Más grande, más cómodo y todavía más divertido en compañía.
Mojang escucha buena parte de las peticiones de la comunidad para construir una secuela que visualmente resulta muy familiar, pero que esconde importantes cambios en su mundo, equipamiento y, especialmente, en la forma de jugar en cooperativo. El primer Minecraft Dungeons fue una de esas sorpresas que probablemente nadie esperaba cuando se anunció. Coger el universo de Minecraft, olvidarnos por un momento de construir y convertirlo en una especie de dungeon crawler accesible funcionó realmente bien, especialmente cuando juntábamos a varios jugadores delante de una misma pantalla.
Ahora Mojang vuelve con Minecraft Dungeons II y, después de poder jugarlo durante la Gamescom, tengo una sensación bastante clara: no quieren cambiar aquello que ya funcionaba, sino mejorar buena parte de lo que la comunidad fue pidiendo durante estos años. Y nuestra demo fue precisamente la mejor manera de comprobarlo: cuatro jugadores, cuatro mandos y directamente a buscar problemas.
Jugar cuatro ahora es bastante más cómodo
Probamos la demo formando un equipo completo de cuatro jugadores y una de las primeras diferencias que noté estaba precisamente en algo tan sencillo como gestionar nuestro personaje. El inventario resulta ahora mucho más accesible cuando estamos jugando cuatro personas en la misma pantalla. Puede parecer una mejora pequeña, pero cualquiera que haya jugado durante horas al primero en cooperativo local sabe que entrar y salir constantemente de menús podía cortar bastante el ritmo de la partida.
Aquí todo resulta más cómodo y está claramente pensado para que podamos gestionar nuestro equipo sin convertir cada cambio de arma en una pequeña reunión familiar delante del televisor. Y hay bastante más que gestionar. Minecraft Dungeons II duplica los espacios de combate hasta llegar a doce, divide las armaduras en diferentes piezas e incorpora nuevos talismanes con bonificaciones pasivas. También encontramos objetos con distintos efectos y armas de proyectiles cuya munición se recarga automáticamente.

En nuestra demo nos habían preparado, evidentemente, un inventario bastante generoso para que pudiéramos experimentar con diferentes posibilidades sin perder demasiado tiempo buscando equipo. Y había cosas bastante jugosas. También encontramos cambios que afectan directamente a la progresión. Ahora podemos saltar, utilizando este movimiento tanto para explorar como para atacar desde el aire, mientras que los encantamientos ofrecen mucho más control. Podremos encontrar libros, almacenarlos y decidir posteriormente sobre qué pieza aplicarlos, además de mejorar su nivel.
La intención parece clara: darnos más libertad para construir nuestro personaje sin depender tanto de lo que aparezca asociado al equipo que encontramos. La mejor prueba posible: jugar con amigos Pero Minecraft Dungeons siempre ha ganado muchísimo cuando lo juegas acompañado y aquí volvió a quedar demostrado.
Nuestra misión nos llevó por diferentes zonas mientras eliminábamos enemigos, explorábamos cada rincón que podíamos y buscábamos algún que otro secreto. También descubrimos rápidamente que el TNT continúa siendo una magnífica herramienta para acabar con enemigos y una todavía mejor para hacerle la puñeta a tus compañeros. Era inevitable.

Es precisamente en esos pequeños momentos donde vuelve a funcionar esa mezcla que siempre me gustó del primer juego. Puedes tomarte relativamente en serio la construcción de tu personaje y buscar una configuración potente, pero cinco segundos después estás tirando explosivos cerca de otro jugador simplemente porque puedes hacerlo.
La exploración también tendrá mucha más importancia en esta segunda entrega. Frente a las misiones independientes del original, ahora recorreremos grandes regiones conectadas con asentamientos, eventos, cuevas, ruinas y otros lugares por descubrir, algunos de los cuales pueden variar entre diferentes visitas. Es un cambio bastante importante que nuestra demo solamente nos permitió empezar a intuir.
Juntos en el sofá, algo más libres por Internet
En cooperativo local seguimos teniendo que permanecer relativamente juntos. La cámara es compartida y, por tanto, no podemos decidir que uno de los cuatro jugadores se marche tranquilamente al otro extremo del escenario mientras los demás continúan con la misión. En el cooperativo online, que todavía no pudimos probar, cada jugador tendrá mucha más libertad para separarse del grupo y explorar por su cuenta.

Minecraft Dungeons II amplía además sus opciones multijugador permitiendo combinar cooperativo local y online. También contará con juego cruzado, matchmaking y códigos de grupo para facilitar que podamos encontrar o unirnos directamente a otras partidas.
Me parece una evolución lógica para una secuela donde jugar acompañado sigue teniendo muchísimo peso.
Una misión, secretos y un boss esperando al final
Nuestra demo tenía una estructura bastante clásica. Avanzamos por diferentes áreas, eliminamos grupos de enemigos y nos desviamos siempre que veíamos algún camino sospechoso porque, evidentemente, si Minecraft Dungeons coloca algo que parece esconder un secreto, hay que ir a comprobarlo. Terminamos encontrando algunos antes de llegar al final del recorrido, donde nos esperaba un boss. Y aquí llegó nuestro pequeño momento de gloria.
Según nos comentaron, ninguno de los grupos anteriores había conseguido derrotarlo durante su sesión. Nosotros sí. Además, lo hicimos con bastante buen timing, aprovechando todo lo que habíamos aprendido durante la misión y el potente equipo que nos habían preparado para la demostración. Derrotarlo nos permitió continuar hasta regresar nuevamente a la aldea y justo allí terminó nuestra partida. Queríamos seguir.

Parece el mismo, pero hay bastante más debajo
Visualmente, Minecraft Dungeons II mantiene una línea tremendamente continuista. No existe un salto que vaya a sorprendernos nada más verlo, pero tampoco parece necesitarlo: el estilo artístico del original continúa funcionando perfectamente y mantiene esa mezcla entre el universo de Minecraft y la acción con perspectiva isométrica que hace que resulte reconocible de inmediato.
Una secuela hecha escuchando a quienes jugaron al primero
Después de probarlo, creo que esta es probablemente la mejor manera de definir Minecraft Dungeons II: una secuela que no pretende revolucionar aquello que ya funcionaba, sino construir sobre ello. Hay más libertad, más posibilidades para desarrollar nuestro personaje y un mundo que promete dar mucho más peso a la exploración, pero lo verdaderamente importante es que continúa siendo tremendamente divertido cuando juntas a cuatro personas delante de una pantalla.
Nuestra partida tuvo secretos, TNT utilizado con intenciones bastante cuestionables y un boss que ninguno de los grupos anteriores había conseguido derrotar. No necesitábamos mucho más para salir convencidos. Minecraft Dungeons II parece haber entendido qué necesitaba mejorar sin perder aquello que hacía especial al primero. Después de jugarlo, creo que exactamente eso es lo que necesitaba.
Ahora Mojang vuelve con Minecraft Dungeons II y, después de poder jugarlo durante la Gamescom, tengo una sensación bastante clara: no quieren cambiar aquello que ya funcionaba, sino mejorar buena parte de lo que la comunidad fue pidiendo durante estos años. Y nuestra demo fue precisamente la mejor manera de comprobarlo: cuatro jugadores, cuatro mandos y directamente a buscar problemas.
Jugar cuatro ahora es bastante más cómodo
Probamos la demo formando un equipo completo de cuatro jugadores y una de las primeras diferencias que noté estaba precisamente en algo tan sencillo como gestionar nuestro personaje. El inventario resulta ahora mucho más accesible cuando estamos jugando cuatro personas en la misma pantalla. Puede parecer una mejora pequeña, pero cualquiera que haya jugado durante horas al primero en cooperativo local sabe que entrar y salir constantemente de menús podía cortar bastante el ritmo de la partida.
Aquí todo resulta más cómodo y está claramente pensado para que podamos gestionar nuestro equipo sin convertir cada cambio de arma en una pequeña reunión familiar delante del televisor. Y hay bastante más que gestionar. Minecraft Dungeons II duplica los espacios de combate hasta llegar a doce, divide las armaduras en diferentes piezas e incorpora nuevos talismanes con bonificaciones pasivas. También encontramos objetos con distintos efectos y armas de proyectiles cuya munición se recarga automáticamente.

En nuestra demo nos habían preparado, evidentemente, un inventario bastante generoso para que pudiéramos experimentar con diferentes posibilidades sin perder demasiado tiempo buscando equipo. Y había cosas bastante jugosas. También encontramos cambios que afectan directamente a la progresión. Ahora podemos saltar, utilizando este movimiento tanto para explorar como para atacar desde el aire, mientras que los encantamientos ofrecen mucho más control. Podremos encontrar libros, almacenarlos y decidir posteriormente sobre qué pieza aplicarlos, además de mejorar su nivel.
La intención parece clara: darnos más libertad para construir nuestro personaje sin depender tanto de lo que aparezca asociado al equipo que encontramos. La mejor prueba posible: jugar con amigos Pero Minecraft Dungeons siempre ha ganado muchísimo cuando lo juegas acompañado y aquí volvió a quedar demostrado.
Nuestra misión nos llevó por diferentes zonas mientras eliminábamos enemigos, explorábamos cada rincón que podíamos y buscábamos algún que otro secreto. También descubrimos rápidamente que el TNT continúa siendo una magnífica herramienta para acabar con enemigos y una todavía mejor para hacerle la puñeta a tus compañeros. Era inevitable.

Es precisamente en esos pequeños momentos donde vuelve a funcionar esa mezcla que siempre me gustó del primer juego. Puedes tomarte relativamente en serio la construcción de tu personaje y buscar una configuración potente, pero cinco segundos después estás tirando explosivos cerca de otro jugador simplemente porque puedes hacerlo.
La exploración también tendrá mucha más importancia en esta segunda entrega. Frente a las misiones independientes del original, ahora recorreremos grandes regiones conectadas con asentamientos, eventos, cuevas, ruinas y otros lugares por descubrir, algunos de los cuales pueden variar entre diferentes visitas. Es un cambio bastante importante que nuestra demo solamente nos permitió empezar a intuir.
Juntos en el sofá, algo más libres por Internet
En cooperativo local seguimos teniendo que permanecer relativamente juntos. La cámara es compartida y, por tanto, no podemos decidir que uno de los cuatro jugadores se marche tranquilamente al otro extremo del escenario mientras los demás continúan con la misión. En el cooperativo online, que todavía no pudimos probar, cada jugador tendrá mucha más libertad para separarse del grupo y explorar por su cuenta.

Minecraft Dungeons II amplía además sus opciones multijugador permitiendo combinar cooperativo local y online. También contará con juego cruzado, matchmaking y códigos de grupo para facilitar que podamos encontrar o unirnos directamente a otras partidas.
Me parece una evolución lógica para una secuela donde jugar acompañado sigue teniendo muchísimo peso.
Una misión, secretos y un boss esperando al final
Nuestra demo tenía una estructura bastante clásica. Avanzamos por diferentes áreas, eliminamos grupos de enemigos y nos desviamos siempre que veíamos algún camino sospechoso porque, evidentemente, si Minecraft Dungeons coloca algo que parece esconder un secreto, hay que ir a comprobarlo. Terminamos encontrando algunos antes de llegar al final del recorrido, donde nos esperaba un boss. Y aquí llegó nuestro pequeño momento de gloria.
Según nos comentaron, ninguno de los grupos anteriores había conseguido derrotarlo durante su sesión. Nosotros sí. Además, lo hicimos con bastante buen timing, aprovechando todo lo que habíamos aprendido durante la misión y el potente equipo que nos habían preparado para la demostración. Derrotarlo nos permitió continuar hasta regresar nuevamente a la aldea y justo allí terminó nuestra partida. Queríamos seguir.

Parece el mismo, pero hay bastante más debajo
Visualmente, Minecraft Dungeons II mantiene una línea tremendamente continuista. No existe un salto que vaya a sorprendernos nada más verlo, pero tampoco parece necesitarlo: el estilo artístico del original continúa funcionando perfectamente y mantiene esa mezcla entre el universo de Minecraft y la acción con perspectiva isométrica que hace que resulte reconocible de inmediato.
Una secuela hecha escuchando a quienes jugaron al primero
Después de probarlo, creo que esta es probablemente la mejor manera de definir Minecraft Dungeons II: una secuela que no pretende revolucionar aquello que ya funcionaba, sino construir sobre ello. Hay más libertad, más posibilidades para desarrollar nuestro personaje y un mundo que promete dar mucho más peso a la exploración, pero lo verdaderamente importante es que continúa siendo tremendamente divertido cuando juntas a cuatro personas delante de una pantalla.
Nuestra partida tuvo secretos, TNT utilizado con intenciones bastante cuestionables y un boss que ninguno de los grupos anteriores había conseguido derrotar. No necesitábamos mucho más para salir convencidos. Minecraft Dungeons II parece haber entendido qué necesitaba mejorar sin perder aquello que hacía especial al primero. Después de jugarlo, creo que exactamente eso es lo que necesitaba.
