Publicado el 31-01-2026 a las 19:40
Autor: Marcos "Bishamon" del Amo
Toma el control de un asentamiento y desarróllalo hasta convertirlo en un gran imperio.
Hace unas semanas tuvimos ocasión de asistir a la presentación de Oppidum, en su versión para Nintendo Switch, aunque el título está disponible en varias plataformas. Se trata de un juego de aventura y supervivencia con un fuerte componente narrativo. Este ha sido desarrollado por el equipo de EP Games y hoy lo analizamos para TodoJuegos. ¿Necesitas una aventura? Bien, Insule tiene algo que ofrecerte.
Todo por un “mal-trato”
Oppidum nos lleva a la isla de Insule. El protagonista es un simple “boy scout” que se ve arrastrado por un portal hasta esta isla, donde sabemos que ha ocurrido un evento cataclísmico. Este desastre ha generado una barrera sobre la ciudad principal de Insule, que da nombre al juego, una ciudad que ahora se encuentra aislada.
En este contexto, un habitante humanoide de la isla llamado Kay parece haber sido el causante de nuestra llegada. Al principio no sabemos nada de lo que ocurre, pero Kay nos hace de guía en los primeros pasos. Aunque en esos primeros momentos no lo sabemos, el papel de este simpático personaje es crucial. Asimismo, nos pide ayuda para librar a Insule del mal que la azota tras la catástrofe. Bienvenidos a Oppidum.
No doy abasto
Llegados a este punto, debemos hablar de la jugabilidad. Oppidum es un juego similar a otros títulos de supervivencia como Minecraft. Debido a esto, el juego nos permite realizar multitud de acciones: plantar, pescar, recolectar, fabricar, luchar. Multitud de mecánicas distintas.
Como no puede ser de otra manera, comenzamos el juego desarmados, sin saber qué demonios hacemos en la playa de una isla desconocida. Menos mal que estaba Kay para los primeros pasos. A diferencia de muchos juegos de supervivencia, Oppidum permite un alto grado de personalización de la partida. Esto incluye, además de la dificultad, diversas opciones de accesibilidad. En ningún momento uno se siente incapaz ni perdido: el propio juego te señala los distintos caminos.

Volviendo a la partida, hay un fuerte componente narrativo. A medida que avanzamos en las decenas de misiones, descubriremos mecánicas, partes del lore anteriores a nuestra llegada y al cataclismo, niveles de tecnología, zonas de la isla y portales que permiten el viaje rápido. En todo momento da la sensación de que estamos descubriendo cosas nuevas.
Sigo con esos horribles pantalones de boy scout
Por desgracia, también podemos notar que el progreso es lento, sobre todo jugando en solitario. La cantidad de tareas es ingente y muchas misiones consisten únicamente en recolectar o encontrar objetos perdidos. No obstante, avanzar en las misiones es crucial, ya que incluso elementos básicos como una cuerda no se pueden conseguir sin desbloquear previamente su plano, tras habilitar el comercio con los NPC, basado en el trueque.
Asimismo, el inventario en los comienzos es muy limitado, aunque por suerte, tras avanzar un poco en las misiones, vencer al primer jefe y completar una misión adicional, podremos ampliarlo. A la hora de fabricar objetos, ya hemos comentado que existen varios niveles de tecnología, y para acceder a ellos, sí, hay que hacer misiones y ejercer el trueque.
Tras jugar unas cuantas horas queda claro que el juego gana bastante en modo cooperativo. Esto permite organizar tareas y agilizar el progreso. En caso contrario, avanzar en misiones aparentemente sencillas puede convertirse en un suplicio.

Hay que invertir muchas horas en farmear, tanto recursos del entorno como cosechas, productos de ganadería o recompensas de enemigos. También explorar, aunque eso no resulta tan negativo: hay ruinas, campamentos enemigos, cuevas, la propia Oppidum o el asentamiento costero de Litore. Muchos edificios del campamento, como los criaderos y las granjas, se pueden mejorar.
En cuanto al combate, comenzamos con cuatro “corazones”, que se pueden ampliar. No hay una gran variedad de armas, sobre todo en niveles bajos. Aun así, estas se desgastan con el tiempo hasta romperse, aunque pueden repararse indefinidamente si contamos con los materiales necesarios. Los enemigos sí son variados: desde jefes como los guardianes hasta animales corruptos, espíritus humanoides y criaturas de todo tipo.
Son enemigos desafiantes, con distintos patrones de ataque. En la parte superior se indica su nivel de poder en forma de calaveras (de una a tres). Salvo algunos como las ratas, el resto supone una amenaza real y podemos ser derrotados con facilidad.
El sistema permite fijar objetivos, hacer parrys con escudos y esquivar, por lo que siempre debemos mantenernos atentos. Además, en ocasiones aparecerán tormentas mágicas que generan enemigos corruptos, versiones más resistentes y poderosas que sus equivalentes normales.

En esencia, la jugabilidad recuerda a otros juegos de supervivencia: mucho por hacer, progreso lento en solitario y tareas repetitivas. No obstante, gracias a su narrativa y a la sencillez de sus sistemas, resulta accesible y divertida para un amplio público.
Un mundo para hacerse “el héroe”
En el apartado gráfico, Oppidum ofrece un estilo muy colorido y con cierto aire “infantil”, más cercano a una serie de animación que a un enfoque realista. Según los desarrolladores, se han inspirado en juegos como Breath of the Wild, y aunque pueda no gustar a todo el mundo, el resultado encaja con la propuesta.
Además, encontramos detalles interesantes como el ciclo de día y noche, los reflejos al amanecer y atardecer, o las distintas profesiones disponibles: leñador, minero, granjero, entre otras. En ocasiones, los NPC nos piden encontrarnos con ellos en otro lugar y se marchan de forma dinámica.
En cuanto al apartado sonoro, la banda sonora está compuesta por veintisiete pistas a cargo de Groovel Studio. En general, recuerdan a series y películas de animación, mezclando momentos relajados con otros más épicos, sobre todo durante los combates, donde el cambio de música es evidente, avisándonos de que se aproxima el peligro.

Conclusión
Oppidum ha resultado ser un juego entretenido y accesible, con una buena trama y multitud de mecánicas clásicas del género survival que logran mantener al jugador ocupado durante horas. Eso sí, al estar claramente pensado para el multijugador, jugar en solitario puede hacer que el progreso sea más lento y repetitivo. Aun así, todo se presenta bajo un estilo gráfico amable y colorido, acompañado de una banda sonora equilibrada entre calma y épica, lo que lo convierte en una propuesta atractiva para todo tipo de jugadores.
Oppidum
"Toma el control de un asentamiento y desarróllalo hasta convertirlo en un gran imperio."