Un diamante en bruto con el freno de mano puesto: luces y sombras en Neo Rey.
Si me hubieras dicho hace un año que los tíos de Milestone, los mismos que se desviven por la simulación de MotoGP o que nos dieron esa joya del arcade más clásico con Hot Wheels Unleashed, se iban a liar la manta a la cabeza para parir un juego de carreras combate con estética anime y alma de JRPG, te habría dicho que dejaras de jugar a juegos raros. Pero aquí tenemos Screamer, y ojo, porque no es el típico arcade de "acelera y olvida". Neo Rey nos abre sus puertas en una propuesta que quiere ser muchas cosas a la vez: un espectáculo visual de Polygon Pictures, un juego de lucha sobre ruedas y un simulador de derrapes técnico que no perdona ni una.
El Torneo: Mil millones y un ritmo que se hace bola
La premisa de Screamer nos suelta en mitad del mayor evento ilegal de carreras callejeras de la historia. El premio de mil millones de dólares ofrecido por el enigmático Mr. A es solo una parte de los motivos que lleva a Screamers a arriesgarlo todo en las calles de Neo Rey. Estos pilotos compiten divididos en un total de 5 equipos rivales con identidades muy marcadas, como los Green Reapers, Anaconda Corp o Strike Force Romanda, entre otros. Lo que diferencia a este título de cualquier otro arcade es su ambición narrativa. Cada equipo tiene sus propias motivaciones y sus dramas internos.
Aquí es donde encontramos el primer bache importante. La campaña principal se desarrolla a través de episodios con sus propios apéndices, pero el ritmo de avance es lento y termina resultando pesado. Durante los primeros compases, tienes la sensación de que el juego te retiene, pero es que una vez la trama avanza, nos vamos a seguir encontrando el mismo problema del ritmo: aunque ya tengamos casi todas las habilidades desbloqueadas y la cosa sea algo más entretenida, los tipos de competición se repiten tanto que el tedio aparece sí o sí. Esa estructura estirada de forma forzada para ganar horas de juego le pesa durante todo el recorrido. El Torneo ofrece tres niveles de dificultad: Historia, Equilibrado y Desafío. Aun así, prepárate para echarle un buen puñado de horas solo para terminar el modo principal debido a este relleno irracional.
El arte de la violencia técnica
Donde Screamer rompe los esquemas es en su sistema de control. Olvidaos de los derrapes automáticos o de apretar un botón para que el coche haga magia; aquí Milestone ha implementado un esquema Twin Stick que te va a obligar a reaprender a conducir. Con el joystick izquierdo manejas la dirección del vehículo, mientras que el derecho se usa exclusivamente para controlar el ángulo y la intensidad del derrape de forma manual. Al principio puede resultar frustrante si vienes de arcades más convencionales.

La capa de JRPG la refuerzan los pilotos con sus características y habilidades propias que cambian la forma de jugar según a quién elijas. Por ejemplo, hay conductores que activan un escudo gratis tras un KO con Overdrive, otros que generan entropía y sincronización automáticamente tras eliminar a un rival, o algunos que aumentan su "hype" al derrapar para llenar una barra que otorga un impulso de mejora gratuito. Eso sí, hay que tener cuidado porque algunas de estas ventajas tienen letra pequeña: si usas el Impacto (Strike) y golpeas los límites de la pista, tu coche explotará al instante. Estos matices hacen que te sientas mucho más cómodo con unos personajes que con otros, obligándote a buscar al que mejor encaje con tu estilo de conducción.
El Sistema Echo, el motor que mueve la estrategia en carrera. Toda gira en torno a dos recursos: la Sincronización y la Entropía. La Sincronización se construye conduciendo fino o usando el Active Shift (una marcha manual momentánea) y sirve tanto para pegar un Boost como para protegerte de los ataques. Usar esa energía genera Entropía. Esta es la gasolina de la destrucción que nos permite ejecutar el Impulso, un ataque seco y letal para reventar rivales, o el Overdrive. Entrar en Overdrive es como activar el modo Berserker: eres más rápido, tienes escudo y puedes noquear a cualquiera con solo rozarlo. Pero cuidado, porque tendrá sus contraindicaciones. Es un equilibrio constante entre ser un piloto técnico o un animal de la carretera.
Modos de juego
Más allá del núcleo narrativo del Torneo, Screamer despliega varios modos más. Las Carreras por Equipos donde la clasificación final combina tu posición en la meta con el número de KOs que hayáis ejecutado tú y tus compañeros. Los equipos pueden estar formados por dúos o tríos. Para los amantes del riesgo extremo está el Desafío de Overdrive, una prueba de supervivencia donde la mecánica Overdrive está activa desde el inicio y cualquier roce contra un muro significa el fin de la partida.

Tampoco faltan los modos más clásicos como el Desafío de Puntuación, donde acumulas puntos por acciones específicas, o la Contrarreloj y el modo Punto de Control, que recuperan la esencia de los arcades de los 90. Además, el modo Carrera te permite personalizar cada detalle de la competición. Para estos modos arcade, Milestone ha incluido hasta 5 niveles de dificultad, que van desde muy fácil hasta muy difícil. En el lado multijugador, tenemos Carreras Clasificatorias, salas privadas e incluso pantalla dividida para hasta cuatro jugadores, un detalle para salvar las tardes de vicio en compañía real.
Coleccionismo y personalización
El juego incluye una sección de Galería donde podremos deleitarnos con las ilustraciones, la banda sonora o volver a ver las escenas de anime que hayamos desbloqueado al progresar en la historia. Es un rincón pensado para apreciar el arte del juego.
Por otro lado, tenemos el Taller de Gage. Aquí es donde descansan todos los pilotos con sus respectivos coches. Es importante destacar que el rendimiento mecánico no se puede tocar, pero sí que podremos modificar estéticamente los vehículos con elementos que iremos consiguiendo al superar las pruebas del modo Torneo. El lugar ideal para darle un toque personal a los superdeportivos antes de salir a reventar rivales.

Apartado técnico
Gráficamente, Screamer es un juego de contrastes. El estilo anime de Polygon Pictures luce de escándalo, pero solo se ha utilizado para las escenas cinemáticas, con más de 30 minutos de estas. En cambio, las charlas de los episodios se resuelven con ilustraciones de los personajes (que mantienen esa estética chula) sobre fondos estáticos de las localizaciones, lo que choca un poco tras ver la calidad de las escenas de acción. Los coches son modelos inspirados en superdeportivos reales, pero con modificaciones futuristas agresivas. Aunque no hay un sistema de daños que afecte al rendimiento, sí que podemos ver cómo saltan piezas por los aires tras un impacto fuerte. El juego es sólido; ver carreras con 15 coches dándose cera con turbos y explosiones sin que la tasa de frames se inmute es una gozada.
Sin embargo, los escenarios dejan un sabor agridulce. Aunque Neo Rey es la estrella, el juego nos lleva también por otros entornos como Sky Road Desert, o las zonas boscosas de Forest. El problema es que, independientemente del paisaje, los entornos se sienten muertos. Un decorado muy bonito pero restringido. Además, aunque el juego presume de tener varias localizaciones, cada una cuenta con 8 trazados diferentes que en realidad son variantes de un mismo circuito principal. Al final, se nota que son secciones del mismo mapa más o menos, lo que acentúa esa sensación de falta de variedad.
En el sonido, Screamer tiene una particularidad que es para verla (u oírla): cada personaje habla en su lengua materna. En una misma conversación puedes tener a uno hablando en japonés, otro en italiano y otro en inglés, y lo más gracioso es que se entienden entre ellos. Contar con actores como Troy Baker o Aleks Le es un lujo, pero la sincronización labial falla bastante, lo que rompe un poco la magia. Los motores, tienen un sonido que mezcla lo genérico con matices variados según el coche que pilotes para darte esa sensación de potencia.

No podemos olvidarnos de la banda sonora, un elemento vital en cualquier arcade de este estilo. Además de los potentes temas propios compuestos para el juego, contamos con temas licenciados como es el caso de Wagamama Rakia – Survive. La música está cargada de temas electrónicos y sintetizadores agresivos que se adaptan dinámicamente a la carrera, subiendo de revoluciones cuando activas el Overdrive. Es el acompañamiento perfecto para la estética Cyberpunk del juego y ayuda a mitigar la repetición de las pruebas en los momentos más bajos de la campaña.
Conclusión
Screamer es, posiblemente, el proyecto más valiente y a la vez más contradictorio de Milestone. Tenemos una jugabilidad Twin Stick, el sistema Echo y las habilidades de los pilotos que convierte cada carrera en un juego de lucha sobre ruedas. Sin embargo, es una lástima que el ritmo del modo Torneo es su gran lastre. Al final, el juego se siente como un diamante en bruto: tiene un motor que ruge con fuerza y una estética anime soberbia, pero le ha faltado un poco de "tijera" en su campaña y más vida en sus circuitos. Si eres capaz de perdonar esto, en Neo Rey vas a disfrutar de lo lindo.
El Torneo: Mil millones y un ritmo que se hace bola
La premisa de Screamer nos suelta en mitad del mayor evento ilegal de carreras callejeras de la historia. El premio de mil millones de dólares ofrecido por el enigmático Mr. A es solo una parte de los motivos que lleva a Screamers a arriesgarlo todo en las calles de Neo Rey. Estos pilotos compiten divididos en un total de 5 equipos rivales con identidades muy marcadas, como los Green Reapers, Anaconda Corp o Strike Force Romanda, entre otros. Lo que diferencia a este título de cualquier otro arcade es su ambición narrativa. Cada equipo tiene sus propias motivaciones y sus dramas internos.
Aquí es donde encontramos el primer bache importante. La campaña principal se desarrolla a través de episodios con sus propios apéndices, pero el ritmo de avance es lento y termina resultando pesado. Durante los primeros compases, tienes la sensación de que el juego te retiene, pero es que una vez la trama avanza, nos vamos a seguir encontrando el mismo problema del ritmo: aunque ya tengamos casi todas las habilidades desbloqueadas y la cosa sea algo más entretenida, los tipos de competición se repiten tanto que el tedio aparece sí o sí. Esa estructura estirada de forma forzada para ganar horas de juego le pesa durante todo el recorrido. El Torneo ofrece tres niveles de dificultad: Historia, Equilibrado y Desafío. Aun así, prepárate para echarle un buen puñado de horas solo para terminar el modo principal debido a este relleno irracional.
El arte de la violencia técnica
Donde Screamer rompe los esquemas es en su sistema de control. Olvidaos de los derrapes automáticos o de apretar un botón para que el coche haga magia; aquí Milestone ha implementado un esquema Twin Stick que te va a obligar a reaprender a conducir. Con el joystick izquierdo manejas la dirección del vehículo, mientras que el derecho se usa exclusivamente para controlar el ángulo y la intensidad del derrape de forma manual. Al principio puede resultar frustrante si vienes de arcades más convencionales.

La capa de JRPG la refuerzan los pilotos con sus características y habilidades propias que cambian la forma de jugar según a quién elijas. Por ejemplo, hay conductores que activan un escudo gratis tras un KO con Overdrive, otros que generan entropía y sincronización automáticamente tras eliminar a un rival, o algunos que aumentan su "hype" al derrapar para llenar una barra que otorga un impulso de mejora gratuito. Eso sí, hay que tener cuidado porque algunas de estas ventajas tienen letra pequeña: si usas el Impacto (Strike) y golpeas los límites de la pista, tu coche explotará al instante. Estos matices hacen que te sientas mucho más cómodo con unos personajes que con otros, obligándote a buscar al que mejor encaje con tu estilo de conducción.
El Sistema Echo, el motor que mueve la estrategia en carrera. Toda gira en torno a dos recursos: la Sincronización y la Entropía. La Sincronización se construye conduciendo fino o usando el Active Shift (una marcha manual momentánea) y sirve tanto para pegar un Boost como para protegerte de los ataques. Usar esa energía genera Entropía. Esta es la gasolina de la destrucción que nos permite ejecutar el Impulso, un ataque seco y letal para reventar rivales, o el Overdrive. Entrar en Overdrive es como activar el modo Berserker: eres más rápido, tienes escudo y puedes noquear a cualquiera con solo rozarlo. Pero cuidado, porque tendrá sus contraindicaciones. Es un equilibrio constante entre ser un piloto técnico o un animal de la carretera.
Modos de juego
Más allá del núcleo narrativo del Torneo, Screamer despliega varios modos más. Las Carreras por Equipos donde la clasificación final combina tu posición en la meta con el número de KOs que hayáis ejecutado tú y tus compañeros. Los equipos pueden estar formados por dúos o tríos. Para los amantes del riesgo extremo está el Desafío de Overdrive, una prueba de supervivencia donde la mecánica Overdrive está activa desde el inicio y cualquier roce contra un muro significa el fin de la partida.

Tampoco faltan los modos más clásicos como el Desafío de Puntuación, donde acumulas puntos por acciones específicas, o la Contrarreloj y el modo Punto de Control, que recuperan la esencia de los arcades de los 90. Además, el modo Carrera te permite personalizar cada detalle de la competición. Para estos modos arcade, Milestone ha incluido hasta 5 niveles de dificultad, que van desde muy fácil hasta muy difícil. En el lado multijugador, tenemos Carreras Clasificatorias, salas privadas e incluso pantalla dividida para hasta cuatro jugadores, un detalle para salvar las tardes de vicio en compañía real.
Coleccionismo y personalización
El juego incluye una sección de Galería donde podremos deleitarnos con las ilustraciones, la banda sonora o volver a ver las escenas de anime que hayamos desbloqueado al progresar en la historia. Es un rincón pensado para apreciar el arte del juego.
Por otro lado, tenemos el Taller de Gage. Aquí es donde descansan todos los pilotos con sus respectivos coches. Es importante destacar que el rendimiento mecánico no se puede tocar, pero sí que podremos modificar estéticamente los vehículos con elementos que iremos consiguiendo al superar las pruebas del modo Torneo. El lugar ideal para darle un toque personal a los superdeportivos antes de salir a reventar rivales.

Apartado técnico
Gráficamente, Screamer es un juego de contrastes. El estilo anime de Polygon Pictures luce de escándalo, pero solo se ha utilizado para las escenas cinemáticas, con más de 30 minutos de estas. En cambio, las charlas de los episodios se resuelven con ilustraciones de los personajes (que mantienen esa estética chula) sobre fondos estáticos de las localizaciones, lo que choca un poco tras ver la calidad de las escenas de acción. Los coches son modelos inspirados en superdeportivos reales, pero con modificaciones futuristas agresivas. Aunque no hay un sistema de daños que afecte al rendimiento, sí que podemos ver cómo saltan piezas por los aires tras un impacto fuerte. El juego es sólido; ver carreras con 15 coches dándose cera con turbos y explosiones sin que la tasa de frames se inmute es una gozada.
Sin embargo, los escenarios dejan un sabor agridulce. Aunque Neo Rey es la estrella, el juego nos lleva también por otros entornos como Sky Road Desert, o las zonas boscosas de Forest. El problema es que, independientemente del paisaje, los entornos se sienten muertos. Un decorado muy bonito pero restringido. Además, aunque el juego presume de tener varias localizaciones, cada una cuenta con 8 trazados diferentes que en realidad son variantes de un mismo circuito principal. Al final, se nota que son secciones del mismo mapa más o menos, lo que acentúa esa sensación de falta de variedad.
En el sonido, Screamer tiene una particularidad que es para verla (u oírla): cada personaje habla en su lengua materna. En una misma conversación puedes tener a uno hablando en japonés, otro en italiano y otro en inglés, y lo más gracioso es que se entienden entre ellos. Contar con actores como Troy Baker o Aleks Le es un lujo, pero la sincronización labial falla bastante, lo que rompe un poco la magia. Los motores, tienen un sonido que mezcla lo genérico con matices variados según el coche que pilotes para darte esa sensación de potencia.

No podemos olvidarnos de la banda sonora, un elemento vital en cualquier arcade de este estilo. Además de los potentes temas propios compuestos para el juego, contamos con temas licenciados como es el caso de Wagamama Rakia – Survive. La música está cargada de temas electrónicos y sintetizadores agresivos que se adaptan dinámicamente a la carrera, subiendo de revoluciones cuando activas el Overdrive. Es el acompañamiento perfecto para la estética Cyberpunk del juego y ayuda a mitigar la repetición de las pruebas en los momentos más bajos de la campaña.
Conclusión
Screamer es, posiblemente, el proyecto más valiente y a la vez más contradictorio de Milestone. Tenemos una jugabilidad Twin Stick, el sistema Echo y las habilidades de los pilotos que convierte cada carrera en un juego de lucha sobre ruedas. Sin embargo, es una lástima que el ritmo del modo Torneo es su gran lastre. Al final, el juego se siente como un diamante en bruto: tiene un motor que ruge con fuerza y una estética anime soberbia, pero le ha faltado un poco de "tijera" en su campaña y más vida en sus circuitos. Si eres capaz de perdonar esto, en Neo Rey vas a disfrutar de lo lindo.
Análisis
Screamer
"Un diamante en bruto con el freno de mano puesto: luces y sombras en Neo Rey."
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Nota Final
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