Crazy Taxi vuelve con más ciudades, más caos y el mismo espíritu arcade.
Que levante la mano quien no se haya dejado una cantidad indecente de monedas de cinco duros en los salones recreativos a finales de los noventa esquivando el tráfico de San Francisco a toda pastilla. Sega nos regaló una de las fórmulas arcade más divertidas y directas de su historia y, tras años de ausencia, la saga regresa con Crazy Taxi: World Tour. Hemos tenido la oportunidad de probar una versión jugable durante la Gamescom 2026, comprobando que la adrenalina de la vieja escuela sigue muy presente. La demo estaba además ambientada en Alemania, un mapa especial presentado para la feria que saca a la franquicia de su habitual escenario estadounidense.
El viaje más absurdo de Axel comienza con un taxi robado
La campaña, bautizada como "Tour Mundial", parte de una premisa tan absurda como apropiada para el humor gamberro de la franquicia. Un misterioso grupo de ladrones enmascarados roba el querido taxi de Axel, que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados y se lanza en una persecución internacional para recuperarlo. Esta particular odisea nos llevará a recorrer cinco ciudades repartidas por diferentes partes del mundo, cada una con sus propios terrenos y particularidades. Por el camino iremos conociendo además a todo tipo de personajes extravagantes, dando forma a una aventura que busca utilizar esta persecución como hilo conductor para sacar por primera vez a la saga de sus escenarios habituales.
Pasajeros, derrapes y segundos que valen oro
En lo jugable, Crazy Taxi: World Tour mantiene muy presente el ADN arcade del original. La sensación de velocidad sigue siendo endiablada y el objetivo principal continúa siendo recoger pasajeros y llevarlos hasta su destino a toda pastilla, derrapando entre el tráfico, buscando atajos y tratando de arañar segundos al reloj. La fórmula se amplía además con nuevas misiones que van más allá de los trayectos tradicionales, incluyendo pruebas de drift, contrarrelojes y recorridos a través de checkpoints que obligan a exprimir el vehículo de otras formas.
Otro de los elementos que más personalidad aporta a los trayectos es la interacción entre Axel y sus clientes. Ahora ambos conversan mucho más durante las carreras, dando lugar a situaciones bastante absurdas cuando nos toca transportar a pasajeros tan peculiares como un alienígena perdido en mitad de la ciudad. El dinero obtenido permitirá también desbloquear una flota más amplia de vehículos y personalizar nuestro taxi para darle un aspecto propio.

Para quienes busquen una experiencia más cercana a la de los salones recreativos, regresa el clásico Modo Arcade, con carreras contrarreloj donde cada segundo vuelve a importar. También está anunciado un multijugador multiplataforma para competir contra amigos y otros jugadores en diferentes pruebas, aunque esta modalidad todavía no hemos podido probarla y tendremos que esperar para comprobar cómo encaja ese caos compartido dentro de las calles.
La campaña también nos deja alguna incógnita de cara al lanzamiento. La idea de recorrer diferentes ciudades tiene mucho potencial, pero queda por ver si el Tour Mundial consigue ofrecer un hilo conductor dinámico y con suficiente personalidad o termina funcionando simplemente como una excusa para enlazar un destino con otro.
Ciudades más vivas para una conducción todavía más salvaje
El salto a Unreal Engine 5 supone una renovación visual evidente, con ciudades mucho más detalladas y escenarios donde el caos forma parte constante de la conducción. En el mapa de Alemania pudimos comprobar además la presencia de diferentes condiciones climatológicas que modifican tanto el aspecto de las calles como el comportamiento del taxi sobre el asfalto. La destrucción del entorno potencia todavía más esa sensación de locura, permitiéndonos llevarnos por delante mobiliario urbano y todo tipo de objetos mientras atravesamos las calles a toda velocidad. Durante nuestra partida, la demo se mostró muy fluida y no encontramos problemas técnicos destacables.

Los vehículos también presentan un nivel de detalle mucho mayor, mostrando el desgaste propio de las carreras mientras recorremos los diferentes escenarios. Podemos alternar sobre la marcha entre una cámara trasera tradicional y otra en primera persona, y la respuesta general de la conducción nos ha dejado muy buenas sensaciones. Eso sí, algunos echamos de menos que la cámara se aleje algo más cuando alcanzamos velocidades elevadas, como ocurría en el original, porque aquel cambio de perspectiva ayudaba a potenciar todavía más la sensación de vértigo.
Punk rock, motores y mucho ruido sobre el asfalto
El punk rock vuelve a tener un papel protagonista y acompaña perfectamente el ritmo frenético de las carreras, con temas de bandas como The Offspring y Bad Religion recuperando buena parte de ese espíritu gamberro tan ligado históricamente a Crazy Taxi. La música vuelve a funcionar como uno de los principales motores de la experiencia, especialmente cuando el reloj aprieta y atravesamos el tráfico a toda velocidad buscando arañar unos segundos.
A ello se suman las conversaciones constantes entre Axel y sus pasajeros, que refuerzan el componente humorístico de cada trayecto y llegan dobladas al castellano. Los efectos de sonido completan el conjunto con frenazos, golpes, saltos y todo el estruendo provocado al llevarnos parte de la ciudad por delante, manteniendo ese carácter ruidoso y exagerado que siempre ha formado parte de la identidad arcade de la saga.

Conclusión
Crazy Taxi: World Tour nos ha dejado muy buenas sensaciones y demuestra que la esencia arcade de la saga sigue plenamente reconocible. Las nuevas ciudades, misiones y posibilidades amplían la fórmula sin complicar aquello que siempre hizo funcionar a Crazy Taxi, aunque todavía queda por comprobar cuánto peso tendrá realmente su campaña y cómo funcionará el multijugador. Si consigue mantener el ritmo durante toda la experiencia, volver a recorrer las calles con el taxímetro al límite puede convertirse en un regreso muy divertido. Le seguiremos la pista muy de cerca.
El viaje más absurdo de Axel comienza con un taxi robado
La campaña, bautizada como "Tour Mundial", parte de una premisa tan absurda como apropiada para el humor gamberro de la franquicia. Un misterioso grupo de ladrones enmascarados roba el querido taxi de Axel, que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados y se lanza en una persecución internacional para recuperarlo. Esta particular odisea nos llevará a recorrer cinco ciudades repartidas por diferentes partes del mundo, cada una con sus propios terrenos y particularidades. Por el camino iremos conociendo además a todo tipo de personajes extravagantes, dando forma a una aventura que busca utilizar esta persecución como hilo conductor para sacar por primera vez a la saga de sus escenarios habituales.
Pasajeros, derrapes y segundos que valen oro
En lo jugable, Crazy Taxi: World Tour mantiene muy presente el ADN arcade del original. La sensación de velocidad sigue siendo endiablada y el objetivo principal continúa siendo recoger pasajeros y llevarlos hasta su destino a toda pastilla, derrapando entre el tráfico, buscando atajos y tratando de arañar segundos al reloj. La fórmula se amplía además con nuevas misiones que van más allá de los trayectos tradicionales, incluyendo pruebas de drift, contrarrelojes y recorridos a través de checkpoints que obligan a exprimir el vehículo de otras formas.
Otro de los elementos que más personalidad aporta a los trayectos es la interacción entre Axel y sus clientes. Ahora ambos conversan mucho más durante las carreras, dando lugar a situaciones bastante absurdas cuando nos toca transportar a pasajeros tan peculiares como un alienígena perdido en mitad de la ciudad. El dinero obtenido permitirá también desbloquear una flota más amplia de vehículos y personalizar nuestro taxi para darle un aspecto propio.

Para quienes busquen una experiencia más cercana a la de los salones recreativos, regresa el clásico Modo Arcade, con carreras contrarreloj donde cada segundo vuelve a importar. También está anunciado un multijugador multiplataforma para competir contra amigos y otros jugadores en diferentes pruebas, aunque esta modalidad todavía no hemos podido probarla y tendremos que esperar para comprobar cómo encaja ese caos compartido dentro de las calles.
La campaña también nos deja alguna incógnita de cara al lanzamiento. La idea de recorrer diferentes ciudades tiene mucho potencial, pero queda por ver si el Tour Mundial consigue ofrecer un hilo conductor dinámico y con suficiente personalidad o termina funcionando simplemente como una excusa para enlazar un destino con otro.
Ciudades más vivas para una conducción todavía más salvaje
El salto a Unreal Engine 5 supone una renovación visual evidente, con ciudades mucho más detalladas y escenarios donde el caos forma parte constante de la conducción. En el mapa de Alemania pudimos comprobar además la presencia de diferentes condiciones climatológicas que modifican tanto el aspecto de las calles como el comportamiento del taxi sobre el asfalto. La destrucción del entorno potencia todavía más esa sensación de locura, permitiéndonos llevarnos por delante mobiliario urbano y todo tipo de objetos mientras atravesamos las calles a toda velocidad. Durante nuestra partida, la demo se mostró muy fluida y no encontramos problemas técnicos destacables.

Los vehículos también presentan un nivel de detalle mucho mayor, mostrando el desgaste propio de las carreras mientras recorremos los diferentes escenarios. Podemos alternar sobre la marcha entre una cámara trasera tradicional y otra en primera persona, y la respuesta general de la conducción nos ha dejado muy buenas sensaciones. Eso sí, algunos echamos de menos que la cámara se aleje algo más cuando alcanzamos velocidades elevadas, como ocurría en el original, porque aquel cambio de perspectiva ayudaba a potenciar todavía más la sensación de vértigo.
Punk rock, motores y mucho ruido sobre el asfalto
El punk rock vuelve a tener un papel protagonista y acompaña perfectamente el ritmo frenético de las carreras, con temas de bandas como The Offspring y Bad Religion recuperando buena parte de ese espíritu gamberro tan ligado históricamente a Crazy Taxi. La música vuelve a funcionar como uno de los principales motores de la experiencia, especialmente cuando el reloj aprieta y atravesamos el tráfico a toda velocidad buscando arañar unos segundos.
A ello se suman las conversaciones constantes entre Axel y sus pasajeros, que refuerzan el componente humorístico de cada trayecto y llegan dobladas al castellano. Los efectos de sonido completan el conjunto con frenazos, golpes, saltos y todo el estruendo provocado al llevarnos parte de la ciudad por delante, manteniendo ese carácter ruidoso y exagerado que siempre ha formado parte de la identidad arcade de la saga.

Conclusión
Crazy Taxi: World Tour nos ha dejado muy buenas sensaciones y demuestra que la esencia arcade de la saga sigue plenamente reconocible. Las nuevas ciudades, misiones y posibilidades amplían la fórmula sin complicar aquello que siempre hizo funcionar a Crazy Taxi, aunque todavía queda por comprobar cuánto peso tendrá realmente su campaña y cómo funcionará el multijugador. Si consigue mantener el ritmo durante toda la experiencia, volver a recorrer las calles con el taxímetro al límite puede convertirse en un regreso muy divertido. Le seguiremos la pista muy de cerca.