Ghost of Tsushima
Los usuarios de PS4 hemos tenido dos
grandes despedidas por todo lo alto para la plataforma en este año,
siendo la primera, por supuesto, Persona 5 Royal, y la segunda este
Ghost of Tsushima. Desarrollado por Sucker Punch, esta aventura de mundo
abierto en el que la venganza y el honor son parte fundamental de la
trama, me tuvo enganchado a mi consola durante la mayor parte del
verano.
Es precioso, funciona muy bien, y es tremendamente
divertido. Si no lo habéis podido probar, y habéis tenido la suerte de
haceros con una PS5, su rendimiento a 60 fps es apabullante. Un buen
juego para finalizar una generación, o para comenzar una nueva.
13 Sentinels: Aegis Rim
La
nueva obra de Vanillaware es un título algo particular, más novela
visual que juego como tal. Está claro que si os aproximáis a este juego
pensando en que vais a tener combates épicos entre mechas, bueno.
Técnicamente es lo que vais a obtener, pero al estilo de un Fire Emblem
de NES. No voy a negar que el título no se prodigue mucho en las partes
de combate. Pero donde realmente sobresale, y de qué manera, es en su
historia.
Múltiples personajes protagonistas tejen entre sí una
intrincada historia de robots, monstruos, futuros alternativos y
conspiraciones que, como fan de las Science Adventure de Chiyomaru
Studio, me ha llegado al alma. Hasta el punto de desplazar de ese hueco a
mi más que esperado Robotics;Notes. Sin duda, los fans de la ciencia
ficción no os podéis perder ninguno de estos dos títulos.
Menciones notables
No
hay lugar para ellos en mi top, pero eso no quita que me sienta en la
necesidad de decir algo sobre alguno de los títulos más sonados de este
2020, aunque sea más a modo de regañina, que de elogio. Como Doom
Eternal, ese juego que aprendí a odiar por la absurda limitación de
munición autoimpuesta en el título.
Con Final Fantasy VII Remake
conocimos que, en primer lugar, Nomura es un maldito mentiroso y que ya
sabemos cuánto vale su palabra (¿¡cuántas veces llegó a prometer que
era un remake y no una secuela de la compilación!?), y que, aunque
parezca deseable, alargar de más resta, en lugar de sumar.
Blizzard
también nos enseñó como no hacer un remake con su Warcraft III, al
igual que Capcom castrando hasta la exageración su más que esperando
Resident Evil 3. Menos mal que tuvimos ese Tony Hawk 1+2 para enseñar
que los remakes no tienen porqué ser ni malos, ni cutres. Sólo necesitan
del tiempo y presupuesto adecuado.
Y hasta aquí llega mi
comentario del año. Espero que os sirva para echarle un ojo a aquellas
cosillas que, por un motivo o por otro, no hayáis podido mirar antes.
Nos vemos en 2021, si el covid quiere.