Mucho más que decir adiós al stick drift: precisión, personalización y respuesta mecánica.
El mercado de los mandos Pro está cada vez más competido, con fabricantes que buscan diferenciarse a través de nuevos materiales, botones adicionales o mayores opciones de personalización. Thrustmaster lleva tiempo apostando por un camino diferente: la modularidad. Con el ESWAP X2 H.E., la compañía da un paso más al incorporar sticks con sensores Hall Effect H.E.A.R.T., una tecnología pensada para mejorar la precisión y reducir uno de los problemas más habituales de los mandos tradicionales: el temido stick drift. Lo hemos probado a fondo para comprobar qué tal responde, qué aporta frente a otras alternativas y, sobre todo, si su elevado precio está realmente justificado.
¿Qué hay en la caja?
Antes de entrar de lleno en sus características, toca echar un vistazo a todo lo que acompaña al Thrustmaster ESWAP X2 H.E.. El mando llega con diferentes módulos, accesorios y elementos de personalización que forman parte importante de su propuesta, así que en lugar de enumerarlos uno por uno, os dejamos directamente con nuestro unboxing para verlo todo con detalle.
Robusto, cómodo y con margen de mejora
Nada más coger el Thrustmaster ESWAP X2 H.E. se percibe como un mando sólido y bien construido. El plástico está muy presente, como cabría esperar, pero transmite una buena sensación de calidad y el conjunto aguanta sin problemas incluso cuando lo apretamos más de la cuenta en esos momentos de tensión. Su tamaño es muy similar al de un mando tradicional de Xbox, aunque ligeramente mayor, y en nuestro caso se adapta bien a las manos desde el primer momento.

El peso está bien repartido y durante sesiones largas apenas hemos llegado a notarlo. Eso sí, su tamaño puede resultar algo menos cómodo para quienes tengan las manos pequeñas y, aunque la forma general funciona bien, alguna curva adicional en determinadas zonas habría terminado de redondear una ergonomía que ya parte de una buena base. Las empuñaduras cumplen, aunque aquí sí nos ha faltado algo más de rugosidad. Ofrecen un agarre correcto, pero una textura algo más marcada habría aportado mayor seguridad cuando llevamos varias horas jugando o las manos empiezan a sudar.
Los gatillos dejan muy buenas sensaciones, especialmente gracias a la posibilidad de limitar su recorrido mediante el sistema de bloqueo, algo especialmente útil en juegos donde prima la rapidez de respuesta. Menos convincentes resultan los cuatro botones posteriores. Aunque amplían las posibilidades de control, su colocación hace que no siempre sea sencillo acceder a ellos con naturalidad y en determinados momentos pueden resultar algo incómodos de pulsar. Hemos probado alternativas de otras marcas con una distribución más acertada, incluyendo sistemas mediante palancas, y aquí Thrustmaster todavía tiene margen de mejora.
En la parte inferior encontramos además varios accesos directos bastante prácticos, con controles para subir o bajar el volumen, silenciar el micrófono, alternar entre los dos perfiles disponibles y acceder al mapeado de botones sin necesidad de entrar constantemente en la aplicación. También encontramos aquí el conector de audio de 3,5 mm para nuestros auriculares. Son pequeños detalles, pero ayudan a tener varias de las funciones más habituales siempre a mano.

La libertad de jugar a nuestra manera
Uno de los grandes atractivos del Thrustmaster ESWAP X2 H.E. está en su sistema modular. Cambiar la posición de los sticks o sustituir alguno de sus componentes resulta rápido y sencillo en la mayoría de los casos, con unos imanes que mantienen cada pieza perfectamente ajustada una vez colocada. La única excepción la encontramos en la cruceta, cuya extracción requiere utilizar la herramienta incluida o algún elemento similar que nos permita hacer palanca con seguridad.

Esta libertad permite adaptar la distribución del mando a nuestras preferencias e incluso al tipo de juego que tengamos delante. Podemos optar por una configuración asimétrica más cercana a Xbox, cambiar a una disposición simétrica o colocar sticks y cruceta donde nos resulte más cómodo. Lo mismo ocurre con las diferentes tapas de los sticks, que añaden nuevas posibilidades para ajustar el control a nuestros gustos.

Es un sistema realmente útil y uno de los elementos que ayudan a justificar parte de su elevado precio. Sin embargo, cuesta pasar por alto una limitación importante en un mando de esta categoría: funciona exclusivamente mediante cable. Tener que permanecer conectado constantemente al PC o la consola resta parte de esa sensación de libertad que esperamos encontrar en un periférico de este nivel. El cable cumple perfectamente con su función y ofrece margen suficiente para jugar a cierta distancia, pero seguimos echando en falta una opción inalámbrica. Es una ausencia especialmente dolorosa porque el mando tiene muchísimo potencial y, en muchos otros aspectos, transmite precisamente esa sensación de producto pensado para ir un paso más allá.
Precisión que se nota desde el primer movimiento
Uno de los grandes protagonistas del Thrustmaster ESWAP X2 H.E. son sus sticks con tecnología Hall Effect H.E.A.R.T., y aquí las sensaciones han sido excelentes. La precisión de movimiento es realmente elevada, responden con suavidad incluso ante pequeños desplazamientos y durante nuestras pruebas no hemos encontrado comportamientos extraños. Además, resultan cómodos independientemente del género, algo especialmente importante en un mando que pretende convertirse en nuestro compañero habitual.
Los botones frontales mecánicos también marcan diferencias frente a los tradicionales de membrana. Si estamos acostumbrados a otro tipo de pulsación, los primeros minutos pueden resultar algo extraños, pero la adaptación llega rápidamente. La respuesta es inmediata y ese característico clic que acompaña cada pulsación transmite una sensación muy satisfactoria, especialmente cuando vemos cómo nuestras acciones se ejecutan prácticamente al instante en pantalla.

La cruceta sigue una filosofía similar. Requiere cierto periodo de adaptación por su tacto y forma, pero su funcionamiento mecánico permite identificar cada pulsación con claridad y ofrece una buena precisión durante el juego. La vibración, por su parte, cumple correctamente con lo esperado. No busca convertirse en uno de los elementos diferenciales del mando, pero acompaña bien a la acción y ofrece la respuesta necesaria durante nuestras partidas.
Lo hemos utilizado con todo tipo de géneros, tanto en PC como en Xbox, y la adaptación termina llegando con bastante naturalidad. Una vez acostumbrados a su forma y al tacto de sus controles, resulta cómodo para sesiones prolongadas y se desenvuelve bien independientemente del tipo de juego que tengamos delante, aunque mantiene esos pequeños aspectos mejorables que ya hemos señalado anteriormente.
Todo bajo control con ThrustmapperX
Para sacar todo el partido al Thrustmaster ESWAP X2 H.E. contamos con ThrustmapperX, una aplicación que durante nuestras pruebas ha resultado sencilla e intuitiva desde el primer momento. El mando fue reconocido sin ningún problema y cualquier cambio realizado desde el software se aplica rápidamente, permitiéndonos adaptar su comportamiento sin tener que pelearnos con menús complicados.

Las posibilidades de configuración son amplias, desde la reasignación de controles hasta diferentes ajustes relacionados con los sticks y gatillos. Además, podemos trabajar con varios perfiles, importarlos y llevárnoslos con nosotros, algo especialmente útil para quienes quieran tener diferentes configuraciones preparadas según el juego o la situación.
La propia aplicación también nos permite comprobar la versión del firmware del mando y actualizarlo cuando sea necesario. En conjunto, ThrustmapperX complementa muy bien las posibilidades del ESWAP X2 H.E. y ofrece margen de sobra tanto para quienes quieran hacer pequeños ajustes como para los jugadores más exigentes que disfrutan afinando cada detalle.
Conclusión
El Thrustmaster ESWAP X2 H.E. es un mando con una base realmente sólida y varias ideas muy bien ejecutadas. La precisión de sus sticks Hall Effect H.E.A.R.T., la respuesta de los botones mecánicos, las posibilidades de configuración de ThrustmapperX y, sobre todo, su sistema modular hacen que sea un periférico muy versátil y pensado para quienes quieren adaptar el control a su manera de jugar. Durante nuestras pruebas, tanto en PC como en Xbox, nos hemos sentido cómodos con él y ha respondido muy bien en todo tipo de géneros, demostrando que su propuesta no se limita únicamente al terreno competitivo.

No es perfecto. Los botones traseros podrían estar mejor colocados, las empuñaduras agradecerían algo más de rugosidad y su tamaño puede resultar menos cómodo para manos pequeñas. Pero la principal ausencia está en la conectividad: en un mando de este nivel echamos claramente de menos una opción inalámbrica que nos permita jugar sin depender constantemente del cable. Su precio es elevado, aunque parte de ese coste se entiende por la modularidad, la precisión de sus controles y las opciones de personalización que ofrece. Con algunos ajustes en ergonomía y una futura apuesta por la conexión inalámbrica, Thrustmaster tendría entre manos un mando todavía más completo.
¿Qué hay en la caja?
Antes de entrar de lleno en sus características, toca echar un vistazo a todo lo que acompaña al Thrustmaster ESWAP X2 H.E.. El mando llega con diferentes módulos, accesorios y elementos de personalización que forman parte importante de su propuesta, así que en lugar de enumerarlos uno por uno, os dejamos directamente con nuestro unboxing para verlo todo con detalle.
Robusto, cómodo y con margen de mejora
Nada más coger el Thrustmaster ESWAP X2 H.E. se percibe como un mando sólido y bien construido. El plástico está muy presente, como cabría esperar, pero transmite una buena sensación de calidad y el conjunto aguanta sin problemas incluso cuando lo apretamos más de la cuenta en esos momentos de tensión. Su tamaño es muy similar al de un mando tradicional de Xbox, aunque ligeramente mayor, y en nuestro caso se adapta bien a las manos desde el primer momento.

El peso está bien repartido y durante sesiones largas apenas hemos llegado a notarlo. Eso sí, su tamaño puede resultar algo menos cómodo para quienes tengan las manos pequeñas y, aunque la forma general funciona bien, alguna curva adicional en determinadas zonas habría terminado de redondear una ergonomía que ya parte de una buena base. Las empuñaduras cumplen, aunque aquí sí nos ha faltado algo más de rugosidad. Ofrecen un agarre correcto, pero una textura algo más marcada habría aportado mayor seguridad cuando llevamos varias horas jugando o las manos empiezan a sudar.
Los gatillos dejan muy buenas sensaciones, especialmente gracias a la posibilidad de limitar su recorrido mediante el sistema de bloqueo, algo especialmente útil en juegos donde prima la rapidez de respuesta. Menos convincentes resultan los cuatro botones posteriores. Aunque amplían las posibilidades de control, su colocación hace que no siempre sea sencillo acceder a ellos con naturalidad y en determinados momentos pueden resultar algo incómodos de pulsar. Hemos probado alternativas de otras marcas con una distribución más acertada, incluyendo sistemas mediante palancas, y aquí Thrustmaster todavía tiene margen de mejora.
En la parte inferior encontramos además varios accesos directos bastante prácticos, con controles para subir o bajar el volumen, silenciar el micrófono, alternar entre los dos perfiles disponibles y acceder al mapeado de botones sin necesidad de entrar constantemente en la aplicación. También encontramos aquí el conector de audio de 3,5 mm para nuestros auriculares. Son pequeños detalles, pero ayudan a tener varias de las funciones más habituales siempre a mano.

La libertad de jugar a nuestra manera
Uno de los grandes atractivos del Thrustmaster ESWAP X2 H.E. está en su sistema modular. Cambiar la posición de los sticks o sustituir alguno de sus componentes resulta rápido y sencillo en la mayoría de los casos, con unos imanes que mantienen cada pieza perfectamente ajustada una vez colocada. La única excepción la encontramos en la cruceta, cuya extracción requiere utilizar la herramienta incluida o algún elemento similar que nos permita hacer palanca con seguridad.

Esta libertad permite adaptar la distribución del mando a nuestras preferencias e incluso al tipo de juego que tengamos delante. Podemos optar por una configuración asimétrica más cercana a Xbox, cambiar a una disposición simétrica o colocar sticks y cruceta donde nos resulte más cómodo. Lo mismo ocurre con las diferentes tapas de los sticks, que añaden nuevas posibilidades para ajustar el control a nuestros gustos.

Es un sistema realmente útil y uno de los elementos que ayudan a justificar parte de su elevado precio. Sin embargo, cuesta pasar por alto una limitación importante en un mando de esta categoría: funciona exclusivamente mediante cable. Tener que permanecer conectado constantemente al PC o la consola resta parte de esa sensación de libertad que esperamos encontrar en un periférico de este nivel. El cable cumple perfectamente con su función y ofrece margen suficiente para jugar a cierta distancia, pero seguimos echando en falta una opción inalámbrica. Es una ausencia especialmente dolorosa porque el mando tiene muchísimo potencial y, en muchos otros aspectos, transmite precisamente esa sensación de producto pensado para ir un paso más allá.
Precisión que se nota desde el primer movimiento
Uno de los grandes protagonistas del Thrustmaster ESWAP X2 H.E. son sus sticks con tecnología Hall Effect H.E.A.R.T., y aquí las sensaciones han sido excelentes. La precisión de movimiento es realmente elevada, responden con suavidad incluso ante pequeños desplazamientos y durante nuestras pruebas no hemos encontrado comportamientos extraños. Además, resultan cómodos independientemente del género, algo especialmente importante en un mando que pretende convertirse en nuestro compañero habitual.
Los botones frontales mecánicos también marcan diferencias frente a los tradicionales de membrana. Si estamos acostumbrados a otro tipo de pulsación, los primeros minutos pueden resultar algo extraños, pero la adaptación llega rápidamente. La respuesta es inmediata y ese característico clic que acompaña cada pulsación transmite una sensación muy satisfactoria, especialmente cuando vemos cómo nuestras acciones se ejecutan prácticamente al instante en pantalla.

La cruceta sigue una filosofía similar. Requiere cierto periodo de adaptación por su tacto y forma, pero su funcionamiento mecánico permite identificar cada pulsación con claridad y ofrece una buena precisión durante el juego. La vibración, por su parte, cumple correctamente con lo esperado. No busca convertirse en uno de los elementos diferenciales del mando, pero acompaña bien a la acción y ofrece la respuesta necesaria durante nuestras partidas.
Lo hemos utilizado con todo tipo de géneros, tanto en PC como en Xbox, y la adaptación termina llegando con bastante naturalidad. Una vez acostumbrados a su forma y al tacto de sus controles, resulta cómodo para sesiones prolongadas y se desenvuelve bien independientemente del tipo de juego que tengamos delante, aunque mantiene esos pequeños aspectos mejorables que ya hemos señalado anteriormente.
Todo bajo control con ThrustmapperX
Para sacar todo el partido al Thrustmaster ESWAP X2 H.E. contamos con ThrustmapperX, una aplicación que durante nuestras pruebas ha resultado sencilla e intuitiva desde el primer momento. El mando fue reconocido sin ningún problema y cualquier cambio realizado desde el software se aplica rápidamente, permitiéndonos adaptar su comportamiento sin tener que pelearnos con menús complicados.

Las posibilidades de configuración son amplias, desde la reasignación de controles hasta diferentes ajustes relacionados con los sticks y gatillos. Además, podemos trabajar con varios perfiles, importarlos y llevárnoslos con nosotros, algo especialmente útil para quienes quieran tener diferentes configuraciones preparadas según el juego o la situación.
La propia aplicación también nos permite comprobar la versión del firmware del mando y actualizarlo cuando sea necesario. En conjunto, ThrustmapperX complementa muy bien las posibilidades del ESWAP X2 H.E. y ofrece margen de sobra tanto para quienes quieran hacer pequeños ajustes como para los jugadores más exigentes que disfrutan afinando cada detalle.
Conclusión
El Thrustmaster ESWAP X2 H.E. es un mando con una base realmente sólida y varias ideas muy bien ejecutadas. La precisión de sus sticks Hall Effect H.E.A.R.T., la respuesta de los botones mecánicos, las posibilidades de configuración de ThrustmapperX y, sobre todo, su sistema modular hacen que sea un periférico muy versátil y pensado para quienes quieren adaptar el control a su manera de jugar. Durante nuestras pruebas, tanto en PC como en Xbox, nos hemos sentido cómodos con él y ha respondido muy bien en todo tipo de géneros, demostrando que su propuesta no se limita únicamente al terreno competitivo.

No es perfecto. Los botones traseros podrían estar mejor colocados, las empuñaduras agradecerían algo más de rugosidad y su tamaño puede resultar menos cómodo para manos pequeñas. Pero la principal ausencia está en la conectividad: en un mando de este nivel echamos claramente de menos una opción inalámbrica que nos permita jugar sin depender constantemente del cable. Su precio es elevado, aunque parte de ese coste se entiende por la modularidad, la precisión de sus controles y las opciones de personalización que ofrece. Con algunos ajustes en ergonomía y una futura apuesta por la conexión inalámbrica, Thrustmaster tendría entre manos un mando todavía más completo.
Lo Bueno
- Precisión excelente de los sticks Hall Effect H.E.A.R.T.
- Sistema modular rápido, versátil y muy bien resuelto.
- Botones mecánicos con una respuesta rápida y satisfactoria.
- ThrustmapperX ofrece muchísimas opciones y resulta sencillo de utilizar.
Lo Malo
- La conexión por cable es obligatoria.
- Los botones traseros podrían estar mejor colocados.
- Su tamaño puede resultar algo grande para manos pequeñas.
- La ergonomía y el agarre tienen margen de mejora frente a otros mandos Pro.
6/8 Núcleos TJ
·
Pro+
8,0
/ 10
Ficha del Taller
Ergonomía y Agarre
Correcto
Botones y D-Pad
Correcto
Gatillos y Joysticks
Excelente
Software y Extras
Excelente
Batería y Conectividad
A mejorar
"Preciso y modular, pero lastrado por el cable y la ergonomía."