TGS 26 - Edge of Memories marca por fin el día para enfrentarse a la Corrosión
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El jueves dejó dos malas noticias para la industria en cuestión de horas, y las dos con el mismo final: estudios con nombre propio que se quedan sin gente. La primera llega de Heart Machine, el estudio californiano de Hyper Light Drifter, que ha despedido a «casi todo el mundo» justo cuando su juego más célebre cumple diez años. Su fundador, Alx Preston, lo explicaba en LinkedIn: «Estábamos trabajando en un título sin anunciar, financiado por un editor. Esta semana han decidido no seguir adelante. Sin ese ingreso clave para el estudio, y sin otras perspectivas inmediatas ni otros fondos, casi todo el mundo ha tenido que ser despedido. Es devastador».
Preston no garantiza siquiera que el estudio sobreviva: «Ahora mismo no sé todavía cómo, o si, Heart Machine sale de esta. Navegar una industria cada vez más difícil ha sido extremadamente duro. Aun así, seguiremos empujando para abrir un camino mientras sigamos aquí». Lo que queda del equipo promete ayudar a los despedidos a recolocarse y pide a quien tenga vacantes que se ponga en contacto. El golpe no llega de la nada: Hyper Light Breaker, la secuela real de Drifter, nunca salió del acceso anticipado y acumula valoraciones recientes «muy negativas» en Steam tras una primera ronda de despidos en 2025, y ni Solar Ash ni Possessor(s), el metroidvania del año pasado, devolvieron la estabilidad al estudio.
La segunda es el cierre, según todos los indicios, de Build A Rocket Boy, el estudio de Leslie Benzies --expresidente de Rockstar North y productor de varios Grand Theft Auto-- responsable de MindsEye. No hay comunicado oficial, pero fuentes anónimas lo han confirmado a Kotaku y los mensajes de sus empleados en LinkedIn no dejan mucho margen: el responsable de recursos humanos, Dan Hawkins, «levanta la bandera verde» (la etiqueta de «buscando empleo» de la red) «junto con el resto de mis compañeros de Build A Rocket Boy» y avisa de que él se quedará para «acompañar a BARB hasta el final» cerrando el departamento; diseñadores de niveles, artistas de armas y analistas de QA han publicado despedidas parecidas, algunos hablando de estar «ante el despido».
Es el desenlace de la que probablemente sea la saga más accidentada del año pasado. MindsEye salió en junio de 2025 como el peor juego valorado del año a los seis días de su estreno, con Sony aprobando reembolsos en PS5; los primeros despidos llegaron a las pocas semanas, y Benzies atribuyó el fracaso a «saboteadores» internos y externos, con informaciones sobre software de vigilancia instalado en los equipos de los desarrolladores. Ni el relanzamiento ni las sucesivas actualizaciones cambiaron nada. Dos historias muy distintas --un querido estudio indie que se queda sin financiación y un proyecto fallido que se apaga-- con la misma consecuencia para decenas de personas.