Eso sí, tened en cuenta que la parte de novela visual de Mask of Truth es tan lineal como la de Mask of Deception. Da igual que hagamos, que resultados obtengamos en las misiones, o si de vez en cuando, el juego nos sorprenda con la ilusión de una elección. En realidad, el camino está totalmente prefijado desde el principio, sólo hay una manera de ver desarrollar la historia y un sólo final. Aunque de vez en cuando nos dejen ir primero a la habitación de un personaje en lugar de la del otro.

Y, de vez en cuando, ¡estrategia!
Mask of Truth
sufre exactamente el mismo problema que su antecesor, si bien en esta
ocasión han sabido aliviarlo en cierta manera. Si hemos jugado la
primera parte, no nos sorprenderá meter por primera vez el disco en la
consola y que pasen hasta 45 minutos (si somos diestros en el idioma de
Shakespeare) antes de que empecemos ni a oler la primera batalla, que
además, será la típica pelea de tutorial para repasar conceptos. Pasaran
de nuevo otros tantos minutos, o más, para encontrarnos con el segundo
tutorial, y cuando nos enfrasquemos en el conflicto armado entre Yamato y
Tuskur, es posible que el reloj del juego marque ya más de tres horas.
No
cabe duda que el fuerte de Utawarerumono es su historia, su mundo, sus
personajes y su trama, si bien eso provoca que la parte "jugable" en sí
del título se quede rezagadísima en un tercer o cuarto plano. Ojo, esto
no quiere decir que el juego no tenga nada de juego en sí, en absoluto.
Al igual que en su primera parte, tenemos una grandísima cantidad de
misiones de historia, y una gran cantidad de contenido post-juego en
forma de misiones oníricas, escaramuzas especialmente difíciles que no
son necesarias para acabar el juego en sí, pero que esconden el final
verdadero del título. El problema está en que, en el modo historia,
pueden pasar horas de texto e imágenes entre cada misión.
Estas
misiones, como ya pasara en el anterior Mask of Deception, se juegan en
modo estrategia por turnos, de manera muy parecida a Fire Emblem o
Disgaea. Si habéis jugado a alguno de estos títulos, poco más hace falta
contaros. Cabe decir que se mantienen los ataques encadenados, en los
que si pulsamos el botón en el momento adecuado, haremos un ataque
crítico, así como la acumulación de energía dependiendo de nuestras
acciones para obtener turnos extra y se dé más importancia a la
colocación de las unidades que en al anterior entrega, ya que si nos
colocamos bien, recibiremos bonificaciones en forma de ataques extra. En
mi opinión, la gran novedad en el apartado jugable de este Mask of
Truth está en la posibilidad de realizar entrenamientos con relativa
asiduidad. Los desarrolladores han parecido tomar nota de las "quejas"
de la descompensación entre partes de novela visual y partes jugables,
así que este modo entrenamiento pretende darnos algo más interactivo que
hacer entre tanta letra.

Ninguna evolución con respecto al anterior
Técnicamente,
Mask of Truth es idéntico a Mask of Deception, poniendo aún más de
relieve el hecho de que sea una secuela a jugar casi directamente tras
completar su antecesor. Nos encontramos con el mismo motor, con las
mismas limitaciones, desarrollado en paralelo tanto para PS4 como para
PS Vita, manteniendo un nivel técnico que, si bien es realmente bonito,
agradable y seductor, pero no termina de tener un factor diferenciador
que nos permita diferenciar, de un sólo vistazo, si nos encontramos ante
la primera parte o la segunda. Si bien hay que dejar claro que debido a
la naturaleza del título, seguramente, es lo que menos nos va a
importar.