Conclusiones
Personalmente,
creía que los juegos de rol tipo Baldur's Gate habían muerto hace
tiempo, y su cadáver había sido profanado por nuevas ediciones "hachedé"
que ni respetan el espíritu original, ni aportan novedades que
justifiquen un parche que podíamos hacernos "nosotros mismos"
modificando un fichero ini. Creía que los juegos de rol estaban
condenados a fusionarse con los de acción, tras los excelentes ejemplos
que hemos podido vivir con la trilogía de Mass Effect o The Witcher.
Pero qué equivocado estaba.

Divinity: Original Sin II es un ejemplo perfecto de cómo deberían ser los videojuegos. Extenso, detallado, bien programado, sin bugs (o al menos, yo he tenido suerte...), cargado de contenido y material, y con decisiones de diseño que anteponen el puro placer de jugar a otras cuestiones más lucrativas. Y, para colmo, para terminar de romper mitos, resulta que el juego viene de un kickstarter. ¡Para que luego digan que ningún proyecto salido de ahí merece la pena!.
Divinity: Original Sin 2 - Definitive Edition
"Uno de los mejores juegos de rol, ahora con mando."