El sistema Lylat se rinde ante el regreso triunfal del mejor escuadrón de la historia.
¡Fox McCloud por fin está de vuelta! Después de años de experimentos que, aunque no eran malos títulos (como ese incomprendido Star Fox Zero que simplemente no terminó de cuajar), el escuadrón más famoso de la galaxia regresa por la puerta grande. Nintendo ha decidido que la mejor forma de demostrar de qué es capaz su nueva Nintendo Switch 2 es volviendo a las raíces con un remake integral del legendario Lylat Wars. Prepárate, porque el sistema Lylat nunca se ha visto ni se ha sentido tan vivo.
Un legado que preservar y el trauma de James McCloud
La premisa nos lleva de nuevo a Corneria para frenar los pies al Dr. Andross, pero esta vez con una carga narrativa mucho más potente. El juego estrena un prólogo inédito en vídeo donde se narra con todo lujo de detalles lo ocurrido con el padre de Fox, James McCloud. Habría sido el momento ideal para añadir una misión jugable —o quizá un par de ellas como "extra"— que nos permitiera controlar a James y diera un poco más de vidilla a una historia que ya conocemos tan bien. Aunque esta secuencia la calidad cinematográfica es soberbia y le da un peso emocional a la historia que antes solo intuíamos. Además, las nuevas cinemáticas durante las misiones son sencillamente espectaculares; tienen una energía brutal que te mete de lleno en la cabina del Arwing y hace que la relación entre Fox, Falco, Peppy y Slippy se sienta más real que nunca.
Vicio a los mandos y desafíos que muerden para un hangar que nos deja con la miel en los labios
En lo jugable, estamos ante la versión definitiva de la fórmula Star Fox. El control es una delicia de precisión milimétrica: dominar el turbo, el freno, los loopings y los giros de tonel para desviar disparos es puro vicio. Como novedad y exclusiva de las capacidades de la nueva consola, se estrena el "Modo Ratón", una forma de apuntado mucho más ágil y precisa que aprovecha el nuevo hardware. Esto abre la puerta a una experiencia cooperativa local brutal en la misma consola: mientras un jugador pilota el Arwing de forma clásica, el segundo asume el rol de artillero manejando el punto de mira con el Modo Ratón.
Pero no todo es perfecto. Al igual que en el original, solo tenemos una fase para el Landmaster, que aporta una contundencia terrestre necesaria con su capacidad de salto y rodamiento y otra para el Blue-Marine, que nos sumerge en una misión submarina donde la gestión de los torpedos y la iluminación de las profundidades cambian por completo el chip. Es una pena que no hayan aprovechado para incluir nuevas fases que nos permitieran disfrutar más de estos inventos de Slippy; se sienten como un aperitivo muy escaso y nos habría encantado que hubieran incluido añadidos para sacarles más partido, aunque lo quisieran justificar mediante el "simulador".

La profundidad del juego reside en su estructura ramificada. No se trata solo de llegar a Venom; se trata de CÓMO llegas. Cumplir objetivos específicos (como salvar a Falco en el momento justo o derribar a un número concreto de enemigos) nos permite saltar a rutas alternativas mucho más difíciles y espectaculares. A esto se le suma el vicio de las medallas: conseguir el 100% en cada planeta es un reto para los más hábiles. El modo desafío le da una capa de vida extra necesaria, pero para hincarle el diente primero deberemos haber desbloqueado los niveles correspondientes en la campaña. Este modo ofrece un total de 12 desafíos por nivel, repartidos en 6 por cada dificultad. Eso sí, tened claro que el modo difícil no será nada fácil de obtener, lo que invita a la rejugabilidad constante si quieres dominarlo todo.
En cuanto a la duración, hay que ser claros: una partida directa de principio a fin se puede ventilar en un par de horas. Sin embargo, Star Fox es un juego diseñado para ser rejugado decenas de veces para descubrir todos los caminos, conseguir todas las medallas, dominar todos los desafíos y demostrar tu valía en el modo batalla 4 contra 4. Así que se le pueden echar un buen puñado de horas si queremos exprimirlo al máximo.
El modo batalla, que es la vertiente multijugador del título, se presenta siempre en enfrentamientos de 4 contra 4. Aquí la clave es la coordinación para librar combates aéreos y cumplir objetivos en equipo, ya sea contra otros jugadores o contra la CPU. Si optamos por jugar contra la máquina, se pueden personalizar una gran cantidad de parámetros de la partida para ajustar el reto a nuestro gusto. En el terreno online, nos enfrentaremos 8 jugadores divididos en dos bandos fijos: el equipo de Star Fox contra el de Star Wolf. Los modos varían desde capturar una zona específica del mapa hasta conseguir puntos destruyendo los meteoritos que caen por el escenario. Sin embargo, hay que ser realistas: al multijugador le falta algo de vidilla y variedad. Si eres un fan muy acérrimo del universo Lylat, le echarás horas, pero para el resto, puede que la curiosidad se agote tras unas cuantas partidas.

Apartado técnico
Visualmente, el salto generacional es evidente en cada rincón. La resolución es nítida hasta decir basta y el nivel de detalle en los modelados permite ver hasta el último tornillo de las naves. El modelado de los personajes es tan minucioso que se pueden apreciar perfectamente los pelos y la textura del pelaje de Fox, Peppy o Falco, dándoles una expresividad y un realismo asombrosos. Mención especial merecen las secuencias cinematográficas; son sencillamente espectaculares, están rodadas con un pulso impecable y le dan una energía al juego que te mantiene pegado a la pantalla.
Los escenarios han recibido un lavado de cara profundo y están repletos de detalles que antes eran imposibles: desde las infraestruccturas de Corneria, hasta la densidad de los cinturones de asteroides o la zona espacial plagada de naves enemigas acechándonos. El uso de la iluminación y el sombreado dinámico es magistral, adaptándose perfectamente a cada bioma y resaltando los efectos visuales de los láseres y las explosiones masivas que inundan la pantalla. Los jefes finales ahora imponen de verdad, mostrando daños físicos en tiempo real según los castigamos con nuestro arsenal.
El apartado sonoro es, posiblemente, de los mejores trabajos de localización que ha hecho Nintendo en los últimos años. El juego llega doblado íntegramente al castellano con un reparto de auténtico lujo: Mario García clava a Fox McCloud, mientras que Borja Fernández Sedano y Alfredo Martínez dan vida a Falco y Peppy de forma magistral. Es un puntazo escuchar a Javier Lorca haciendo doblete como Wolf O’Donnell y ROB 64, o a Gabriel Jiménez como el General Pepper. Tener a profesionales de este calibre (incluyendo a Jose Meco como Andross o Ana de Castro como Katt) hace que cada diálogo por radio sea una delicia.

Los efectos de sonido se han rediseñado para ser más contundentes: el rugido de los motores al activar el turbo, el silbido eléctrico de los láseres o el estruendo seco de las explosiones de las naves nodrizas tienen una contundencia física que te retumba por todo el escenario. La banda sonora es una auténtica delicia que respeta las composiciones originales pero elevándolas a un nivel cinematográfico gracias a una orquesta sinfónica completa. Y la música reacciona dinámicamente a lo que ocurre en pantalla, intensificando los instrumentos cuando la acción se vuelve más frenética o suavizándose en los momentos de exploración.
Conclusión
Star Fox para Nintendo Switch 2 es el regreso triunfal que la franquicia necesitaba. Nintendo ha sabido respetar el legado de Lylat Wars mientras lo proyecta hacia el futuro con una ejecución técnica impecable. Es un título que rezuma calidad por los cuatro costados, con una rejugabilidad endiablada y un multijugador que promete dar guerra. Aunque la historia principal se pueda pasar rápido, el verdadero juego empieza cuando intentas dominar cada ruta y cada desafío. Después de ver este pedazo de trabajo técnico, el título que se nos viene a la cabeza y que está pidiendo un remake a gritos es el Star Fox Adventures de GameCube. Fox McCloud ha vuelto para reclamar su trono, y sinceramente, el sistema Lylat nunca ha lucido tan bien.
Un legado que preservar y el trauma de James McCloud
La premisa nos lleva de nuevo a Corneria para frenar los pies al Dr. Andross, pero esta vez con una carga narrativa mucho más potente. El juego estrena un prólogo inédito en vídeo donde se narra con todo lujo de detalles lo ocurrido con el padre de Fox, James McCloud. Habría sido el momento ideal para añadir una misión jugable —o quizá un par de ellas como "extra"— que nos permitiera controlar a James y diera un poco más de vidilla a una historia que ya conocemos tan bien. Aunque esta secuencia la calidad cinematográfica es soberbia y le da un peso emocional a la historia que antes solo intuíamos. Además, las nuevas cinemáticas durante las misiones son sencillamente espectaculares; tienen una energía brutal que te mete de lleno en la cabina del Arwing y hace que la relación entre Fox, Falco, Peppy y Slippy se sienta más real que nunca.
Vicio a los mandos y desafíos que muerden para un hangar que nos deja con la miel en los labios
En lo jugable, estamos ante la versión definitiva de la fórmula Star Fox. El control es una delicia de precisión milimétrica: dominar el turbo, el freno, los loopings y los giros de tonel para desviar disparos es puro vicio. Como novedad y exclusiva de las capacidades de la nueva consola, se estrena el "Modo Ratón", una forma de apuntado mucho más ágil y precisa que aprovecha el nuevo hardware. Esto abre la puerta a una experiencia cooperativa local brutal en la misma consola: mientras un jugador pilota el Arwing de forma clásica, el segundo asume el rol de artillero manejando el punto de mira con el Modo Ratón.
Pero no todo es perfecto. Al igual que en el original, solo tenemos una fase para el Landmaster, que aporta una contundencia terrestre necesaria con su capacidad de salto y rodamiento y otra para el Blue-Marine, que nos sumerge en una misión submarina donde la gestión de los torpedos y la iluminación de las profundidades cambian por completo el chip. Es una pena que no hayan aprovechado para incluir nuevas fases que nos permitieran disfrutar más de estos inventos de Slippy; se sienten como un aperitivo muy escaso y nos habría encantado que hubieran incluido añadidos para sacarles más partido, aunque lo quisieran justificar mediante el "simulador".

La profundidad del juego reside en su estructura ramificada. No se trata solo de llegar a Venom; se trata de CÓMO llegas. Cumplir objetivos específicos (como salvar a Falco en el momento justo o derribar a un número concreto de enemigos) nos permite saltar a rutas alternativas mucho más difíciles y espectaculares. A esto se le suma el vicio de las medallas: conseguir el 100% en cada planeta es un reto para los más hábiles. El modo desafío le da una capa de vida extra necesaria, pero para hincarle el diente primero deberemos haber desbloqueado los niveles correspondientes en la campaña. Este modo ofrece un total de 12 desafíos por nivel, repartidos en 6 por cada dificultad. Eso sí, tened claro que el modo difícil no será nada fácil de obtener, lo que invita a la rejugabilidad constante si quieres dominarlo todo.
En cuanto a la duración, hay que ser claros: una partida directa de principio a fin se puede ventilar en un par de horas. Sin embargo, Star Fox es un juego diseñado para ser rejugado decenas de veces para descubrir todos los caminos, conseguir todas las medallas, dominar todos los desafíos y demostrar tu valía en el modo batalla 4 contra 4. Así que se le pueden echar un buen puñado de horas si queremos exprimirlo al máximo.
El modo batalla, que es la vertiente multijugador del título, se presenta siempre en enfrentamientos de 4 contra 4. Aquí la clave es la coordinación para librar combates aéreos y cumplir objetivos en equipo, ya sea contra otros jugadores o contra la CPU. Si optamos por jugar contra la máquina, se pueden personalizar una gran cantidad de parámetros de la partida para ajustar el reto a nuestro gusto. En el terreno online, nos enfrentaremos 8 jugadores divididos en dos bandos fijos: el equipo de Star Fox contra el de Star Wolf. Los modos varían desde capturar una zona específica del mapa hasta conseguir puntos destruyendo los meteoritos que caen por el escenario. Sin embargo, hay que ser realistas: al multijugador le falta algo de vidilla y variedad. Si eres un fan muy acérrimo del universo Lylat, le echarás horas, pero para el resto, puede que la curiosidad se agote tras unas cuantas partidas.

Apartado técnico
Visualmente, el salto generacional es evidente en cada rincón. La resolución es nítida hasta decir basta y el nivel de detalle en los modelados permite ver hasta el último tornillo de las naves. El modelado de los personajes es tan minucioso que se pueden apreciar perfectamente los pelos y la textura del pelaje de Fox, Peppy o Falco, dándoles una expresividad y un realismo asombrosos. Mención especial merecen las secuencias cinematográficas; son sencillamente espectaculares, están rodadas con un pulso impecable y le dan una energía al juego que te mantiene pegado a la pantalla.
Los escenarios han recibido un lavado de cara profundo y están repletos de detalles que antes eran imposibles: desde las infraestruccturas de Corneria, hasta la densidad de los cinturones de asteroides o la zona espacial plagada de naves enemigas acechándonos. El uso de la iluminación y el sombreado dinámico es magistral, adaptándose perfectamente a cada bioma y resaltando los efectos visuales de los láseres y las explosiones masivas que inundan la pantalla. Los jefes finales ahora imponen de verdad, mostrando daños físicos en tiempo real según los castigamos con nuestro arsenal.
El apartado sonoro es, posiblemente, de los mejores trabajos de localización que ha hecho Nintendo en los últimos años. El juego llega doblado íntegramente al castellano con un reparto de auténtico lujo: Mario García clava a Fox McCloud, mientras que Borja Fernández Sedano y Alfredo Martínez dan vida a Falco y Peppy de forma magistral. Es un puntazo escuchar a Javier Lorca haciendo doblete como Wolf O’Donnell y ROB 64, o a Gabriel Jiménez como el General Pepper. Tener a profesionales de este calibre (incluyendo a Jose Meco como Andross o Ana de Castro como Katt) hace que cada diálogo por radio sea una delicia.

Los efectos de sonido se han rediseñado para ser más contundentes: el rugido de los motores al activar el turbo, el silbido eléctrico de los láseres o el estruendo seco de las explosiones de las naves nodrizas tienen una contundencia física que te retumba por todo el escenario. La banda sonora es una auténtica delicia que respeta las composiciones originales pero elevándolas a un nivel cinematográfico gracias a una orquesta sinfónica completa. Y la música reacciona dinámicamente a lo que ocurre en pantalla, intensificando los instrumentos cuando la acción se vuelve más frenética o suavizándose en los momentos de exploración.
Conclusión
Star Fox para Nintendo Switch 2 es el regreso triunfal que la franquicia necesitaba. Nintendo ha sabido respetar el legado de Lylat Wars mientras lo proyecta hacia el futuro con una ejecución técnica impecable. Es un título que rezuma calidad por los cuatro costados, con una rejugabilidad endiablada y un multijugador que promete dar guerra. Aunque la historia principal se pueda pasar rápido, el verdadero juego empieza cuando intentas dominar cada ruta y cada desafío. Después de ver este pedazo de trabajo técnico, el título que se nos viene a la cabeza y que está pidiendo un remake a gritos es el Star Fox Adventures de GameCube. Fox McCloud ha vuelto para reclamar su trono, y sinceramente, el sistema Lylat nunca ha lucido tan bien.
Análisis
Star Fox
"El sistema Lylat se rinde ante el regreso triunfal del mejor escuadrón de la historia."
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Nota Final
Procesando...