Análisis

Tiny Archer

PC, Xbox One, Xbox Series
4.1

Publicado el 21-01-2026 a las 23:18

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

Flechas que se quedan cortas en una mazmorra sin alma.

A estas alturas, ver un plataformas 2D de estética pixel art en la store de turno genera más dudas que entusiasmo. Estamos inundados de propuestas que intentan vivir de la nostalgia sin aportar una sola idea fresca, y Tiny Archer, de Head Bear Games, aterriza con esa misma cara de "ya me conoces". La pregunta que nos hacemos todos antes de pasar por caja es clara: ¿estamos ante una pequeña joya oculta o es simplemente otro clon genérico destinado a acumular polvo digital? Porque para disparar flechas a slimes en una mazmorra, ya tenemos opciones, y aquí hemos venido a exigir algo más que un simple calco de lo que ya hemos jugado otras veces.

Un arquero en apuros

La premisa no podría ser más clásica. Somos un arquero ágil metido en una mazmorra que está hasta arriba de slimes. No hay cinemáticas de diez minutos ni un lore profundo que te explique el origen ancestral de las babas verdes; aquí hemos venido a disparar flechas y a saltar por las paredes. El juego se divide en 20 niveles, una cifra que ya te va avisando de que estamos ante una experiencia corta, de las que te pasas en una media tarde relajada.

Flechas, saltos y... un paseo por la mazmorra

A nivel de mecánicas, Tiny Archer se apoya en los pilares básicos del género. El movimiento se siente ágil y salto en la pared es fundamental para evitar las trampas que plagan el escenario. El control es bastante preciso, algo de agradecer porque en este tipo de juegos. El combate se centra exclusivamente en nuestro arco. Los enemigos principales son los slimes, que, aunque parecen inofensivos, tienen sus patrones para intentar amargarte el avance. No todos se limitan a esperar el flechazo; nos encontraremos con algunos que prefieren quedarse a distancia escupiendo proyectiles, obligándote a calcular el salto y el disparo al mismo tiempo u otros que irá velozmente hacia ti. El punto interesante lo ponen los power-ups: cuando pillas uno, pasas de un disparo simple a una ráfaga triple que limpia la pantalla en un momento. 

Los 20 niveles que componen el juego no solo son escasos en número —estamos acostumbrados a ver al menos el doble en títulos del estilo— sino que su duración es ridícula. Te los ventilas en un abrir y cerrar de ojos. Además, la dificultad brilla por su ausencia; en ningún momento el juego te pone en un aprieto real ni supone un reto mínimamente estimulante. Es, básicamente, un paseo. Tampoco ayuda el sistema de coleccionables. Por los escenarios hay repartidos cristales que, en un juego bien diseñado, servirían para mejorar el arco o comprar habilidades. Aquí no sirven para absolutamente nada más allá de desbloquear logros o trofeos. Es una oportunidad totalmente desperdiciada.


Apartado técnico

El estilo visual apuesta por un pixel art minimalista y extremadamente colorido que entra por los ojos, pero que carece de personalidad propia. Los entornos de la mazmorra cumplen su función, aunque se sienten genéricos y repetitivos nivel tras nivel. Se echa en falta algo más de variedad en los fondos o un diseño de enemigos más inspirado, ya que visualmente todo es muy plano. Las animaciones del arquero son correctas, pero no esperes virguerías técnicas; es un apartado funcional que se queda en la superficie del estilo retro sin intentar destacar en nada.

En cuanto al audio, la banda sonora nos ofrece melodías que intentan evocar la época de los 8 bits, pero que acaban resultando monótonas debido a la brevedad de los bucles musicales. Los efectos de sonido, como el zumbido de las flechas o el característico "plof" al reventar un slime, son satisfactorios al principio, pero al no haber variedad sonora, terminan siendo puro ruido de fondo. No hay una identidad sonora que te haga recordar el juego una vez apagas la consola; es simplemente un acompañamiento que cumple el expediente sin más.

Conclusión

Tiny Archer se queda a medio gas en prácticamente todo lo que propone. Aunque el control es sólido y la idea de ir con el arco por la mazmorra tiene su punto, la falta de contenido es flagrante. Con solo 20 niveles que se pasan en un suspiro y una dificultad inexistente que no ofrece ningún reto, el juego se siente más como una demo que como un producto final completo. Es una lástima, porque con un diseño de niveles más enrevesado y una utilidad real para esos cristales coleccionables, podríamos estar hablando de una pequeña joya. Tal y como está ahora, es un título que olvidarás a los cinco minutos de haber conseguido su último logro/trofeo.



Tiny Archer
Análisis

Tiny Archer

"Flechas que se quedan cortas en una mazmorra sin alma."

0 Nota Final
Procesando...