Puzles de estética retro.
Bajo la premisa simple de proponer una serie de puzles a resolver en el menor tiempo posible, en The Sun and Moon controlaremos a una bola cuyo objetivo es lograr conseguir todos los objetivos disponibles para desbloquear la salida del nivel. Para ello contaremos con diferentes posibilidades jugables, que nos permitirán atravesar las paredes y objetos sólidos dónde la gravedad está invertida, jugando así con las físicas.
En cierta medida, The Sun and Moon recuerda a la gran ola de títulos de este corte que están saliendo recientemente y que tanto han triunfado, especialmente después del éxito del videojuego Super Meat Boy allá por el año 2010. Así, nos encontramos ante un juego bastante retante y complicado, no apto para todos los públicos debido a su alta dificultad en algunas zonas, quizá con demasiados altibajos en ella.
Apartado Técnico
Siguiendo la estética de otros títulos de corte similar y bajo presupuesto, The Sun and Moon no destaca en su apartado gráfico, más allá de tener un diseño artístico interesante y el diseño de niveles (que afectan a la jugabilidad y a la forma de resolver algunos puzles) con algunos efectos que llaman la atención, pero que no busca arriesgar ni innovar en este apartado y tampoco lo necesita.
Apartado Sonoro
La música del título cuenta con algunas piezas divertidas que nos invitarán a resolver algunos rompecabezas, siendo incluso motivante en algunos momentos. Por desgracia, no siempre será así y en algunos momentos puede llegar a desesperarnos aún más en momentos en los que nos quedemos bloqueados y más teniendo en cuenta que el tema principal se repite casi siempre.

Monotonía a largo plazo
The Sun and Moon nos invita a poner a prueba nuestra habilidad y desarrollarla, adaptándonos a diferentes tipos de situaciones según el reto planteado y aumentado la dificultad, aunque como ya hayamos comentado esta no esté siempre bien implementada. El mayor problema del título es su repetitividad a largo plazo, pues un par de horas puede ser suficiente para acabar hartos por sus repetitivas mecánicas.