God of War Laufey retrasa su lanzamiento hasta 2027
Santa Monica Studio necesita unos meses adicionales para terminar de pulir la próxima entrega de la saga.
Este juego vende una idea muy clara: el sigilo no es “ir despacio”, es ir con tensión. Se plantea como infiltración cooperativa para hasta cuatro jugadores (aunque también permite jugar solo), con misiones que exigen coordinación real: rutas, tiempos, distracciones y ese momento en el que todo se tuerce y toca improvisar.
El elemento diferencial tiene nombre propio: el Pursuer, una presencia que te persigue y que no puedes derrotar. Si aparece, el objetivo pasa de “hacerlo perfecto” a “salir vivo”. Es un cambio grande porque convierte el fallo en algo más dramático: no es solo que te descubran, es que se activa una amenaza que te obliga a moverte ya.
Para sostener el cooperativo, cada shinobi aporta ninjutsus distintos: gancho para altura, humo para cubrir avance, explosivos pequeños para desviar miradas, capacidad de abrir rutas rompiendo estructuras… y varias acciones de apoyo que obligan a pensar como equipo: rescatar, cargar a un aliado, sincronizar dispositivos o cubrir a alguien que va por delante.
Otro detalle curioso es cómo trata las consecuencias: si caes dentro del territorio enemigo, dejar el cuerpo atrás no es “da igual, respawneas”. Lo consideran deshonra y reduce recompensas, así que el grupo tiene un incentivo muy claro: volver por ti o, al menos, no cometer errores que hagan imposible la salida.
Está previsto para 2027 en PS5 y PC, y por lo mostrado quiere ser de esos juegos donde el silencio pesa… hasta que deja de pesar y todo corre.