Once Upon A Katamari

PC, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2
7.0

Publicado el 08-01-2026 a las 22:58

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

Rodando por la historia para arreglar los desastres de papá.

El Rey de Todo el Cosmos es un auténtico desastre. En Once Upon A Katamari, la premisa es tan absurda como siempre, pero esta vez con un giro de guion temporal. El Rey, en un alarde de torpeza nivel leyenda, ha aplastado la Tierra, la Luna y medio sistema solar mientras trasteaba con un pergamino mágico. ¿Y a quién le toca recoger los pedazos? Al pobre Príncipe y a su interminable legión de primos. Bandai Namco, que ya está más que abonada a esta franquicia desde hace décadas, le ha cedido los trastos al estudio Rengame para ver si son capaces de refrescar la fórmula sin perder esa esencia bizarra que nos enamoró en PS2.

El peso de las coronas y las nuevas herramientas

La base jugable de Katamari se mantiene intacta: ese bucle de empezar siendo una canica y terminar siendo un asteroide sigue funcionando como un reloj suizo. Sin embargo, Rengame ha introducido una serie de herramientas de apoyo que cambian la dinámica de las partidas. Tenemos el imán para atraer objetos, el cohete para meter un boost de velocidad necesario en mapas grandes, el reloj para arañar segundos al crono o el sonar para localizar esos objetos coleccionables que se nos escapan.

Lo mejor de esta entrega es ver cómo crece nuestra bola según la época. En el Jurásico empezaremos pegando helechos y huevos de dinosaurio para acabar absorbiendo Pterodáctilos en pleno vuelo o incluso un T-Rex despistado. En la Edad de Hielo pasaremos de recoger cubitos de nieve a llevarme mamuts enteros y bloques de glaciar. O una de mis favoritas, el Japón Imperial: una delicia visual donde empezamos con katanas y farolillos para terminar engullendo pagodas enteras y barcos tradicionales. Es en este punto donde el juego brilla, dándote esa satisfacción constante de "progresión por absorción". Pero esto sólo es una pequeña parte, ya que tendremos más destinos a los que viajar.

Para los completistas, el título nos obliga a repetir niveles si queremos todas las coronas. Aunque pueda parecer tedioso, se agradece que en las sucesivas pasadas tengamos más libertad para explorar rutas alternativas y completar la enciclopedia o encontrar a los 68 primos. Pero ojo, que no todo es oro: el modo Katamaribol para 4 jugadores es la cara amarga. Se agradece que intenten meter multijugador, pero se queda en algo anecdótico y superficial. Es divertido durante unos minutos, pero carece de profundidad y se desinfla rapidísimo. Para hacer un modo así de "pelado", casi hubiera sido mejor invertir ese tiempo en pulir otros aspectos o añadir más niveles a la campaña.


Apartado técnico

En el plano gráfico, Once Upon A Katamari no busca la vanguardia tecnológica, pero sí una excelencia artística coherente. El estilo low-poly está más pulido que nunca, permitiendo que cientos de objetos se muevan simultáneamente sin que el frame rate se resienta. La recreación de las distintas épocas está llena de detalles y guiños históricos pasados por el filtro del surrealismo japonés. No obstante, seguimos arrastrando el eterno problema de la saga: la cámara. En espacios cerrados o cuando te quedas encajonado entre estructuras grandes, el clipping y los ángulos muertos pueden llegar a ser frustrantes.

En cuanto al sonido, no vamos a decir que es una banda sonora para todos los paladares ni una obra maestra técnica, pero es que le sienta al juego como un guante. La música es ecléctica, extraña y extremadamente acorde a la temática de cada época, mezclando el J-Pop de toda la vida con ritmos que intentan evocar cada periodo histórico. Los efectos de sonido son el otro pilar: ese "ploc" satisfactorio al absorber un objeto es lo que te mantiene pegado al mando. Han sabido mantener esa identidad sonora tan particular que, te guste más o menos el estilo, se te queda grabada.

Conclusión

Once Upon A Katamari es un título que sabe perfectamente a qué público se dirige. No intenta reinventar un género que él mismo creó, sino expandirlo con contenido histórico y herramientas que facilitan la entrada a nuevos jugadores. Aunque el sistema de repetición de niveles para obtener coronas puede ser un punto gris y el modo multijugador sea un añadido bastante descafeinado, la experiencia principal sigue siendo muy sólida. A pesar de que la cámara siga necesitando una revisión que parece que nunca llegará, el juego es una compra recomendada para quienes buscan una experiencia arcade pura. Es divertido y cargado de carisma.



Once Upon A Katamari
Análisis

Once Upon A Katamari

"Rodando por la historia para arreglar los desastres de papá."

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