Un viaje al pasado imperfecto a las 3D de los 90.
La década de los 90 fue un terreno fértil para los beat ’em ups donde títulos como Double Dragon, Final Fight o Streets of Rage marcaron a toda una generación obsesionada con las peleas por el barrio. En ese contexto, Fighting Force nos proponía un pequeño salto a las imperfectas tres dimensiones con gráficos poligonales de mediados y finales de los 90 que tantas horas nos dieron frente a nuestras PlayStation, Nintendo 64, Dreamcast y PCs de la época. Limited Run Games, en su afán por la conservación de lo retro en la emulación más fidedigna al original, nos brinda esta saga al completo con Fighting Force Collection. El recopilatorio pone estos históricos beat ’em ups a los mandos de nuevas y viejas generaciones.
Si bien es cierto que el proyecto no es solo un port, en este caso incluye algunas mejoras de calidad de vida como poder guardar en cualquier momento, usar rebobinado y algunos filtros visuales de CRT, buscando que el juego sea más disfrutón.
Una saga rompedora
Fighting Force llegó en 1997 a nuestras PlayStation y PC desarrollado por Core Design, el mismo estudio británico que dio vida a Tomb Raider. Su propuesta pretendía adaptar uno de los géneros de moda, los Beat’em Up, a las tres dimensiones. Para ello nos permitía ponernos en la piel de cuatro personajes distintos que se adentraban en escenarios repletos de enemigos para derrotarlos a base de mamporros o con un arsenal improvisado. Ese enfoque directo lo convirtió en una curiosa mezcla que ya tuvo sus críticas incluso en su época. No obstante, nos permitía escoger ruta para llegar al final, escondiendo así algunos enemigos finales para futuras partidas.
La secuela, Fighting Force 2, llegaría un poco más tarde, en 1999, y se separaba demasiado del original brindándonos una mezcla extraña de acción, sigilo y exploración comparable con juegos como Syphon Filter o el primero de los juegos de La Jungla de Cristal para PSX. Un título que se hará un poco más difícil de jugar debido al control de tipo tanque, pero que ya contaba con algunas mecánicas interesantes frente a su predecesor.

Jugabilidad: nostalgia versus modernidad
La jugabilidad de Fighting Force Collection es el reflejo más fiel de los juegos originales, y por tanto es un arma de doble filo. Todas las virtudes que tiene la nostalgia son también su mayor condena. El primer Fighting Force sigue siendo un beat ’em up muy divertido: movimientos básicos de puño y patada, dos combos muy repetitivos a base de aporrear botones y combates que, incluso para los estándares de finales de los 90, resultan lentos y algo torpes. No es un juego muy inspirado, pero a dobles con un amigo puede llegar a ser muy divertido.
La secuela, en cambio… es más complicada. La decisión de tomar un rumbo distinto, con elementos que intentan aproximarse a la acción táctica y al sigilo, pero sin llegar a consolidar una identidad propia clara, ya fue polémica en su día. La elección de la colocación de la cámara y el diseño de niveles con tanta puerta y llave para abrirlas se sienten desconectados de lo que hoy esperarías de un juego de acción, y los controles tipo tanque pueden hacer que en vez de aporrear a los enemigos quieras aporrear la pantalla.
Las mejoras de calidad de vida incluidas sí son interesantes. Contamos con guardado rápido desde cualquier lugar, la capacidad de rebobinar unos segundos para corregir una mala decisión y unos cuantos filtros CRT que podremos activar junto a la curvatura más o menos pronunciada de la pantalla.

Multijugador
Para el disfrute de los que disfrutaron del primer Fighting Force en compañía van a poder revivir esa experiencia de nuevo. El primer título nos permitirá escoger entre los cuatro personajes para jugar con un amigo… siempre y cuando estemos en el mismo espacio. Me resulta incomprensible que este juego no incluya opciones NetPlay para poder jugar online, así que tocará desplazarse a casa de nuestro amigo para poder jugar en cooperativo local. El segundo juego siempre fue planteado como una historia narrativa y single player, así que se ha mantenido tal cual, por tanto no podremos jugar a dobles en esta ocasión.
Apartado técnico
A nivel visual, la colección responde a los cánones de la época. El aspecto poligonal que nos daban PlayStation y Nintendo 64 es… una cosa. Personalmente siempre lo llamé Q3-D, por su sonoridad como cutr3s-D. Una estética particular que puede resultar encantadora para algunos y que actualmente está muy de moda. Los filtros CRT nos permitirán tener una sensación más inmersiva que recordará a las viejas teles de tubo.
El sonido se mantiene tal como era en las versiones originales, si bien es cierto que la OST corresponde a la versión de PlayStation y PC, ya que algunos usuarios piden que se suba como extra la opción de seleccionar la banda sonora de Nintendo 64. Nos encontraremos con melodías y efectos propios de finales de los 90, muy machaconas y arcade, que acompañan la acción palomitera, aunque sin destacar especialmente.

Conclusión
Fighting Force Collection es una recopilación ideal para quien busca revivir o descubrir cómo eran los beat ’em ups en 3D a finales de los 90. Que nos permitirá entender por qué cambió tanto el género al aprender de ciertos errores y, lo más importante, que sirvió para abandonar el movimiento de tipo tanque. Las mejoras de calidad de vida facilitan la dificultad, pero no esperes encontrar un remake o nuevas características, ya que los juegos vienen tal cual fueron concebidos, con todas sus virtudes… pero sobre todo sus defectos.
Como pieza histórica y homenaje, funciona bien. Sin embargo, es una colección que quizá para el jugador más joven puede resultar menos atractiva. En el equilibrio entre nostalgia y jugabilidad, la balanza se inclina hacia la primera.
Si bien es cierto que el proyecto no es solo un port, en este caso incluye algunas mejoras de calidad de vida como poder guardar en cualquier momento, usar rebobinado y algunos filtros visuales de CRT, buscando que el juego sea más disfrutón.
Una saga rompedora
Fighting Force llegó en 1997 a nuestras PlayStation y PC desarrollado por Core Design, el mismo estudio británico que dio vida a Tomb Raider. Su propuesta pretendía adaptar uno de los géneros de moda, los Beat’em Up, a las tres dimensiones. Para ello nos permitía ponernos en la piel de cuatro personajes distintos que se adentraban en escenarios repletos de enemigos para derrotarlos a base de mamporros o con un arsenal improvisado. Ese enfoque directo lo convirtió en una curiosa mezcla que ya tuvo sus críticas incluso en su época. No obstante, nos permitía escoger ruta para llegar al final, escondiendo así algunos enemigos finales para futuras partidas.
La secuela, Fighting Force 2, llegaría un poco más tarde, en 1999, y se separaba demasiado del original brindándonos una mezcla extraña de acción, sigilo y exploración comparable con juegos como Syphon Filter o el primero de los juegos de La Jungla de Cristal para PSX. Un título que se hará un poco más difícil de jugar debido al control de tipo tanque, pero que ya contaba con algunas mecánicas interesantes frente a su predecesor.

Jugabilidad: nostalgia versus modernidad
La jugabilidad de Fighting Force Collection es el reflejo más fiel de los juegos originales, y por tanto es un arma de doble filo. Todas las virtudes que tiene la nostalgia son también su mayor condena. El primer Fighting Force sigue siendo un beat ’em up muy divertido: movimientos básicos de puño y patada, dos combos muy repetitivos a base de aporrear botones y combates que, incluso para los estándares de finales de los 90, resultan lentos y algo torpes. No es un juego muy inspirado, pero a dobles con un amigo puede llegar a ser muy divertido.
La secuela, en cambio… es más complicada. La decisión de tomar un rumbo distinto, con elementos que intentan aproximarse a la acción táctica y al sigilo, pero sin llegar a consolidar una identidad propia clara, ya fue polémica en su día. La elección de la colocación de la cámara y el diseño de niveles con tanta puerta y llave para abrirlas se sienten desconectados de lo que hoy esperarías de un juego de acción, y los controles tipo tanque pueden hacer que en vez de aporrear a los enemigos quieras aporrear la pantalla.
Las mejoras de calidad de vida incluidas sí son interesantes. Contamos con guardado rápido desde cualquier lugar, la capacidad de rebobinar unos segundos para corregir una mala decisión y unos cuantos filtros CRT que podremos activar junto a la curvatura más o menos pronunciada de la pantalla.

Multijugador
Para el disfrute de los que disfrutaron del primer Fighting Force en compañía van a poder revivir esa experiencia de nuevo. El primer título nos permitirá escoger entre los cuatro personajes para jugar con un amigo… siempre y cuando estemos en el mismo espacio. Me resulta incomprensible que este juego no incluya opciones NetPlay para poder jugar online, así que tocará desplazarse a casa de nuestro amigo para poder jugar en cooperativo local. El segundo juego siempre fue planteado como una historia narrativa y single player, así que se ha mantenido tal cual, por tanto no podremos jugar a dobles en esta ocasión.
Apartado técnico
A nivel visual, la colección responde a los cánones de la época. El aspecto poligonal que nos daban PlayStation y Nintendo 64 es… una cosa. Personalmente siempre lo llamé Q3-D, por su sonoridad como cutr3s-D. Una estética particular que puede resultar encantadora para algunos y que actualmente está muy de moda. Los filtros CRT nos permitirán tener una sensación más inmersiva que recordará a las viejas teles de tubo.
El sonido se mantiene tal como era en las versiones originales, si bien es cierto que la OST corresponde a la versión de PlayStation y PC, ya que algunos usuarios piden que se suba como extra la opción de seleccionar la banda sonora de Nintendo 64. Nos encontraremos con melodías y efectos propios de finales de los 90, muy machaconas y arcade, que acompañan la acción palomitera, aunque sin destacar especialmente.

Conclusión
Fighting Force Collection es una recopilación ideal para quien busca revivir o descubrir cómo eran los beat ’em ups en 3D a finales de los 90. Que nos permitirá entender por qué cambió tanto el género al aprender de ciertos errores y, lo más importante, que sirvió para abandonar el movimiento de tipo tanque. Las mejoras de calidad de vida facilitan la dificultad, pero no esperes encontrar un remake o nuevas características, ya que los juegos vienen tal cual fueron concebidos, con todas sus virtudes… pero sobre todo sus defectos.
Como pieza histórica y homenaje, funciona bien. Sin embargo, es una colección que quizá para el jugador más joven puede resultar menos atractiva. En el equilibrio entre nostalgia y jugabilidad, la balanza se inclina hacia la primera.
Análisis
Fighting Force Collection
"Un viaje al pasado imperfecto a las 3D de los 90."
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Nota Final
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