. La historia nos cuenta que este monstruo ha pasado más de 95 años encerrado y aislado, lo que lo ha llevado a una locura absoluta. Tras ser secuestrados por él, nuestra única misión es desentrañar el misterio de lo que ocurrió en la embarcación y encontrar la forma de escapar antes de convertirnos en otra víctima más.

Sigilo, latas de comida y el suplicio de la "permamuerte"

En lo jugable, el título es un survival horror de sigilo puro donde el bucle consiste en buscar piezas para arreglar el timón y huir. Sobre el papel, no estamos ante un título complicado una vez que entiendes qué hay que hacer, pero la realidad es mucho más frustrante. El juego cuenta con muerte permanente, un castigo que se vuelve insoportable no por la dificultad del reto, sino por una jugabilidad tosca y mal pulida.

Aunque el menú permite ajustar la sensibilidad de los ejes, el calibrado es un desastre: pasas de una lentitud desesperante a una velocidad incontrolable con apenas un punto de diferencia. A esto hay que sumarle una visibilidad pésima en muchas zonas debido a un nulo ajuste de brillo y contraste. Da igual que tengas la mejor televisión del mercado; el juego gestiona tan mal los niveles de negro que te quedas vendido en los momentos críticos. Si sabes lo que haces, el juego se pasa en un suspiro, pero la aleatoriedad de Will, cuya IA brilla por su ausencia y se comporta de forma errática, puede arruinarte la partida por un fallo de control o de visión totalmente injusto.

Apartado técnico

Aunque la iluminación sea deficiente a propósito para crear atmósfera, aquí está simplemente mal implementada. Hay muchos juegos que usan la oscuridad de forma maestra, pero este no es uno de ellos. Los modelados del barco fallan a la hora de transmitir esa sensación de decadencia que buscan y se sienten vacíos y planos. En cuanto a Will, el enemigo debería dar miedo por su diseño orgánico y fantasmal, pero el terror que produce es puramente técnico: está tan mal hecho que rompe la inmersión. Es una idea con potencial que se ha quedado en un producto que da pena ver en pantalla.

El diseño sonoro debería ser el pilar clave para sobrevivir, pero acaba siendo tu peor enemigo. Aunque los efectos de madera crujiendo o el mar están ahí, el problema es que no están bien mezclados ni ajustados. Los sonidos no saltan cuando deberían ni donde deberían, lo que te despista constantemente. Nunca sabes si Will está realmente cerca, si tus propias pisadas han alertado a alguien o si el audio te está engañando con sonidos que no se corresponden con la posición del enemigo. Lo que tendría que haber sido una herramienta táctica es, sencillamente, un desastre técnico.

Conclusión

Steamboat Incident es el ejemplo perfecto de cómo desaprovechar una buena idea con una ejecución nefasta. No se trata de que sea un juego indie corto, sino de que la experiencia se rompe por culpa de unos controles imprecisos, un ajuste de imagen inexistente y un apartado sonoro que te vuelve loco sin sentido. Ratalaika nos tiene acostumbrados a títulos sencillos, pero este barco se hunde antes de salir del puerto. A menos que seas un coleccionista de logros y trofeos, y no te importe lidiar con una jugabilidad rota, lo mejor es dejar que Will se quede solo con sus percebes en mitad del océano.