Y luego está el tema de la música... No quiero restar ni un ápice a la calidad como compositor de Koichi Sugiyama, ni a sus arreglos... pero me resulta también muy chocante estar jugando a un juego de tal factura técnica, y sin embargo, reconocer efectos de sonido que han sobrevivido desde los tiempos de la NES hasta hoy. Su banda sonora, realizada con sintetizador y que bien podría estar siendo grabada en una Super Nintendo... ¿por qué? Lo entendería perfectamente en un juego más orientado hacia la nostalgia, pero Dragon Quest XI es un juego totalmente puesto al día, y con pretensiones de futuro. ¿Por qué limitarse así? Y además, ¡la falta de una versión orquestada o mejor arreglada no es excusa, ya que viene incluida en la propia versión coleccionista del juego y es utilizada en el video de presentación! No lo comprendo, en absoluto.

Conclusiones
En resumen, Dragon
Quest XI es un juego muy bueno. Es un JRPG de los que ya no se hacen,
un bálsamo con un regusto tradicional después de la insatisfacción que
ha supuesto el nuevo giro de sagas como Final Fantasy. Su historia y sus
personajes nos harán reír y divertirnos durante decenas de horas de
entretenimiento, y una vez acabada la historia principal, las mecánicas
del título y su extenso mundo darán de si para duplicar o triplicar esa
cantidad de horas hasta que completemos todo lo que el juego tiene para
ofrecernos.
Os reconozco también que Dragon Quest XI no es
perfecto, pero sus puntos fuertes superan, por mucho, a sus débiles,
salvo quizá en el apartado sonoro. Pero la grandiosidad con la que se
representan y se mueven los diseños de Toriyama sobre este mundo, el
carisma de sus personajes, y el gran detalle que es que el título esté
totalmente traducido al castellano lo convierten en un imprescindible
para todo fan de los juegos de rol que se precie.
Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido
"La vuelta de Enix a la sobremesa."