Análisis

The Last Train: Baquedano

PC, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2
4.6

Publicado el 14-02-2026 a las 21:45

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

Cuidado con quedarte frito en el metro.

A todos nos ha pasado: vas cansado, el traqueteo del tren te arrulla y, de repente, abres los ojos y no reconoces la estación. Pero lo de este juego va un paso más allá. The Last Train: Baquedano nos lleva a esa sensación de desamparo total cuando la rutina se rompe de la peor forma posible. Es un título de terror psicológico en primera persona que busca agobiarte en los pasillos de la emblemática estación de Baquedano, situada en el corazón de Santiago de Chile. Lo que en el mundo real es un punto de transbordo masivo, aquí es una ratonera que alberga sombras y una buena ración de surrealismo digital.

Próxima estación…

La premisa es sencilla pero efectiva. Te despiertas en el metro y te das cuenta de que has llegado al final de la línea. La estación está abandonada, sumergida en una oscuridad que se puede cortar con un cuchillo y, por supuesto, las puertas de salida no te lo van a poner fácil. A medida que exploras los rincones, te das cuenta de que no eres el único pasajero. Una entidad te observa y te sigue, convirtiendo lo que debería ser un trayecto de vuelta a casa en una lucha por la supervivencia.

Entre el susto y el meme

Olvídate del terror solemne y aburrido; aquí el humor negro y los memes mandan. A medida que recorres los pasillos, te vas a encontrar con cuadros y referencias a personajes virales que te van a sacar una sonrisa antes de que llegue el susto. Y hablando de sustos, el gran protagonista de tus pesadillas es Tung Tung Sagun. Sí, el mítico personaje del meme es el encargado de perseguirte por toda la estación, cuya presencia es inquietante, dándole al juego ese toque de "internet horror". Pero lo que realmente acojona de este "cazador" no es solo que te persiga, sino su mirada. No nos quita ojo en ningún momento; si pasas cerca de él, verás cómo sus ojos ten siguen de forma inquietante, manteniéndote en vilo porque nunca sabes exactamente cuándo va a decidir abalanzarse sobre ti.

Para los que busquen "chicha", el juego ofrece 4 finales distintos. No basta con correr hacia la salida; tendrás que interactuar con el entorno de formas específicas, resolver puzles y estar muy atento a los coleccionables que hay repartidos por el escenario. Estos objetos no están ahí de adorno, sino que son la clave para desbloquear todas las vertientes de la historia. Además de los memes, los desarrolladores se han tomado ciertas licencias creativas con el escenario, como en la plaza exterior de la estación, donde veremos detalles levemente diferentes a la Baquedano real. También contamos con la expansión de "Las Minas", una zona extra que nos saca de los andenes para meternos en túneles mucho más claustrofóbicos y profundos, ampliando la duración de la experiencia.

Apartado Técnico

El juego apuesta por una estética puramente indie que mezcla el realismo sucio de una estación de metro abandonada con el surrealismo de los memes. Los modelados de la estación Baquedano son reconocibles, lo que ayuda mucho a la inmersión si conoces el lugar real. Sin embargo, no esperéis grandes texturas; el juego confía mucho en el filtro de oscuridad y el grano cinematográfico para tapar las limitaciones técnicas de Plastic Frog. Lo más destacado es cómo han integrado a los personajes populares dentro del entorno, logrando que ver un cuadro de un meme en un pasillo sea, a la vez, gracioso y perturbador. O aquellos que han cobrado vida, tenga su punto tierno cuando nos topemos con ellos.

El sonido es una herramienta muy potente en The Last Train. El diseño sonoro se centra en el eco constante de los túneles y el silencio sepulcral, roto únicamente por los efectos de sonido de Tung Tung cuando se acerca. Sin embargo, cuando se "endemonia" y se lanza a por ti, la experiencia se rompe por completo. El audio en esos momentos suena horrible, como si fuera una pista de audio sobrepuesta sin ningún tipo de mezcla con el entorno. La música y los ruidos ambientales están diseñados para generarte una paranoia constante, haciéndote creer que tienes a la entidad soplándote en la nuca. Es un apartado sencillo, pero bien ejecutado para mantenerte en tensión durante todo el recorrido.

Conclusión

The Last Train: Baquedano parece ser una experiencia intensa y corta, de esas que se disfrutan (o sufren) en una sesión nocturna con auriculares. La inclusión de varios finales le da una vida extra que muchos juegos de este estilo no tienen, y ese giro hacia el humor con personajes conocidos como Tung Tung es lo que realmente le da personalidad. Es cierto que la zona de las minas se siente como un añadido para engordar el juego, pero se agradece que esté incluida de serie en todas las plataformas. Habrá que ver si la mezcla de terror psicológico y humor no termina por aguar la fiesta a los más puristas del género, pero desde luego, la próxima vez que te subas al metro por la noche, te vas a pensar dos veces lo de echar una cabezadita.


The Last Train: Baquedano
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The Last Train: Baquedano

"Cuidado con quedarte frito en el metro."

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