Puñetazos, vísceras y superhéroes rotos en uno de los juegos de lucha más salvajes del año.
Cuando Robert Kirkman creó Invincible, tenía muy claro que quería alejarlo de la heroicidad de los superhéroes del mercado. La crudeza, violencia y seriedad con las que trata a sus personajes rivalizan con el tono brillante y desenfadado de sus coloridas viñetas, pero siempre hay un color que destaca sobre el resto, el rojo sangre. Invincible tenía todas las papeletas de que tendría su propio videojuego, lo raro ha sido tan larga espera.
Desarrollado por Quarter Up y publicado por el sello publishing de Kirkman, Skybound Games, este nuevo juego de lucha apuesta por una fórmula muy fresca, peleas de equipos de 3 contra 3 como en Marvel vs. Capcom o Dragon Ball FighterZ, explotando el tono ultraviolento de la franquicia. Sangre, huesos rotos, cuerpos atravesando escenarios y una puesta en escena que busca constantemente replicar el impacto visual del anime. Aunque también deja bastante claro que detrás de todo ese espectáculo hay un juego que todavía no termina de alcanzar el nivel de los grandes referentes del género.
Un modo historia algo descafeinado que cumple con lo justo
La historia de Invincible VS apuesta por una narrativa original creada específicamente para el juego. No es una adaptación de un arco concreto del cómic ni de la serie, si bien es cierto que utiliza constantemente personajes, relaciones y eventos reconocibles para cualquier fan de su universo.
El modo historia se siente más como una excusa para encadenar combates que como una narrativa especialmente profunda, en ese aspecto, es un fighter más clásico. Su tono busca el equilibrio entre lo espectacular de los superhéroes y ese componente brutal y violento que caracteriza a Invincible. Aquí no hay peleas limpias ni héroes impecables, veremos destrucción y nuestro cuerpo se salpicará de rojo sangre continuamente.

El principal problema de este modo historia será su duración. Es demasiado corto y no acaba de profundizar, parece más bien un añadido obligado al que le falta ambición y mucho contenido, especialmente comparándolo con otros juegos modernos de lucha que sí han apostado fuerte por experiencias para un jugador más elaboradas. Como carta de presentación del universo Kirkman, funciona bastante bien, está repleto de referencias constantes, diálogos con guiños y recreaciones muy fieles de personajes más icónicos.
Combates satisfactorios con una base simple y sólida
La verdadera fuerza de Invincible VS está en su jugabilidad. Nos encontramos con un tag fighter 3v3 rápido, agresivo y muy accesible para todos. Los controles son muy simples, con un sistema de combos automáticos, especiales simplificados a un botón o dos con una dirección, no tendremos media-luna + botón, como en otros juegos del género, quizá pueda sentirse demasiado sencillo para los más experimentados.
Pero no os decepcionéis tan pronto. El juego, pese a lo que pueda parecer por la anterior descripción, cuenta con una base jugable muy sólida. Los personajes se sienten distintos entre sí, los impactos logran tener la contundencia esperada y su sistema de relevos le suma una capa estratégica muy interesante, como en Marvel vs. Capcom. A través de las asistencias y sus cancelaciones podremos construir combos automatizados muy espectaculares y, poco a poco, iremos descubriendo una profundidad bastante mayor de lo que parece al principio.

Lo que sí vas a encontrar, y es lógico con un primer lanzamiento de este tipo, es un desequilibrio que irán ajustando poco a poco. Hay personajes que se sienten claramente dominantes frente a otros y algunos movimientos pueden parecer algo abusivos. Su modo online funciona correctamente con el rollback netcode y el modo versus local es tremendamente divertido, especialmente con amigos, donde los codazos en el sofá y las animaciones vistosas nos permitirán recrearnos, pero fuera de eso el juego ofrece poco más allá del arcade, entrenamiento y combates estándar, sus extras apenas cumplen.
Fiel adaptación a la altura de la licencia
Una de las grandes fuerzas del título de Quarter Up ha sido trasladar la estética de la serie animada a un entorno tridimensional bastante convincente. Los modelos son fieles y reconocibles y las animaciones funcionan bien. Es posible que esté a años luz de algunos juegos de lucha, pero dentro de lo que es la franquicia estamos ante la mejor recreación en movimiento. La espectacularidad con la que representa los impactos, con personajes atravesando paredes y escenarios reventando, hace de cada combate una gozada.
En cuanto al sonido, el juego cumple notablemente bien. Las voces originales del reparto regresan para interpretar a sus personajes en inglés, con un inmenso J.K. Simmons como Omni-Man, que llena cada frase con una contundencia demoledora. Hay alguna ausencia en el reparto, pero solo la notarán los más fans. La banda sonora acompaña correctamente, pero el músculo del diseño de sonido está en los golpes y su crudeza. Cada impacto suena exageradamente violento y eso en una franquicia como Invincible es importante.

Conclusión
Quarter Up ha clavado lo que Invincible VS debía ofrecer al jugador. Han entendido la licencia de Robert Kirkman, con su violencia desmedida y personajes carismáticos, y han construido un juego de lucha que funciona bastante mejor de lo que muchos esperaban. Con una base jugable sólida, accesible para todos los niveles, nos ofrece combates tremendamente divertidos tanto online como en local. Pero también deja claro que aún le falta contenido para competir de tú a tú con los gigantes del género. El golpe que ha dado sobre la mesa se ha sentido, pero aún necesita ser más demoledor si quiere iniciar una franquicia.
Desarrollado por Quarter Up y publicado por el sello publishing de Kirkman, Skybound Games, este nuevo juego de lucha apuesta por una fórmula muy fresca, peleas de equipos de 3 contra 3 como en Marvel vs. Capcom o Dragon Ball FighterZ, explotando el tono ultraviolento de la franquicia. Sangre, huesos rotos, cuerpos atravesando escenarios y una puesta en escena que busca constantemente replicar el impacto visual del anime. Aunque también deja bastante claro que detrás de todo ese espectáculo hay un juego que todavía no termina de alcanzar el nivel de los grandes referentes del género.
Un modo historia algo descafeinado que cumple con lo justo
La historia de Invincible VS apuesta por una narrativa original creada específicamente para el juego. No es una adaptación de un arco concreto del cómic ni de la serie, si bien es cierto que utiliza constantemente personajes, relaciones y eventos reconocibles para cualquier fan de su universo.
El modo historia se siente más como una excusa para encadenar combates que como una narrativa especialmente profunda, en ese aspecto, es un fighter más clásico. Su tono busca el equilibrio entre lo espectacular de los superhéroes y ese componente brutal y violento que caracteriza a Invincible. Aquí no hay peleas limpias ni héroes impecables, veremos destrucción y nuestro cuerpo se salpicará de rojo sangre continuamente.

El principal problema de este modo historia será su duración. Es demasiado corto y no acaba de profundizar, parece más bien un añadido obligado al que le falta ambición y mucho contenido, especialmente comparándolo con otros juegos modernos de lucha que sí han apostado fuerte por experiencias para un jugador más elaboradas. Como carta de presentación del universo Kirkman, funciona bastante bien, está repleto de referencias constantes, diálogos con guiños y recreaciones muy fieles de personajes más icónicos.
Combates satisfactorios con una base simple y sólida
La verdadera fuerza de Invincible VS está en su jugabilidad. Nos encontramos con un tag fighter 3v3 rápido, agresivo y muy accesible para todos. Los controles son muy simples, con un sistema de combos automáticos, especiales simplificados a un botón o dos con una dirección, no tendremos media-luna + botón, como en otros juegos del género, quizá pueda sentirse demasiado sencillo para los más experimentados.
Pero no os decepcionéis tan pronto. El juego, pese a lo que pueda parecer por la anterior descripción, cuenta con una base jugable muy sólida. Los personajes se sienten distintos entre sí, los impactos logran tener la contundencia esperada y su sistema de relevos le suma una capa estratégica muy interesante, como en Marvel vs. Capcom. A través de las asistencias y sus cancelaciones podremos construir combos automatizados muy espectaculares y, poco a poco, iremos descubriendo una profundidad bastante mayor de lo que parece al principio.

Lo que sí vas a encontrar, y es lógico con un primer lanzamiento de este tipo, es un desequilibrio que irán ajustando poco a poco. Hay personajes que se sienten claramente dominantes frente a otros y algunos movimientos pueden parecer algo abusivos. Su modo online funciona correctamente con el rollback netcode y el modo versus local es tremendamente divertido, especialmente con amigos, donde los codazos en el sofá y las animaciones vistosas nos permitirán recrearnos, pero fuera de eso el juego ofrece poco más allá del arcade, entrenamiento y combates estándar, sus extras apenas cumplen.
Fiel adaptación a la altura de la licencia
Una de las grandes fuerzas del título de Quarter Up ha sido trasladar la estética de la serie animada a un entorno tridimensional bastante convincente. Los modelos son fieles y reconocibles y las animaciones funcionan bien. Es posible que esté a años luz de algunos juegos de lucha, pero dentro de lo que es la franquicia estamos ante la mejor recreación en movimiento. La espectacularidad con la que representa los impactos, con personajes atravesando paredes y escenarios reventando, hace de cada combate una gozada.
En cuanto al sonido, el juego cumple notablemente bien. Las voces originales del reparto regresan para interpretar a sus personajes en inglés, con un inmenso J.K. Simmons como Omni-Man, que llena cada frase con una contundencia demoledora. Hay alguna ausencia en el reparto, pero solo la notarán los más fans. La banda sonora acompaña correctamente, pero el músculo del diseño de sonido está en los golpes y su crudeza. Cada impacto suena exageradamente violento y eso en una franquicia como Invincible es importante.

Conclusión
Quarter Up ha clavado lo que Invincible VS debía ofrecer al jugador. Han entendido la licencia de Robert Kirkman, con su violencia desmedida y personajes carismáticos, y han construido un juego de lucha que funciona bastante mejor de lo que muchos esperaban. Con una base jugable sólida, accesible para todos los niveles, nos ofrece combates tremendamente divertidos tanto online como en local. Pero también deja claro que aún le falta contenido para competir de tú a tú con los gigantes del género. El golpe que ha dado sobre la mesa se ha sentido, pero aún necesita ser más demoledor si quiere iniciar una franquicia.
Análisis
Invincible VS
"Puñetazos, vísceras y superhéroes rotos en uno de los juegos de lucha más salvajes del año."
0
Nota Final
Procesando...