Dying Light: The Beast

PC, PlayStation 4, Xbox One, PlayStation 5, Xbox Series
8.5

Publicado el 29-10-2025 a las 23:41

Autor: Jaime "Fari"

Una secuela que te pone en la piel —y en las garras— del monstruo.

Techland vuelve a la carga con una de sus sagas más populares, por no decir la que más: Dying Light. Concebido originalmente como un paquete de expansión de Stay Human, creció hasta convertirse en el juego que nos ha terminado llegando. Pero que esto no te haga pensar que estamos ante un título menor, ya que podría pasar perfectamente como una tercera entrega y, sin duda alguna, mirando de tú a tú a las otras entregas de la saga. 

Anteriormente en Dying Light...

Para los veteranos en la saga el nombre de Kyle Crane les resultará familiar y es que más de 10 años después de los eventos de la primera entrega de la saga, vuelve al ruedo. Pero... ¿qué ha pasado en todo este tiempo?, pues bien, el bueno de Kyle ha estado en cautiverio por un misterioso personaje llamado “el Barón”, quien ha estado experimentando un día tras otro con Kyle hasta que éste escapa, gracias a la ayuda de unos desconocidos, y su única motivación es la venganza. Así que estamos ante una secuela directa de Dying Light más que ante un DLC agrandado.

Aunque no jugases al original, al principio del juego se nos ofrece un resumen de los hechos anteriormente acaecidos para ponernos en contexto o incluso, si no recordabas bien la trama del juego original. Un pequeño detalle que consigue que jugadores nuevos no estén perdidos mientras juegan. 

Bienvenido a Castor Woods

El mundo abierto de Dying Light the Beast es más pequeño que en entregas anteriores, pero no por ello menos malo. Castor Woods combina zonas rurales con una pequeña ciudad, zonas industriales o montañosas, en la variedad está el gusto. Dicho sea de paso, no se echa en falta una ciudad más grande pues aunque sea de tamaño mediano cuenta con una gran densidad de edificios, siendo muy reconfortante explorar cada interior o cada azotea de la misma. 


Por supuesto, como en buen mundo abierto, no nos pueden faltar las diversas tareas para realizar. A lo largo y ancho del mapa nos encontraremos con supervivientes que nos pedirán ayuda, zonas que liberar para crear puestos avanzados seguros, subestaciones eléctricas que nos harán la vida más llevadera o las temidas quimeras, que nos ayudarán a conseguir nuevas habilidades. Las noches vuelven con toda su crudeza y oscuridad. Los zombis se vuelven mucho más agresivos y si por si acaso esto fuera poco, salen de sus guaridas los engendros más temibles los cuales no queremos ni ver, pero ellos a nosotros sí. El juego te envuelve en una sensación de tensión sublime mientras huyes de una horda de zombis o peor aún, de cazadores nocturnos...ración del título.

Visualmente ya no es tan colorido como la segunda entrega y vuelve a los tonos más ocres, más oscuros, para reforzar la ambientación. Cuenta con los dos clásicos modos de visualización, rendimiento o calidad. El juego en líneas generales cuenta con un buen apartado gráfico pero un peldaño por debajo de los pesos pesados de la industria. Cosa que tampoco importe mucho pues la buena dirección artística y la solidez en general hacen que el resultado final sea muy bueno. 

En el apartado sonoro contamos con un elenco de actores de doblaje bastante conocidos en el mundillo de los videojuegos como Roger Craig Smith (Ezio Auditore) o Rebecca Hansen (Eve en Stellar Blade). El doblaje al castellano tampoco se queda atrás con David Robles (Vaas, Far Cry 3) como principal doblador. Dejando a un lado las voces el juego cuenta con buenos efectos sonoros pero que realmente donde más lucen es en la noche, consiguiendo que sea más opresiva aún.

Parkour, el núcleo del juego

El elemento más diferencial de la saga era sin duda alguna el uso de parkour para movernos por los escenarios. Desechando alguna cosa de la segunda parte (el consumo de estamina al escalar por ejemplo) y mejorando otras, el parkour se siente intenso y aporta esa satisfacción al jugador tras un salto y agarrarnos a una cornisa en el último momento. El juego no nos guía mediante estímulos visuales hacia donde tenemos que saltar o no, si no que nos deja que con nuestra mera observación seamos capaces de alcanzar nuestro destino. Es muy satisfactorio moverte por la ciudad, aunque como es obvio, en las zonas rurales o de campo esto se pierde, pero para esas zonas tenemos a nuestra disposición diferentes vehículos a lo largo del mapa. 

En el combate la principal novedad es nuestra mayor arma: nosotros mismos. Al tener un ADN un tanto... especial digamos, de ahí los experimentos a los que fuimos sometidos. Gracias a esta mutación entraremos en un modo bestia en la que básicamente seremos un tanque con la capacidad de triturar cuantos enemigos se nos pongan por delante. Por supuesto también contaremos con un buen número de armas cuerpo a cuerpo, armas de fuego, trampas por todo el escenario o directamente irnos por patas si la situación se pone tensa. Aquí he de decir que, si bien el combate no está mal, queda un par de peldaños por debajo de lo pulido y satisfactorio que resulta el parkour. 

A la cita con nuestra bestia también se une el ya clásico árbol de habilidades para añadirle más profundidad al conjunto del sistema de juego. Conforme subamos de nivel o acabemos con las temidas quimeras, podremos escoger que habilidad desbloquear de una de las cuatro ramas de las que disponemos. El juego permite multijugador online hasta para cuatro jugadores, con lo cual si tienes amigos para jugarlo no dejéis pasar la oportunidad ya que tendréis la diversión asegurada.

La luz muere

Dying Light The Beast gustará a los fans de la saga (sobre todo de la primera parte) y a nuevos jugadores. No os dejéis llevar por el tema de que fuera planeado en un inicio como expansión de la segunda entrega de la saga. The Beast méritos propios para ser tomado casi como una tercera entrega de la saga, lo cual no es moco de pavo. Tienes por delante mínimo 20 horas de juego, las cuales se doblan si quieres completar el juego al 100 %. Si lo juegas en cooperativo y además quieres ver todos los easter eggs que incluye el juego, y que no son pocos, seguramente esas 40/50 horas suban alguna más, alargando más aún la duración del título.


Dying Light: The Beast
Análisis

Dying Light: The Beast

"Una secuela que te pone en la piel —y en las garras— del monstruo."

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