Ace Combat 8 prepara una precuela de acción real con dos caras muy conocidas
La nueva miniserie mostrará los primeros compases de la guerra desde tres perspectivas completamente distintas.
Ace Combat 8: Wings of Theve despega el 2 de octubre, y Bandai Namco ha aprovechado un nuevo tráiler de historia para confirmar el regreso de uno de los modos más queridos de la saga: las Annihilation Battle. El vídeo asoma a la vida cotidiana de la tripulación a bordo del Endurance en plena guerra y muestra el duelo entre «Shadow 22», líder de la unidad de élite Shadows de la fuerza aérea de Sotoa, y el escuadrón Joker Flight que lideran los «Wings of Theve».
La Misión 7 sirve de presentación: un contraataque contra las fuerzas sotoanas en el que hay que destruir todo objetivo a la vista (central solar, depósito de petróleo, base aérea, arsenal) aprovechando las líneas de suministro para recargar armamento a mitad de misión. Dentro del límite de tiempo, la libertad es total: qué enemigos abatir, en qué orden y cuándo volver a la línea de repostaje. «Esta categoría de misión representa más que ninguna otra el pilar de Ace Combat: la habilidad del jugador para eliminar enemigos según su propio juicio», resume el productor Manabu Shimomoto. La novedad de esta entrega es la destrucción en cadena: impactar un objeto inflamable provoca explosiones que arrasan los edificios de alrededor, y los aviones enemigos derribados también destruyen las estructuras sobre las que caen, lo que añade una capa estratégica al orden y los tiempos de cada ataque.
Fuera de esas misiones esperan dos amenazas de proporciones colosales. Las Megafloat Fatsia son islas artificiales de seis kilómetros frente a la costa de Sotoa: fábrica de armas, base de desembarco y central de fusión fría que extrae deuterio del mar, defendidas por CIWS, baterías SAM y cañones de riel coordinados con drones que amplían su radio defensivo a 400 km, con una pista de 2.000 metros en cubierta. Y el Tonitrus Spear, un satélite de ataque cinético en órbita baja (500 km) heredado de un proyecto yuktobano de la Guerra Fría: lanza varillas de metal denso que devastan amplias zonas sin lluvia radiactiva. Colarse entre sus ataques exigirá el ingenio de los mejores pilotos de la Federación de Central Usea.