Copia de saldo y a paso de tortuga: el suplicio de defender carriles sin alma.
Si algo funciona, cópialo. Esa parece haber sido la máxima de Josep Monzonis Hernandez al desarrollar este título. Publicado por Eastasiasoft, Heroes Battle Awakening es, sin paños calientes, una copia burda del legendario Plants vs. Zombies. La estructura es idéntica, la cuadrícula de 5 carriles está ahí y la gestión del oro es un calco de los soles de toda la vida. Sin embargo, lo que en el título de PopCap era carisma y fluidez, aquí se convierte en una experiencia tosca, lenta y que parece no haber pasado por un control de calidad mínimo. Cuando intentas imitar a un grande, o lo haces con mucha gracia o te quedas en un intento descafeinado que pone a prueba la paciencia de cualquiera. Aquí no hay plantas, hay minotauros y cíclopes, pero la esencia es la misma, solo que con una ejecución que nos hace añorar (y mucho) el juego original.
Estrategia de carriles... de ensayo y error
El gameplay no es ningún misterio: despliegas tropas en cinco carriles para frenar oleadas de orcos, esqueletos y hechiceros. Tienes unidades que generan oro, otras de melé y las típicas de rango. Sin embargo, el juego peca de una falta de información flagrante que roza lo absurdo. Cuando aparece una unidad nueva, ya sea aliada o enemiga, el juego te suelta una descripción breve y muy puntual justo en ese momento. Si no has estado atento o has parpadeado, mala suerte: no hay forma de volver a consultar esa información. Para rematar la faena, el juego nos llega íntegramente en inglés, por lo que, si no dominas el idioma de Shakespeare, esas descripciones fugaces te van a servir de poco o nada.
A esto hay que sumarle una decisión de diseño desesperante: no existe un botón para acelerar la velocidad del juego. En un género donde el ritmo lo es todo, verte obligado a ver cómo las unidades se mueven a paso de tortuga sin poder hacer nada para que la partida avance más rápido es un suplicio. Tampoco ayuda el control; mover el cursor por el tablero para seleccionar unidades y situarlas en su sitio se siente brusco, algo imperdonable cuando la partida se pone tensa. Además, aunque la dificultad general no es para volverse loco, el juego cae constantemente en el "ensayo y error". Hay niveles que solo se pueden superar de una forma muy concreta; si cometes un mínimo error o no colocas la unidad exacta en el momento justo, puedes dar la partida por perdida, lo que genera una frustración innecesaria que empaña la experiencia.
Cuatro capítulos y nada más
El juego nos ofrece 40 niveles divididos en 4 mundos temáticos. El problema es que, una vez que consigues superar ese nivel que se te resistía por culpa de su diseño rígido, la rejugabilidad es absolutamente nula. No hay incentivos para volver atrás, ni modos extra, ni desafíos que te inviten a probar tácticas diferentes. Una vez que la pantalla de "Victoria" aparece en el nivel 40, puedes borrar el juego sin remordimientos.

Apartado técnico
El estilo visual apuesta por una perspectiva cenital (desde arriba) que, si bien permite ver todo el tablero, resulta bastante genérica y plana. Los diseños de los monstruos son correctos, pero carecen de personalidad, y las animaciones son extremadamente simples, acentuando esa sensación de lentitud de la que peca todo el título. Los escenarios de los cuatro capítulos cambian de color y de ambientación (bosque, desierto, etc.), pero no dejan de ser fondos estáticos sin apenas detalles ni interactividad. Es un apartado técnico que cumple para que sepas qué es cada unidad, pero que se siente desfasado y sin alma.
En el apartado sonoro la cosa no mejora demasiado. La música es funcional y machacona, de esas que terminas bajando el volumen a los diez minutos porque entra en un bucle constante que no aporta nada a la épica. Los efectos de sonido —el tintineo del oro, los golpes secos o los conjuros de los hechiceros— son genéricos y carecen de contundencia. No hay una respuesta sonora que te haga sentir el impacto de tus defensas, lo que, unido a la brusquedad del control, hace que la experiencia sea bastante apática.
Conclusión
Heroes Battle Awakening es un juego que se queda a medio gas en casi todo. Es una sombra de lo que supuso el éxito de PopCap Games, lastrado por una ejecución bastante pobre, un control tosco y una lentitud que llega a desesperar. Es cierto que, como es habitual en Eastasiasoft, es un caramelito para los cazadores de logros y trofeos fáciles, pero incluso para ellos, va a requerir una dosis extra de ganas para aguantar su ritmo pausado, su mala ejecución y la frustración de sus picos de dificultad absurdos. Si buscas un Tower Defense con alma, mejor busca en otra parte; si solo quieres inflar tu perfil de jugador y no te importa sufrir un poco de aburrimiento e inglés básico por el camino, adelante.
Estrategia de carriles... de ensayo y error
El gameplay no es ningún misterio: despliegas tropas en cinco carriles para frenar oleadas de orcos, esqueletos y hechiceros. Tienes unidades que generan oro, otras de melé y las típicas de rango. Sin embargo, el juego peca de una falta de información flagrante que roza lo absurdo. Cuando aparece una unidad nueva, ya sea aliada o enemiga, el juego te suelta una descripción breve y muy puntual justo en ese momento. Si no has estado atento o has parpadeado, mala suerte: no hay forma de volver a consultar esa información. Para rematar la faena, el juego nos llega íntegramente en inglés, por lo que, si no dominas el idioma de Shakespeare, esas descripciones fugaces te van a servir de poco o nada.
A esto hay que sumarle una decisión de diseño desesperante: no existe un botón para acelerar la velocidad del juego. En un género donde el ritmo lo es todo, verte obligado a ver cómo las unidades se mueven a paso de tortuga sin poder hacer nada para que la partida avance más rápido es un suplicio. Tampoco ayuda el control; mover el cursor por el tablero para seleccionar unidades y situarlas en su sitio se siente brusco, algo imperdonable cuando la partida se pone tensa. Además, aunque la dificultad general no es para volverse loco, el juego cae constantemente en el "ensayo y error". Hay niveles que solo se pueden superar de una forma muy concreta; si cometes un mínimo error o no colocas la unidad exacta en el momento justo, puedes dar la partida por perdida, lo que genera una frustración innecesaria que empaña la experiencia.
Cuatro capítulos y nada más
El juego nos ofrece 40 niveles divididos en 4 mundos temáticos. El problema es que, una vez que consigues superar ese nivel que se te resistía por culpa de su diseño rígido, la rejugabilidad es absolutamente nula. No hay incentivos para volver atrás, ni modos extra, ni desafíos que te inviten a probar tácticas diferentes. Una vez que la pantalla de "Victoria" aparece en el nivel 40, puedes borrar el juego sin remordimientos.

Apartado técnico
El estilo visual apuesta por una perspectiva cenital (desde arriba) que, si bien permite ver todo el tablero, resulta bastante genérica y plana. Los diseños de los monstruos son correctos, pero carecen de personalidad, y las animaciones son extremadamente simples, acentuando esa sensación de lentitud de la que peca todo el título. Los escenarios de los cuatro capítulos cambian de color y de ambientación (bosque, desierto, etc.), pero no dejan de ser fondos estáticos sin apenas detalles ni interactividad. Es un apartado técnico que cumple para que sepas qué es cada unidad, pero que se siente desfasado y sin alma.
En el apartado sonoro la cosa no mejora demasiado. La música es funcional y machacona, de esas que terminas bajando el volumen a los diez minutos porque entra en un bucle constante que no aporta nada a la épica. Los efectos de sonido —el tintineo del oro, los golpes secos o los conjuros de los hechiceros— son genéricos y carecen de contundencia. No hay una respuesta sonora que te haga sentir el impacto de tus defensas, lo que, unido a la brusquedad del control, hace que la experiencia sea bastante apática.
Conclusión
Heroes Battle Awakening es un juego que se queda a medio gas en casi todo. Es una sombra de lo que supuso el éxito de PopCap Games, lastrado por una ejecución bastante pobre, un control tosco y una lentitud que llega a desesperar. Es cierto que, como es habitual en Eastasiasoft, es un caramelito para los cazadores de logros y trofeos fáciles, pero incluso para ellos, va a requerir una dosis extra de ganas para aguantar su ritmo pausado, su mala ejecución y la frustración de sus picos de dificultad absurdos. Si buscas un Tower Defense con alma, mejor busca en otra parte; si solo quieres inflar tu perfil de jugador y no te importa sufrir un poco de aburrimiento e inglés básico por el camino, adelante.

Análisis
Heroes Battle Awakening
"Copia de saldo y a paso de tortuga: el suplicio de defender carriles sin alma."
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Nota Final
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