La diferencia salta a la vista. El equipo de Sega ha sabido centrar sus esfuerzos y ha creado unos personajes increíbles, realistas, que prácticamente viven en nuestras pantallas. Con un nivel de detalle exagerado, con cosas como la refracción de la luz en el whisky que se bebe el protagonista, los poros del acné mal pasado de Date-san, el ceño permanentemente fruncido de Kazuma. Y pese a todo, el juego funciona sin ralentizaciones, aunque no parece que nuestras PlayStation 4 se esfuercen tanto con este título como lo hacen con God of War.

Conclusiones
Si
habéis llegado hasta aquí en el análisis, os felicito. Me han hecho
falta más de dos mil palabras para intentar haceros ver, aunque solo sea
mínimamente, el qué hace especial a esta franquicia de Sega, y por qué
deberíais probar a jugarla. Y aun así, estoy plenamente convencido de
que no lo he conseguido.
El motivo es simple. Yakuza 6 es un
juego inmenso, en todos los sentidos. Desde sus escenas animadas, con
calidad de cine, a su emotiva historia, es imposible no ser fan de la
cultura oriental y no quedar perdidamente enamorado de este mundo que
esconde nuestra consola. Hemos de ser conscientes, no obstante, de sus
propias limitaciones. Su faceta de beat'them'up, pese a ser buena, no es
excelente, pudiendo encontrar sin problemas ejemplos de juegos mucho
más pulidos en este sentido, como Bayonetta o el ya nombrado God of War.
Pero esos juegos no tienen la historia de Yakuza.
Tampoco
encontraremos en este título la excitación de un first person shooter, o
la locura de un juego multijugador. Pero no le hace falta. Como en un
buen libro, el vínculo que acabamos desarrollando con los personajes, en
un ritmo mucho más pausado y libre de presiones, nos involucrará mucho
más en la trama y nos resultará mucho más satisfactoria a la larga que
hacer un 360 no scope in the middle of the night with the grandma in the
oven.
En definitiva, quizás Yakuza 6 no sea un juego apropiado
para todos. Quizá no sea siquiera el mejor punto de partida, teniendo
disponibles Yakuza Zero y Kiwami, los dos primeros capítulos de la
historia de Kiryu, y teniendo en cuenta también que el juego no se corta
a la hora de cerrar tramas que aún quedaban en el aire después de
tantos títulos. Pero si hemos sabido apreciar el tono de las aventuras
del Dragón de Dojima, Yakuza 6 es un juego que no nos podemos perder. A
fin de cuentas, después de tanto tiempo yendo de la mano con él, sería
una falta de respeto perdernos su despedida final.
Otsukare sama desu, aniki. Ki wo tsukete!
Yakuza 6: The Song of Life
"El final de una leyenda."