Análisis

Planet of Lana II: Children of the Leaf

PC, PlayStation 4, Xbox One, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2
7.8

Publicado el 05-03-2026 a las 16:22

Autor: Dani Mateo

Cuando la belleza también tiene algo que contar.

En 2023 Wishfully Studios sorprendió a todo el mundo con su particular Planet of Lana. Hasta entonces el estudio sueco pequeño mostraba con su primer juego una propuesta visual que escapaba de lo habitual y una narrativa que renunciaba al texto o doblaje creando un idioma propio para conectar con las emociones y el entendimiento de cada uno. Esta propuesta arriesgada, sin embargo, funcionó. Thunderful Publishing apostó por ellos llevando a Xbox Game Pass el juego de lanzamiento, ganándose una comunidad que lo recibió con algo entre la ternura y el asombro.
 

Tres años después, con más medios, más experiencia y más ambición, el estudio vuelve con este Planet of Lana II: Children of the Leaf. Disponible desde el 5 de marzo de 2026 en PC, PS4, PS5, Xbox Series, Nintendo Switch y Switch 2, el juego llega, de nuevo, a Game Pass el primer día. Ahora todos tienen la misma duda, ¿habrá sido capaz el estudio de mantener la magia del primero o se habrán perdido en el camino intentando ser más grandes? Te lo cuento.

En busca de una cura

Apenas dos años desde que Lana y Mui salvaron su planeta de la invasión de las máquinas, la tribu de Novo ha logrado el progreso gracias a esta nueva tecnología. Pero como todo nuevo poder, también trajo codicia. Una tribu rival ha usado esa tecnología para exprimir los recursos del planeta, en aras de conseguir beneficio cueste lo que cueste. Extraen una piedra con un gas venenoso que infecta a la hermanita de Lana, que cae inmóvil sirviendo de excusa para que la protagonista y su fiel compañero vuelvan a ponerse en marcha.

La narrativa se expande con respecto a la primera parte y se atreve con temas más complejos y crudos. Descubriremos cómo es la coexistencia entre máquinas y humanos, los costes del progreso, los orígenes de Mui y la crueldad de algunas tribus. Wishfully quiere que el jugador tenga su propia lectura de los hechos, de ahí el idioma sin subtítulos y la libre interpretación, y aunque la historia de Children of the Leaf es más ambiciosa que la de su predecesora, cuenta con un tercer acto que se desinfla un poco justo cuando más necesitaba una traca final.

La madurez de Lana y Mui

Al igual que la franquicia, la Lana de esta segunda parte ha madurado. No solo han pasado dos años, sino que en el camino ha aprendido un par de trucos, aprenderemos a tocar una flauta e incluso a manejar un “submarino”. Aunque Lana aún no es adulta, corre más rápido, se desliza por espacios estrechos, saltar de pared en pared y se mueve con una fluidez mayor que en el primer juego. Solo con esto la sensación de control cambia para bien. Con más dinamismo y mayor variedad de situaciones, los puzles tienen más margen para sorprender.

Mui, por su parte, también ha evolucionado. Sus poderes de control, que ya usábamos en la primera entrega, nos permitirán manejar nuevas criaturas (mis favoritos son los “pececillos”), pero también algunas máquinas voladoras, además de hackear ciertos robots y cortocircuitar elementos del entorno, disponiendo así de un sinfín de puzles a dúo.

La dificultad está bien calibrada. No hay nada que bloquee de forma frustrante, pero tampoco todo se resuelve a la primera. Los escenarios cambian de manera más radical que en el primer juego. Pasaremos de entornos helados a océanos profundos, veremos ruinas olvidadas y paisajes que integran naturaleza y tecnología de forma coherente. El diseño de niveles es una delicia, aunque hacia el final se va deshinchando el globo de la creatividad Al igual que el primero, no tiene multijugador de ningún tipo. Es una experiencia de un solo jugador.

Un lienzo vivo con una banda sonora sublime

Visualmente, Planet of Lana II es continuista. Mantiene el mundo que conocimos en el primero evolucionándolo gracias a la tecnología de las máquinas. Artísticamente mantiene ese estilo pintado a mano que ya distinguía al original, elevando un poco esa técnica. Los fondos tienen mayor profundidad y generan constantemente la sensación de estar viajando por un mundo verosímil a pesar de ser completamente alienígena. Hay momentos en los que Lana y Mui simplemente cruzan un paisaje sin que pase nada de especial, y el juego te invita a pararte y contemplar. Como si los desarrolladores te dijeran. Para. Mira. Nos lo hemos currado. Y tienen razón.

Los nuevos escenarios son radicalmente distintos entre sí aportando más variedad que en el primer juego, eso ayuda a mantener el interés visual durante toda la aventura, que ronda de nuevo en torno a las seis o siete horas según el ritmo del jugador.

En el apartado sonoro, Takeshi Furukawa vuelve para dar continuidad. Su trabajo en el primer juego fue de los aspectos más celebrados, y en esta secuela se supera. La banda sonora orquestal acompaña cada escena con una precisión de relojero. Sabe ser grandiosa cuando toca y desvanecerse casi por completo dejando que el silencio haga su trabajo. El diseño de sonido ambiental también es notable: criaturas, maquinaria, viento, agua. Todo confluye en el ecosistema inmersivo de un mundo en el que sin entender el idioma te sientes parte importante.

Conclusión

Planet of Lana II: Children of the Leaf es una secuela que expande el primero en todos los aspectos. Wishfully ha cogido todo lo que funcionaba en el original, lo ha pulido, lo ha expandido con mecánicas nuevas pero coherentes dentro del mundo que han construido y nos regala una aventura más completa, más variada y ambiciosa. Al final todo sirve para que Lana y Mui tengan más herramientas, más historia y más mundo que explorar.

El diseño artístico es de los mejores que puede ofrecer un juego indie hoy en día, la banda sonora de Furukawa no solo acompaña sino que eleva la obra, los puzles nos retan con inteligencia y la narrativa sin palabras sigue funcionando porque el equipo cree en ella al cien por cien.

Los puntos débiles son pocos, pero haberlos haylos. La historia sigue siendo contenida en cuanto a duración, con un tercer acto que se desinfla respecto a las primeras horas. El control de Mui puede sentirse algo menos preciso que el de Lana, aunque esta solo presenta problemas de precisión en los saltos muro a muro.

Estamos, sin duda, ante un juego recomendable para casi cualquier tipo de jugador, especialmente para quienes disfrutan de experiencias cinematográficas y puzzles cooperativos sin demasiada violencia ni complejidad técnica. Aquellos que anhelan Flashback, Another World o Heart of Darkness encontrarán en el universo de Lana dos aventuras casi redondas que incluso nos regala momentos homenaje a Star Wars. Si os gustó el primero, este no os defraudará.

Planet of Lana II: Children of the Leaf
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Planet of Lana II: Children of the Leaf

"Cuando la belleza también tiene algo que contar."

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