El regreso a Strangereal llega cargado de velocidad y espectáculo.
Project Aces vuelve a llevarnos hasta Strangereal con una entrega que mantiene intacta la personalidad de la saga, pero donde la velocidad, el apartado visual y una batalla realmente intensa nos dejaron con muchísimas ganas de más. Reconozco que Ace Combat es una de esas sagas donde sabes perfectamente qué vas buscando cuando coges el mando. No pretende ser un simulador capaz de obligarnos a estudiar durante horas cómo arrancar nuestro avión, pero tampoco convierte volar un caza en algo completamente arcade donde basta con acelerar, girar y disparar. Precisamente en ese equilibrio siempre ha estado buena parte de su encanto.
Durante la Gamescom pudimos probar por primera vez Ace Combat 8: Wings of Theve, la nueva entrega desarrollada por Project Aces y ambientada nuevamente en Strangereal. En esta ocasión, la Federación de Central Usea ha sido invadida por la República de Sotoa y nuestro piloto termina heredando el nombre de Wings of Theve, una figura convertida en símbolo de esperanza para un país prácticamente derrotado.
Nuestra demo nos permitió jugar una buena parte de la cuarta misión de la campaña, denominada The Fall of the Numbered Fleets, y rápidamente quedó claro que aquí no íbamos a tener demasiado tiempo para relajarnos.
Elegir nuestro caza antes de entrar en batalla
Antes de comenzar podíamos seleccionar entre diferentes cazas de combate y configuraciones de armamento, algo que sigue siendo fundamental dentro de Ace Combat. No todas las situaciones requieren exactamente lo mismo y aquí quedó bastante claro, porque durante la misión no nos enfrentábamos exclusivamente a otros aviones. Teníamos enemigos en el aire, pero también numerosos objetivos terrestres y fuerzas acorazadas que obligaban a controlar constantemente qué estaba pasando tanto delante de nosotros como varios kilómetros más abajo.

Puedes estar persiguiendo un avión enemigo, romper el enfrentamiento para atacar un objetivo terrestre y segundos después tener que volver a ganar altura porque tienes otro caza intentando colocarse detrás de ti. Es precisamente una de las cosas que siempre me han gustado de la saga.
La misión que pudimos jugar era además bastante larga. Estuvimos un buen rato eliminando objetivos y, cuando nos acercábamos al final de la demostración, todavía quedaban enemigos repartidos por el escenario. No era simplemente una pequeña secuencia preparada para mostrarnos un par de momentos espectaculares. Había bastante partida.
Volar vuelve a requerir cierta práctica
Ace Combat 8 sigue siendo exigente con el jugador. No hablamos de un simulador puro, pero controlar correctamente el avión, mantener la posición del enemigo y encontrar el momento adecuado para lanzar un misil sigue necesitando cierta práctica. Y personalmente creo que debe continuar siendo así.

Perseguir directamente al enemigo no siempre funciona. Podemos acabar girando durante demasiado tiempo detrás de otro avión sin conseguir una posición limpia, obligándonos a reducir velocidad, modificar nuestra trayectoria o alejarnos para buscar una aproximación mejor. Puedes coger el mando y empezar a volar prácticamente desde el primer momento, pero hacerlo realmente bien es otra historia.
La velocidad me sorprendió
Una de las diferencias que más noté respecto a entregas anteriores fue precisamente la sensación de velocidad. Especialmente cuando aceleramos hasta romper la barrera del sonido. Aquí todo parece suceder mucho más rápido y existe una sensación realmente adictiva cuando ponemos nuestro caza prácticamente al límite y vemos cómo el escenario pasa alrededor de nosotros. Esa sensación de potencia es fundamental para conseguir que volar resulte divertido y Ace Combat 8 consigue transmitirla muy bien.
Visualmente es una auténtica gozada
Ace Combat 8 entra rápidamente por los ojos. Los aviones, las nubes, la iluminación y, sobre todo, la enorme distancia que podemos contemplar mientras estamos volando consiguen que determinados momentos sean realmente impresionantes.

Project Aces ha hablado especialmente de sus nuevos cielos y de las diferentes capas de nubes que encontraremos durante la campaña, y después de jugarlo entiendo perfectamente por qué quieren darle importancia a este apartado. Eso sí, durante nuestra sesión tuve la sensación de que la demo funcionaba aproximadamente a 30 FPS en PS5.
No puedo confirmar qué configuración estaba utilizando aquella versión y perfectamente podría tratarse de un modo centrado en calidad gráfica, así que prefiero esperar a probar el juego final antes de sacar conclusiones y comprobar qué otros modos gráficos tendremos disponibles.
Dentro de la cabina es donde mejor funciona todo
El sonido también me sorprendió durante la demo. Jugué utilizando auriculares y la experiencia cambia muchísimo. El motor, los disparos, los misiles y, especialmente, las alertas cuando un enemigo nos detecta o tenemos un misil siguiendo nuestro avión consiguen meterte directamente dentro del combate. Hay momentos donde prácticamente sabes que tienes un problema sin necesidad de mirar demasiado la interfaz.

También noté una mejora interesante en las conversaciones entre los miembros del escuadrón. En entregas anteriores algunos mensajes podían resultar repetitivos durante misiones largas, mientras que aquí las comunicaciones me parecieron más naturales y fluidas, acompañando mejor lo que estaba ocurriendo. Teniendo en cuenta la importancia que siempre ha tenido la narrativa durante las propias misiones de Ace Combat, es un cambio que agradezco mucho.
Solo necesitaba unos minutos para volver a estar dentro
Después de esta primera toma de contacto, mi sensación es bastante sencilla: Ace Combat 8 sigue siendo Ace Combat, y precisamente eso es algo positivo. Mantiene esa personalidad tan reconocible de la saga, pero la mayor sensación de velocidad, su espectacular puesta en escena y la inmersión que consigue el sonido me han dejado con muchas ganas de seguir jugando.
Durante la Gamescom pudimos probar por primera vez Ace Combat 8: Wings of Theve, la nueva entrega desarrollada por Project Aces y ambientada nuevamente en Strangereal. En esta ocasión, la Federación de Central Usea ha sido invadida por la República de Sotoa y nuestro piloto termina heredando el nombre de Wings of Theve, una figura convertida en símbolo de esperanza para un país prácticamente derrotado.
Nuestra demo nos permitió jugar una buena parte de la cuarta misión de la campaña, denominada The Fall of the Numbered Fleets, y rápidamente quedó claro que aquí no íbamos a tener demasiado tiempo para relajarnos.
Elegir nuestro caza antes de entrar en batalla
Antes de comenzar podíamos seleccionar entre diferentes cazas de combate y configuraciones de armamento, algo que sigue siendo fundamental dentro de Ace Combat. No todas las situaciones requieren exactamente lo mismo y aquí quedó bastante claro, porque durante la misión no nos enfrentábamos exclusivamente a otros aviones. Teníamos enemigos en el aire, pero también numerosos objetivos terrestres y fuerzas acorazadas que obligaban a controlar constantemente qué estaba pasando tanto delante de nosotros como varios kilómetros más abajo.

Puedes estar persiguiendo un avión enemigo, romper el enfrentamiento para atacar un objetivo terrestre y segundos después tener que volver a ganar altura porque tienes otro caza intentando colocarse detrás de ti. Es precisamente una de las cosas que siempre me han gustado de la saga.
La misión que pudimos jugar era además bastante larga. Estuvimos un buen rato eliminando objetivos y, cuando nos acercábamos al final de la demostración, todavía quedaban enemigos repartidos por el escenario. No era simplemente una pequeña secuencia preparada para mostrarnos un par de momentos espectaculares. Había bastante partida.
Volar vuelve a requerir cierta práctica
Ace Combat 8 sigue siendo exigente con el jugador. No hablamos de un simulador puro, pero controlar correctamente el avión, mantener la posición del enemigo y encontrar el momento adecuado para lanzar un misil sigue necesitando cierta práctica. Y personalmente creo que debe continuar siendo así.

Perseguir directamente al enemigo no siempre funciona. Podemos acabar girando durante demasiado tiempo detrás de otro avión sin conseguir una posición limpia, obligándonos a reducir velocidad, modificar nuestra trayectoria o alejarnos para buscar una aproximación mejor. Puedes coger el mando y empezar a volar prácticamente desde el primer momento, pero hacerlo realmente bien es otra historia.
La velocidad me sorprendió
Una de las diferencias que más noté respecto a entregas anteriores fue precisamente la sensación de velocidad. Especialmente cuando aceleramos hasta romper la barrera del sonido. Aquí todo parece suceder mucho más rápido y existe una sensación realmente adictiva cuando ponemos nuestro caza prácticamente al límite y vemos cómo el escenario pasa alrededor de nosotros. Esa sensación de potencia es fundamental para conseguir que volar resulte divertido y Ace Combat 8 consigue transmitirla muy bien.
Visualmente es una auténtica gozada
Ace Combat 8 entra rápidamente por los ojos. Los aviones, las nubes, la iluminación y, sobre todo, la enorme distancia que podemos contemplar mientras estamos volando consiguen que determinados momentos sean realmente impresionantes.

Project Aces ha hablado especialmente de sus nuevos cielos y de las diferentes capas de nubes que encontraremos durante la campaña, y después de jugarlo entiendo perfectamente por qué quieren darle importancia a este apartado. Eso sí, durante nuestra sesión tuve la sensación de que la demo funcionaba aproximadamente a 30 FPS en PS5.
No puedo confirmar qué configuración estaba utilizando aquella versión y perfectamente podría tratarse de un modo centrado en calidad gráfica, así que prefiero esperar a probar el juego final antes de sacar conclusiones y comprobar qué otros modos gráficos tendremos disponibles.
Dentro de la cabina es donde mejor funciona todo
El sonido también me sorprendió durante la demo. Jugué utilizando auriculares y la experiencia cambia muchísimo. El motor, los disparos, los misiles y, especialmente, las alertas cuando un enemigo nos detecta o tenemos un misil siguiendo nuestro avión consiguen meterte directamente dentro del combate. Hay momentos donde prácticamente sabes que tienes un problema sin necesidad de mirar demasiado la interfaz.

También noté una mejora interesante en las conversaciones entre los miembros del escuadrón. En entregas anteriores algunos mensajes podían resultar repetitivos durante misiones largas, mientras que aquí las comunicaciones me parecieron más naturales y fluidas, acompañando mejor lo que estaba ocurriendo. Teniendo en cuenta la importancia que siempre ha tenido la narrativa durante las propias misiones de Ace Combat, es un cambio que agradezco mucho.
Solo necesitaba unos minutos para volver a estar dentro
Después de esta primera toma de contacto, mi sensación es bastante sencilla: Ace Combat 8 sigue siendo Ace Combat, y precisamente eso es algo positivo. Mantiene esa personalidad tan reconocible de la saga, pero la mayor sensación de velocidad, su espectacular puesta en escena y la inmersión que consigue el sonido me han dejado con muchas ganas de seguir jugando.
Ahora quiero comprobar especialmente cómo funciona la versión final a nivel de rendimiento y qué opciones gráficas tendremos disponibles. La demo terminó antes de que pudiera acabar con todos los enemigos y, probablemente, esa sea la mejor manera de explicar cómo salí de allí: todavía tenía objetivos delante y yo quería seguir volando.
