Un mando bluetooth que viene a romper la baraja en su rango de precio.
Los móviles llevan años siendo plataformas de juego más que capaces, sobre todo en temas de emulación. La apertura de la AltStore en iOS ha puesto al ecosistema a la altura de Android, donde siempre ha dominado, y aplicaciones como PS Remote Play o Xbox permiten jugar de forma remota, lo que ya es una opción más que sólida. Ante este cambio de hábitos a la hora de jugar, la pantalla táctil se convierte en el mayor obstáculo para los jugadores y aquí es donde GXTrust viene con una solución. El Rovix Wireless Mobile Gaming Controller llega precisamente para convertir nuestro smartphone en una especie de consola portátil. Su propuesta es sólida, bien construida y con personalización suficiente como para que te quedes a escuchar los argumentos que la convierten en un periférico casi indispensable si te gusta jugar en móvil. Vamos al turrón.
Un mando que quiere parecer una portátil
El diseño del Rovix no nace de ninguna idea revolucionaria. Básicamente, ha tomado lo que ya está en el mercado y ha hecho todo lo posible por mejorarlo y reducir, en la medida de lo posible, su barrera de acceso por precio. Si nos centramos en sus características, cuenta con una pinza de goma para teléfono y un sistema de muelle que mantiene el dispositivo sujeto mientras jugamos. Si bien es cierto que tiene amplitud para todo tipo de móviles, a la hora de adaptarlo a tablets habrá que medir bien, ya que las más grandes solo se ajustarán en vertical o, en algunos casos, no cabrán, como la Galaxy Tab S11 Ultra, debido a sus grandes proporciones. GXTrust apuesta por los móviles, pensando tanto en iPhone como en Android.
La primera impresión a los mandos de este Rovix es muy positiva. No tenemos la sensación de estar utilizando un accesorio improvisado para un móvil, sino un mando diseñado específicamente para jugar con él, robusto y bien construido. Su disposición resulta familiar y permite olvidarnos rápidamente de la pantalla táctil. Para incentivar la personalización, el mando cuenta con dos sets de carcasas magnéticas intercambiables. Además, retirarlas para sustituirlas resulta extremadamente sencillo, ya que no necesitamos herramientas; basta con retirarlas, colocar las nuevas y seguir jugando en segundos.

Las opciones de personalización no acaban ahí, porque este Rovix, además, cuenta con una cruceta clásica. En nuestras pruebas, el intercambio ha sido rápido y sencillo, como con las carcasas, y aquí sí encontramos una posibilidad interesante para quienes tengan preferencias a la hora de jugar.
Una experiencia física mucho más convincente
La característica que más agradecemos cuando utilizamos el Rovix es dejar de depender de los controles táctiles. Los sticks, gatillos y botones físicos aportan una precisión y una respuesta inmediata que los hacen más naturales, algo especialmente importante en juegos donde es necesaria una tasa de respuesta alta, como en fighters. GXTrust no ha escatimado y monta sticks y gatillos Hall Effect sensibles a la presión, una tecnología que se ha establecido como el estándar y que reduce los problemas asociados al desgaste de los sticks que han sufrido la mayoría de las consolas actuales. El mando cuenta con 20 botones, dos de ellos, los traseros, programables, que amplían las posibilidades de configuración.

En nuestras pruebas con emulación de PlayStation y Game Boy Advance, el comportamiento ha sido muy satisfactorio. Tanto los juegos de la primera PlayStation como los de la portátil de Nintendo han respondido de manera fluida y precisa, y la experiencia no se siente muy alejada de utilizar una consola portátil para emulación de las que tan famosas se han hecho últimamente.
En nuestro caso, nos ha parecido fundamental cambiar la cruceta para jugar títulos más clásicos, sobre todo buscando la precisión a la hora de ejecutar saltos y movimientos especiales. Aun así, al probar fighters de arcade donde la precisión en movimientos para desencadenar “hadokens” es esencial, hemos notado que el mayor punto flaco del controlador reside aquí. Funciona genial para títulos normales, pero cuando se requiere un extra de precisión hay que marcar mucho las direcciones para que registre como es debido el movimiento.
Compatibilidad y autonomía
A la hora de conectar con dispositivos, el Rovix utiliza Bluetooth 5.0, pensado para funcionar tanto en iOS como en Android. También puede utilizarse para jugar en la nube mediante Remote Play y para jugar haciendo streaming de juegos de PC desde el teléfono. Y aquí hay que distinguir la compatibilidad del mando y la de cada aplicación. El periférico proporciona la conexión física y los controles, pero será el juego, emulador o servicio que utilicemos el que determine finalmente cómo responde cada botón. Tras probar PS Remote Play, hemos notado algo de latencia, pero no es culpa del mando, sino propia del servicio. El emulador de PSX y el de Game Boy Advance han funcionado correctamente, sin problemas apreciables durante nuestras pruebas.

Uno de los puntos más fuertes de este periférico es su batería integrada, que nos proporciona hasta 12 horas, ideal para utilizarlo fuera de casa. Con esta autonomía, el objetivo es poder llevar el móvil y el mando como si fueran una pequeña consola portátil, sin tener que convertir cada sesión en una búsqueda de un enchufe. Como habéis podido ver en el vídeo de unboxing, este mando incluye una funda rígida de transporte bastante resistente que cuenta con un compartimento con cremallera para llevar tanto el juego de carcasas intercambiables como la cruceta o el cable de carga.
Conclusión
El GXTrust Rovix Wireless Mobile Gaming Controller se convierte en uno de los mandos para móvil que mejor se adaptan al bolsillo de los usuarios. Actualmente, con un PVP fijado en 59,99 €, logra que su conexión Bluetooth, los sticks y gatillos Hall Effect, sus botones traseros, la batería de hasta 12 horas y la compatibilidad tanto con iOS como con Android sean argumentos más que suficientes para convertir nuestro smartphone en una suerte de consola portátil.
Un mando que quiere parecer una portátil
El diseño del Rovix no nace de ninguna idea revolucionaria. Básicamente, ha tomado lo que ya está en el mercado y ha hecho todo lo posible por mejorarlo y reducir, en la medida de lo posible, su barrera de acceso por precio. Si nos centramos en sus características, cuenta con una pinza de goma para teléfono y un sistema de muelle que mantiene el dispositivo sujeto mientras jugamos. Si bien es cierto que tiene amplitud para todo tipo de móviles, a la hora de adaptarlo a tablets habrá que medir bien, ya que las más grandes solo se ajustarán en vertical o, en algunos casos, no cabrán, como la Galaxy Tab S11 Ultra, debido a sus grandes proporciones. GXTrust apuesta por los móviles, pensando tanto en iPhone como en Android.
La primera impresión a los mandos de este Rovix es muy positiva. No tenemos la sensación de estar utilizando un accesorio improvisado para un móvil, sino un mando diseñado específicamente para jugar con él, robusto y bien construido. Su disposición resulta familiar y permite olvidarnos rápidamente de la pantalla táctil. Para incentivar la personalización, el mando cuenta con dos sets de carcasas magnéticas intercambiables. Además, retirarlas para sustituirlas resulta extremadamente sencillo, ya que no necesitamos herramientas; basta con retirarlas, colocar las nuevas y seguir jugando en segundos.

Las opciones de personalización no acaban ahí, porque este Rovix, además, cuenta con una cruceta clásica. En nuestras pruebas, el intercambio ha sido rápido y sencillo, como con las carcasas, y aquí sí encontramos una posibilidad interesante para quienes tengan preferencias a la hora de jugar.
Una experiencia física mucho más convincente
La característica que más agradecemos cuando utilizamos el Rovix es dejar de depender de los controles táctiles. Los sticks, gatillos y botones físicos aportan una precisión y una respuesta inmediata que los hacen más naturales, algo especialmente importante en juegos donde es necesaria una tasa de respuesta alta, como en fighters. GXTrust no ha escatimado y monta sticks y gatillos Hall Effect sensibles a la presión, una tecnología que se ha establecido como el estándar y que reduce los problemas asociados al desgaste de los sticks que han sufrido la mayoría de las consolas actuales. El mando cuenta con 20 botones, dos de ellos, los traseros, programables, que amplían las posibilidades de configuración.

En nuestras pruebas con emulación de PlayStation y Game Boy Advance, el comportamiento ha sido muy satisfactorio. Tanto los juegos de la primera PlayStation como los de la portátil de Nintendo han respondido de manera fluida y precisa, y la experiencia no se siente muy alejada de utilizar una consola portátil para emulación de las que tan famosas se han hecho últimamente.
En nuestro caso, nos ha parecido fundamental cambiar la cruceta para jugar títulos más clásicos, sobre todo buscando la precisión a la hora de ejecutar saltos y movimientos especiales. Aun así, al probar fighters de arcade donde la precisión en movimientos para desencadenar “hadokens” es esencial, hemos notado que el mayor punto flaco del controlador reside aquí. Funciona genial para títulos normales, pero cuando se requiere un extra de precisión hay que marcar mucho las direcciones para que registre como es debido el movimiento.
Compatibilidad y autonomía
A la hora de conectar con dispositivos, el Rovix utiliza Bluetooth 5.0, pensado para funcionar tanto en iOS como en Android. También puede utilizarse para jugar en la nube mediante Remote Play y para jugar haciendo streaming de juegos de PC desde el teléfono. Y aquí hay que distinguir la compatibilidad del mando y la de cada aplicación. El periférico proporciona la conexión física y los controles, pero será el juego, emulador o servicio que utilicemos el que determine finalmente cómo responde cada botón. Tras probar PS Remote Play, hemos notado algo de latencia, pero no es culpa del mando, sino propia del servicio. El emulador de PSX y el de Game Boy Advance han funcionado correctamente, sin problemas apreciables durante nuestras pruebas.

Uno de los puntos más fuertes de este periférico es su batería integrada, que nos proporciona hasta 12 horas, ideal para utilizarlo fuera de casa. Con esta autonomía, el objetivo es poder llevar el móvil y el mando como si fueran una pequeña consola portátil, sin tener que convertir cada sesión en una búsqueda de un enchufe. Como habéis podido ver en el vídeo de unboxing, este mando incluye una funda rígida de transporte bastante resistente que cuenta con un compartimento con cremallera para llevar tanto el juego de carcasas intercambiables como la cruceta o el cable de carga.
Conclusión
El GXTrust Rovix Wireless Mobile Gaming Controller se convierte en uno de los mandos para móvil que mejor se adaptan al bolsillo de los usuarios. Actualmente, con un PVP fijado en 59,99 €, logra que su conexión Bluetooth, los sticks y gatillos Hall Effect, sus botones traseros, la batería de hasta 12 horas y la compatibilidad tanto con iOS como con Android sean argumentos más que suficientes para convertir nuestro smartphone en una suerte de consola portátil.
Lo Bueno
- Carcasas magnéticas fáciles de intercambiar.
- Cruceta alternativa sencilla de montar.
- Sticks y gatillos con Hall Effect.
- Funda rígida de transporte incluida.
Lo Malo
- Cruceta imprecisa en diagonales y especiales.
- Remote Play presenta latencia del servicio.
- La compatibilidad depende de cada aplicación.
6/8 Núcleos TJ
·
Pro+
8,0
/ 10
Ficha del Taller
Ergonomía y Agarre
Excelente
Botones y D-Pad
A mejorar
Gatillos y Joysticks
Excelente
Software y Extras
Correcto
Batería y Conectividad
Excelente
"Una buena apuesta para jugar en móvil por un precio asequible."