Avance

State of Decay 3

PC, PlayStation 5, Xbox Series

Publicado el 31-08-2026 a las 09:30

Autor: Jorge "Georgeelloko" Guerrero

Sobrevivir será solo una parte del problema en un mundo que nunca se detiene.

Undead Labs lleva mucho más lejos la supervivencia de la saga con un mundo enorme, comunidades que siguen funcionando sin nosotros y unos nuevos Nests que pueden convertirse en nuestra peor pesadilla. State of Decay siempre ha sido una saga diferente dentro de los juegos de zombis. Aquí matar muertos vivientes es importante, claro, pero casi siempre tenemos problemas bastante más grandes. Conseguir recursos, mantener nuestra base, elegir qué personaje utilizar o simplemente decidir si merece la pena arriesgar la vida de alguien son parte fundamental de la experiencia. 

Después de probar State of Decay 3 en la Gamescom, creo que Undead Labs no quiere cambiar precisamente eso, sino hacerlo todo mucho más grande. Y una de las primeras cosas que queda clara es que nuestra comunidad vuelve a ser el centro de todo. No tenemos un personaje capaz de hacerlo absolutamente todo. Necesitamos encontrar a la persona adecuada para cada tarea y conseguir que nuestro campamento siga funcionando. El sistema de instalaciones parece bastante más complejo y podremos tener diferentes asentamientos conectados entre ellos, algo que amplía mucho la gestión que conocíamos hasta ahora.

Pero hay una novedad que me parece todavía más interesante. Hasta cuatro jugadores podrán compartir una misma comunidad y esta seguirá viva incluso cuando nosotros no estemos jugando. Eso significa que podemos volver más tarde y encontrarnos las cosas mejor de cómo las dejamos... o probablemente bastante peor, dependiendo de lo que hayan hecho nuestros amigos. Y conociendo a algunos, casi prefiero no pensarlo.

Los Nests son un problema muy serio

La principal novedad que pudimos probar fueron los Nests, enormes zonas infestadas de zombis que aparecen repartidas por el mapa y que no deberíamos dejar crecer alegremente. Cuando una zona está infestada podemos verlo directamente en el mapa y tendremos que decidir qué hacer con ella. Atacarla inmediatamente puede ser una mala idea si nuestra comunidad no está preparada, pero dejarla ahí tampoco parece precisamente la mejor solución.


Aquí fue donde la demo empezó a enseñarnos de verdad lo que quiere conseguir State of Decay 3. Nosotros entramos prácticamente a saco en uno de estos lugares cuando probablemente deberíamos haber sido bastante más silenciosos. Y claro, pasó lo que tenía que pasar. Dentro de estas zonas encontramos diferentes elementos de la infestación que tenemos que destruir, pero hacerlo provoca que aparezcan más enemigos. Puede parecer que siete zombis no son demasiados, pero cuando empiezan a rodearte rápidamente descubres que en State of Decay las cosas pueden torcerse en apenas unos segundos.

Lo mejor es que el escenario que vimos durante la demostración era solamente una pequeña muestra. Según nos explicaron, aquella infestación era aproximadamente cinco veces menor que uno de los grandes Nests que encontraremos durante la partida. No quiero imaginar entrar de la misma manera en uno de esos.

Saber cuándo luchar... y cuándo salir corriendo

Y precisamente aquí vuelve una de las cosas que más me gustan de State of Decay. No siempre tenemos que luchar. Antes de meternos en un problema tendremos que pensar cómo está nuestro campamento, qué personajes tenemos disponibles, qué armas llevamos y si realmente merece la pena correr ese riesgo. Porque perder a alguien continúa siendo algo que puede afectarnos mucho más que simplemente tener que repetir una misión.

El entorno también tiene bastante importancia. Podemos utilizar diferentes caminos para entrar en las zonas infestadas, buscar posiciones mejores y aprovechar todo lo que tenemos alrededor. Incluso el coche vuelve a ser nuestro improvisado baúl, algo especialmente útil cuando empezamos a acumular recursos o necesitamos volver mejor preparados. Durante nuestra prueba había, además, diferentes sistemas y misiones desactivados para que pudiéramos avanzar más fácilmente por la demo, pero incluso así se podía ver que el sistema de progresión va a tener bastante profundidad.

Un mundo mucho más grande

Otro cambio importante es simplemente la escala. El mapa será aproximadamente cuatro veces más grande que el de State of Decay 2, algo que cambia bastante la manera en la que tendremos que movernos, conseguir recursos y controlar todo lo que ocurre alrededor de nuestros asentamientos. También me gustó mucho el sistema de tiempo y, especialmente, las transiciones entre diferentes momentos del día. No es únicamente un cambio de iluminación. Ver cómo va cambiando el escenario mientras seguimos explorando ayuda bastante a transmitir esa sensación de estar dentro de un mundo que continúa funcionando mientras nosotros intentamos sobrevivir.

State of Decay, pero mucho más ambicioso

Después de jugarlo, mi sensación con State of Decay 3 es bastante sencilla: Undead Labs sabe perfectamente qué juego está haciendo. La gestión de nuestra comunidad sigue ahí, las decisiones continúan teniendo peso y enfrentarse a un grupo de zombis sin pensar puede seguir siendo la peor idea posible. Pero ahora tenemos un mundo muchísimo más grande, comunidades compartidas, varios asentamientos y unos Nests que parecen preparados para complicarnos muchísimo la vida.