La esperada secuela de Obsidian que nos mete de lleno en el fregado galáctico.
Cuando Obsidian Entertainment y Xbox Game Studios se juntan, la cosa suele acabar en juegazo. Y si hablamos de la secuela de The Outer Worlds, ya podemos ir frotándonos las manos. Porque sí, amigos, The Outer Worlds 2 ha llegado. Prepara tu nave, tu tripulación y tu sentido del humor, porque la galaxia te espera… otra vez. En esta ocasión, la promesa de ser una aventura incluso más ambiciosa, con nuevas zonas por explorar, más posibilidades de rol y, esa chispa narrativa que convierte cada título de Obsidian en una experiencia memorable, se ha cumplido. Desde el anuncio, la expectación no ha parado de crecer, y no es para menos, el estudio es sinónimo de calidad en el género RPG.
La cosa va de nuevas amenazas, caos faccional y fisuras por todas partes
En esta entrega, el equipo de Obsidian nos meten de lleno en un fregado de proporciones cósmicas. Nuestro papel, el de un audaz agente del Consejo de Administración Terráqueo, es descubrir el origen de unas fisuras devastadoras. ¿Qué son? ¿Por qué amenazan con cargarse a la humanidad? Pues ni idea, pero la cosa pinta chunga. Nuestra investigación nos lleva a Arcadia, el lugar donde se gestó el acelerador supralumínico. Aquí, la supervivencia de la colonia y, ni más ni menos, de toda la galaxia, depende de las decisiones que tomamos. Nuestros puntos fuertes, nuestros defectos, la tripulación que elegimos y las facciones con las que nos la jugamos, lo cambian todo. Es decir, el juego es un RPG de manual, con decisiones que importan y ramificaciones a tutiplén.
Imagínate el percal. La colonia de Arcadia se encuentra en plena guerra de facciones. Por un lado, el "benevolente" gobierno del Consejo (que ya sabemos cómo se las gastan estos tíos); por otro, una rebelión de su orden religiosa; y para rematar, una invasión corporativa. ¡Un festival! Y en medio de todo esto, las dichosas fisuras destructivas se expanden sin control, y cada facción intenta controlarlas o cerrarlas a su antojo. Vamos, que el lore es tan retorcido y divertido como nos tiene acostumbrados Obsidian. Tendremos que explorar distintas zonas, desenterrar historias ocultas y, en definitiva, moldear el destino de un sistema solar que está a un paso del colapso.
Tú mandas, tú decides cómo quieres ser
Una de las grandes bazas de The Outer Worlds y que, por lo que parece, se mantiene y amplía en la secuela, es la libertad de personalización a la hora de crear un personaje. No solo eliges habilidades y rasgos que se ajustan a tu estilo de juego, sino que las opciones estéticas son brutales. Puedes ponerle prótesis en las piernas o brazos a tu gusto, o ninguna. Además, cuentas con un montón de opciones para la cabeza, tono de piel, rasgos faciales, edad, ojos, cejas, nariz, tipo de peinado y sus colores, cejas, y aspectos más estéticos como maquillajes o piercings.

También escogemos el trasfondo personal del personaje, que después tiene su impacto directo en el propio juego, con opciones como "ludópata", "profesora" o "renegada", entre otras. Los rasgos positivos también tienen un gran impacto en la aventura, con algunas opciones como "cachas", "brillantez", "fortuna" o "cortesía"; podemos escoger dos y uno negativo, o solo uno y pasar directamente a los talentos. Sobre estos, los talentos, son mejoras para nosotros, y dependiendo de lo escogido en las opciones anteriores, hay diferentes opciones y talentos a elegir. Por último, lo bautizamos con un nombre.
El RPG de Obsidian donde cada elección pesa y el combate es puro vicio galáctico
Si algo caracteriza a los juegos de Obsidian, es esa libertad jugable que te hace sentir que cada decisión importa. The Outer Worlds 2 no es una excepción, sino que eleva la apuesta. Estamos ante un RPG en primera persona con elementos de acción con un abanico de posibilidades enorme. El gunplay es una evolución de lo visto en la primera entrega, con un arsenal de armas de ciencia ficción que van desde blásters futuristas hasta rifles de asalto modificados y armas cuerpo a cuerpo con un toque "marca de la casa". Lo importante es cómo abordamos los enfrentamientos: ¿vamos de frente, pegando tiros a diestro y siniestro? ¿Preferimos la sutileza del sigilo, eliminando enemigos sin ser detectados? ¿O somos de los que prefieren dejar que la labia haga el trabajo sucio, resolviendo conflictos con persuasión o intimidación? El juego nos permite esto y mucho más.

La gestión del inventario, el crafteo de mejoras para nuestras armas y armaduras, y la posibilidad de especializarnos en diferentes árboles de habilidades (combate, diálogo, sigilo, ingeniería, etc.) son pilares fundamentales que nos permiten moldear nuestra experiencia de juego. Además, el sistema de compañeros no es solo narrativo. Cada uno de ellos cuenta con habilidades únicas que podemos usar en combate o para resolver puzles ambientales. Podemos darles órdenes tácticas, coordinar ataques especiales y aprovechar sus sinergias para superar los retos más difíciles. La exploración de los nuevos planetas y estaciones espaciales se presenta como un mundo abierto lleno de secretos.
La misión principal nos sumerge en la trama de las fisuras y la guerra de facciones en Arcadia, con una narrativa ramificada que reacciona a nuestras elecciones. Pero la cosa no se queda ahí. El juego está repleto de misiones secundarias con historias elaboradas y personajes memorables, que nos permiten profundizar en el lore del universo, tomar decisiones morales con consecuencias reales, y obtener recompensas únicas. Estos encargos a menudo tienen múltiples soluciones, lo que potencia la rejugabilidad. Sin embargo, seamos sinceros, aunque hay un buen puñado de misiones secundarias, se terminan haciendo algo repetitivas, con estructuras que se parecen demasiado entre sí. Esto puede generar cierta fatiga si intentamos completarlas todas de golpe.
Un aspecto crucial es que, según el tipo de personaje que hayamos escogido, con sus rasgos y talentos específicos, podremos afrontar estas misiones y desafíos de maneras radicalmente diferentes. Esto abre un amplio abanico para todo tipo de jugadores y sus estilos correspondientes, fomentando la experimentación y la rejugabilidad. No es lo mismo intentar robar algo siendo un personaje sigiloso, que intentar persuadir al guardia con un alto nivel de elocuencia, o simplemente abrirse paso a tiros. Y ojo, porque este juego es Obsidian puro: matar civiles o algún personaje importante tendrá sus consecuencias directamente en los acontecimientos venideros, cerrando puertas, abriendo otras o, directamente, cambiando el rumbo de la trama de forma drástica. Esto nos obliga a pensar muy bien cada acción.

Para los completistas, hay un buen puñado de coleccionables y secretos escondidos por cada rincón de los vastos entornos. Desde registros de audio y diarios que amplían el trasfondo de la galaxia, hasta planos de armas y armaduras raras que nos dan ventaja en combate. La exploración se siente gratificante, ya que cada nueva zona esconde algo que merece la pena descubrir. Las facciones no son meros decorados; cada una tiene sus motivaciones, sus intereses y sus propias líneas de misiones, y nuestras alianzas o enemistades con ellas cambian drásticamente el desarrollo de la trama y el tipo de recompensas que obtenemos. Una partida con un personaje diplomático y alineado con el Consejo será diferente a otra con un mercenario individualista que solo busca su propio beneficio. El sistema de reputación con cada facción afecta directamente a cómo nos tratan los NPCs, a los precios de los mercaderes y a las oportunidades que se nos abren (o se nos cierran).
Además, encontrar coleccionables, superar misiones, acabar con enemigos y realizar otras acciones nos irá dando experiencia para subir de nivel. Con cada ascenso, conseguimos puntos que podemos invertir en mejorar las capacidades de nuestro protagonista, afinando aún más su especialización y desbloqueando nuevas habilidades que abren más opciones jugables. Y hablando de acción, a lo largo de nuestra aventura nos enfrentamos a batallas contra jefes, y se agradece que hay variedad de estos, desde criaturas alienígenas gigantescas hasta líderes faccionales con armamento pesado, cada uno con sus propias mecánicas que nos obligan a usar la cabeza. Sin embargo, hay un punto donde el juego flaquea un poco: el desplazamiento entre los lugares. A veces, ir de un punto a otro se nos puede hacer tedioso, no es que rompa la experiencia, pero es algo a tener en cuenta.

Que nadie se quede fuera de esta fiesta galáctica
Obsidian ha pensado en todos. El juego incorpora varias opciones de accesibilidad aplicables a todos los públicos, una manera genial de que la experiencia de juego resulte más o menos sencilla según las preferencias de cada uno. Además, contamos con cuatro niveles de dificultad: "historia", para jugadores que buscan disfrutar de una buena trama sin estrés; "normal", un equilibrio para los que les gusta un poco la acción sin demasiados quebraderos de cabeza; "difícil", para los que buscan un reto y un buen uso de las mecánicas; y "muy difícil", para los masoquistas y los que adoran un buen desafío que ponga a prueba cada decisión y cada disparo.
Obviamente, todo esto también afecta a la duración del título. Además del nivel escogido y nuestras habilidades a los mandos, está la parte de si nos centramos en la aventura principal, o si nos entretenemos a realizar misiones secundarias y recoger todos los coleccionables. De esta manera, la duración es muy variable. El estudio tiene estipulado un tiempo aproximado centrándose en la historia principal, pero os aseguramos que, a lo mínimo que te enrolles un poco (y seguro que lo harás, porque el juego te invita a ello), vas a tener un buen puñado de horas por delante.
Apartado técnico
Aquí la cosa se pone interesante. The Outer Worlds 2 hace uso del moderno Unreal Engine, lo que ya es una novedad importante y una promesa de un salto cualitativo brutal. Si recordamos el primer The Outer Worlds, su estilo artístico era una pasada, con ese toque cartoon pero sin pasarse, que le sentaba de maravilla a su universo de corporaciones desquiciadas y planetas colonizados. La secuela nos lleva a un nuevo nivel visual. Un mundo mucho más vivo, con efectos de iluminación dinámicos que realzan la belleza (o la fealdad) de los nuevos entornos.

Los modelados de personajes y criaturas son más detallados, y los paisajes, desde las ciudades futuristas de Arcadia hasta los biomas alienígenas más salvajes, lucen con una densidad y variedad que invitan a la exploración. La paleta de colores vibrantes y el diseño de naves y estaciones espaciales, tan icónicos, se mantienen, pero con un "lavado de cara" que se nota en cada textura y efecto visual, aprovechando a tope la potencia de las consolas de nueva generación y los PCs actuales. Además, el juego ofrece tres modos para ejecutarse: "calidad", para exprimir al máximo el apartado visual y disfrutar de cada detalle, con resoluciones nativas y efectos avanzados que te dejarán con la boca abierta; "equilibrado", que busca un balance inteligente entre gráficos impactantes y un rendimiento fluido, ideal para la mayoría de jugadores; y "rendimiento", para asegurar la mayor tasa de frames posible, sacrificando algo de calidad visual para priorizar una suavidad extrema en la acción.
En el apartado sonoro, The Outer Worlds ya nos dejó un buen sabor de boca. Una banda sonora que mezclaba temas orquestales épicos con toques de western espacial, que encajaba como un guante con la ambientación tan peculiar del juego. Esta entrega cuenta con una evolución en la misma línea, pero potenciada. Una banda sonora que sigue siendo memorable y que se adapta a la perfección a los momentos de tensión, exploración y humor que definen el juego, con nuevas composiciones que nos ponen los pelos de punta en los momentos clave y nos acompañan suavemente en la exploración.
En cuanto a las voces, estarán en inglés, con un elenco de actores que inyecta vida a cada personaje y diálogo ingenioso, pero el juego estará completamente subtitulado en castellano, lo que facilita seguir el rico lore sin perder ni un ápice. Los efectos de sonido, como el rugido de las naves al despegar, el gunplay potente y diferenciado para cada arma, con un impacto sonoro que transmite la fuerza de cada disparo, hasta las explosiones que retumban de forma espectacular, el ambiente hostil de un planeta inhóspito o el bullicio de una estación espacial, con sus conversaciones de fondo y sus anuncios corporativos, todo está diseñado con una atención al detalle que te sumerge de lleno en la galaxia de Halcyon.

Conclusión
The Outer Worlds 2 tiene todas las papeletas para ser uno de esos lanzamientos que nos hacen perder horas de sueño y nos enganchan sin remedio. Con Obsidian Entertainment detrás, la fórmula del RPG de ciencia ficción con un humor ácido y una crítica social de fondo está más que garantizada. Una libertad de decisiones aún mayor, una personalización de personaje brutal, una jugabilidad profunda y variada que nos permite abordar los desafíos de mil maneras, desde las misiones principales hasta un sinfín de secundarias, un mundo en plena ebullición por explorar y una tripulación con la que interactuar a fondo, lo convierten en un título que hay que disfrutar sí o sí. ¡La galaxia nos espera, y esta vez, el destino está más que nunca en nuestras manos!
Análisis
The Outer Worlds 2
"La esperada secuela de Obsidian que nos mete de lleno en el fregado galáctico."
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Nota Final
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