Resident Evil celebra su 30º aniversario
Capcom anuncia celebraciones con experiencias presenciales y novedades para los fans.
La nueva Resident Evil de Zach Cregger llega a los cines españoles este viernes 18 de septiembre con un récord bajo el brazo: un 97% de críticas positivas en Rotten Tomatoes sobre 91 reseñas, la nota más alta que ha logrado nunca una película basada en un videojuego, y con más de diez puntos de ventaja sobre la siguiente. Hasta hoy el primer puesto lo tenía Sonic 3 (86%), seguido de Werewolves Within (86%), Angry Birds 2 (72%), Sonic 2 (69%), Detective Pikachu (68%), Gran Turismo (65%), la primera Sonic (64%), Mortal Kombat 2 (64%) y Super Mario Bros. La Película (59%).
La comparación con la saga anterior es sonrojante: la mejor de las seis películas de Paul W. S. Anderson con Milla Jovovich, Resident Evil: El capítulo final, se quedó en un 39%, por debajo incluso de Uncharted (41%). Es también la película mejor valorada de Cregger, que ya venía de tres títulos por encima del 90%: Companion (93%), Weapons (93%) y Barbarian (92%).
Lo llamativo es que el director lo ha conseguido con la decisión que más enfadó a los fans: no adaptar a ningún personaje de los juegos. La película cuenta una historia nueva que transcurre en paralelo a los sucesos de Resident Evil 2 y 3, trasladada a la actualidad: Austin Abrams interpreta a Bryan, un mensajero de órganos que debe hacer una entrega en Raccoon City en plena epidemia. «No es romper las reglas de los juegos», defendía Cregger el año pasado. «Soy el mayor devoto de los juegos y cuento una historia que es una carta de amor a ellos y sigue sus reglas. No voy a contar la historia de Leon, porque esa ya la cuentan los juegos». Y remataba con un reto: «Ved la película. Si después seguís pensando lo mismo, lo que penséis será justo».
La crítica, de momento, le da la razón. The Guardian y The Independent le conceden cuatro estrellas sobre cinco, la primera hablando de «una montaña rusa salvaje» y la segunda de una experiencia «divertida y delirante» comparable a jugar a un gran videojuego; Empire, más tibia con tres, la define como «una de las adaptaciones más videojueguiles jamás vistas, para bien y para mal». Queda la otra mitad de la ecuación: la nota del público, que no existirá hasta el estreno y donde puede pesar el enfado de parte de la comunidad.