Unos auriculares que van a saco y convierten cada partida en un espectáculo sonoro.
Turtle Beach lleva muchos años siendo una de las marcas de referencia cuando hablamos de auriculares gaming, pero con los nuevos Stealth Pro II quiere volver a competir directamente en la gama más alta. Para ello, ha reunido prácticamente toda la tecnología que tiene disponible en unos mismos auriculares: transductores Eclipse de 60 milímetros, audio de alta resolución, Dolby Atmos, cancelación activa de ruido, dos baterías intercambiables y una conectividad que apunta muy alto.
Sobre el papel, todo suena muy bonito, pero ya sabéis que las especificaciones por sí solas no sirven para valorar un producto. Lo realmente importante llega cuando dejamos la caja a un lado, nos colocamos los auriculares y comenzamos a utilizarlos durante varias horas, tanto en juegos como escuchando música.
Unos acabados que están a la altura de su precio
Lo primero que notas al sacar los Stealth Pro II de la caja es que estamos ante un producto premium. Turtle Beach ha combinado aluminio anodizado, detalles cromados, superficies suaves y controles metálicos que transmiten una sensación de calidad desde el primer momento.
No son unos auriculares pequeños ni especialmente discretos, pero tampoco caen en ese diseño gaming exagerado que puede echar para atrás a algunos usuarios. Tienen personalidad y se nota que están pensados para jugar, pero, al mismo tiempo, presentan una línea bastante elegante que encaja perfectamente junto a una consola, un ordenador o incluso un equipo de música.
Las uniones son firmes, los materiales están muy bien escogidos y no encontramos piezas que parezcan colocadas simplemente para adornar. Todo tiene su función y el conjunto transmite la sensación de estar fabricado para aguantar muchas horas de uso. Cuenta con una diadema suspendida y unas almohadillas de espuma viscoelástica que distribuyen bastante bien la presión. Además, el tejido es transpirable y las almohadillas incorporan el sistema ProSpecs para que quienes usamos gafas no suframos una presión excesiva en las patillas.
También tenemos que destacar la funda rígida de transporte que se incluye en la caja. Puede parecer un añadido menor, pero en unos auriculares de este precio se agradece mucho poder guardarlos o llevarlos de viaje sin tener que comprar una funda adicional. Es uno de esos detalles que terminan de redondear el producto.

El sonido es directamente espectacular
Los Stealth Pro II utilizan unos transductores duales Eclipse de 60 milímetros, con componentes separados para trabajar las distintas frecuencias. La idea es que los graves puedan pegar con fuerza sin cargarse los medios ni los agudos, algo que muchos auriculares gaming prometen, pero que no siempre consiguen. En este caso, Turtle Beach lo ha logrado.
El sonido es limpio, detallado y con una separación de frecuencias realmente buena. Podemos tener música, voces, disparos, explosiones y efectos ambientales funcionando al mismo tiempo sin que todo termine convertido en una mezcla de ruido en la que cuesta identificar qué está ocurriendo.
El rango de frecuencias va desde los 10 Hz hasta los 40 kHz, mientras que, mediante la conexión inalámbrica de 2,4 GHz, podemos reproducir audio de alta resolución de hasta 24 bits y 96 kHz en PC y otros dispositivos compatibles. En Xbox y PlayStation, al menos actualmente, el sonido queda limitado a 16 bits y 48 kHz.
Pero, más allá de números y especificaciones, lo importante es que suenan con mucha precisión.

Los bajos van a saco, pero sin romper el sonido
Uno de los apartados que más nos ha gustado es el comportamiento de los graves. Los Stealth Pro II pegan con muchísima fuerza y hacen que una explosión, el motor de un vehículo o el disparo de un arma se sientan de verdad.
Pero lo mejor es que no se comen el resto del sonido. Turtle Beach ha evitado ese error tan habitual de convertir cualquier escena en un estruendo constante en el que las voces desaparecen y todos los efectos parecen tener la misma intensidad.
Aquí tenemos presencia, profundidad y mucha pegada, pero los graves no resultan molestos. Podemos subir bastante el volumen y siguen estando controlados, sin vibraciones desagradables, distorsión ni esa rotura del sonido que aparece cuando unos auriculares intentan ofrecer más potencia de la que realmente son capaces de manejar.
Esto hace que podamos disfrutar de un sonido muy contundente sin renunciar a escuchar correctamente las voces, la música o los pequeños efectos que ocurren a nuestro alrededor.

La música es donde terminan de enamorar
Puede resultar curioso porque estamos hablando de unos auriculares gaming, pero donde realmente hemos disfrutado todavía más de los Turtle Beach Stealth Pro II ha sido escuchando música.
La amplitud de la escena sonora y la separación entre instrumentos son buenísimas. Las voces se escuchan claras, los agudos tienen presencia sin hacerse estridentes y los graves siguen pegando con fuerza, pero sin ensuciar el resto de la canción.
Los hemos probado con temas muy diferentes a través de Spotify, muchos de ellos con bastante carga de graves, y no hemos encontrado distorsión ni roturas en el sonido, incluso aumentando mucho el volumen. Los auriculares responden con mucha seguridad y mantienen una reproducción limpia prácticamente en cualquier situación.
Dolby Atmos no está simplemente para decorar la caja
La compatibilidad con Dolby Atmos no se ha incluido únicamente para poder colocar otro logotipo entre las especificaciones. Lo hemos probado en diferentes juegos y la mejora en la experiencia es clara. Al activarlo, el sonido gana profundidad. Ya no tenemos solo la sensación de que los efectos vienen de la izquierda o de la derecha, sino que se distribuyen de una forma mucho más precisa alrededor del jugador.
Los Stealth Pro II ya suenan de maravilla sin Dolby Atmos, pero esta tecnología le sienta como un guante a la precisión de sus transductores y termina de completar una experiencia sonora sobresaliente. Eso sí, Dolby Atmos está disponible en juegos y contenidos compatibles de Xbox y PC.

Una conectividad que funciona como debería
Otro de los grandes puntos fuertes de estos auriculares es la conectividad. Turtle Beach utiliza el sistema CrossPlay 2.0, mediante el cual podemos cambiar de forma inalámbrica entre diferentes dispositivos simplemente pulsando un botón.
En la caja encontramos una base transmisora y un segundo transmisor USB, de manera que podemos tener dos equipos preparados al mismo tiempo. El sistema permite utilizar hasta cuatro transmisores, aunque los adicionales se venden por separado.
Esto resulta especialmente cómodo cuando utilizamos una consola y un PC de forma habitual. No tenemos que estar quitando el adaptador de un equipo para conectarlo a otro, algo que puede resultar bastante pesado si el ordenador está debajo de la mesa o tenemos la consola instalada en un mueble.
Durante nuestras pruebas, el cambio entre dispositivos ha sido rápido y la conexión se ha mantenido estable. No hemos tenido cortes, pérdidas de señal ni un retardo que perjudique la experiencia.
Además, podemos utilizar al mismo tiempo la conexión de 2,4 GHz y Bluetooth 5.3.

La batería
Turtle Beach anuncia hasta 80 horas de autonomía total, repartidas entre dos baterías intercambiables que pueden ofrecer aproximadamente 40 horas cada una. Después de nuestras pruebas, podemos decir que la duración está bastante en línea con lo que indica la marca. Evidentemente, dependerá del volumen, la cancelación de ruido y las funciones que tengamos activadas, pero las cifras reales se quedan muy cerca de lo prometido.
Pero, para nosotros, el verdadero punto fuerte no está únicamente en las horas de autonomía, sino en el sistema elegido. Mientras utilizamos una batería, la segunda permanece cargándose dentro de la base transmisora. Cuando se agota la que tenemos instalada, solo hay que retirarla y colocar la otra. Tardamos unos segundos y podemos seguir jugando sin conectar ningún cable a los auriculares.
Además, hay otra ventaja importante a largo plazo. Todas las baterías pierden capacidad con el paso de los años, pero aquí no tendremos que cambiar los auriculares completos cuando eso ocurra. Bastará con comprar otra batería y seguir utilizándolos.

Cancelación activa y muchas opciones desde Swarm II
Los Stealth Pro II también incluyen cancelación activa de ruido mediante cuatro micrófonos internos, que permiten reducir el sonido ambiental hasta en 25 decibelios. Podemos ajustar la intensidad para encontrar el punto que mejor encaje en cada situación.
Desde la aplicación Swarm II podemos modificar la ecualización, configurar el micrófono, reasignar controles, actualizar los auriculares y seleccionar distintos perfiles de sonido. También encontramos la conocida función Superhuman Hearing, pensada para resaltar determinados sonidos importantes dentro de los juegos.
Turtle Beach ha creado una bestia del sonido
Los Turtle Beach Stealth Pro II cuestan 349,99 euros, por lo que no son unos auriculares para todos los bolsillos. Aun así, su sonido está a la altura, con unos graves potentes pero controlados, un Dolby Atmos que mejora mucho la inmersión y un rendimiento musical sobresaliente, sin distorsión incluso a un volumen alto.
La autonomía cumple prácticamente con lo prometido y el sistema de baterías intercambiables es uno de sus grandes aciertos. A esto se suman una conectividad magnífica, buenos materiales, excelentes acabados y una funda rígida de transporte.
Su peso puede notarse en las sesiones largas, pero, si buscas unos auriculares inalámbricos de gama alta y priorizas la calidad del sonido, los Stealth Pro II son una de las propuestas más completas que hemos probado.
Sobre el papel, todo suena muy bonito, pero ya sabéis que las especificaciones por sí solas no sirven para valorar un producto. Lo realmente importante llega cuando dejamos la caja a un lado, nos colocamos los auriculares y comenzamos a utilizarlos durante varias horas, tanto en juegos como escuchando música.
Unos acabados que están a la altura de su precio
Lo primero que notas al sacar los Stealth Pro II de la caja es que estamos ante un producto premium. Turtle Beach ha combinado aluminio anodizado, detalles cromados, superficies suaves y controles metálicos que transmiten una sensación de calidad desde el primer momento.
No son unos auriculares pequeños ni especialmente discretos, pero tampoco caen en ese diseño gaming exagerado que puede echar para atrás a algunos usuarios. Tienen personalidad y se nota que están pensados para jugar, pero, al mismo tiempo, presentan una línea bastante elegante que encaja perfectamente junto a una consola, un ordenador o incluso un equipo de música.
Las uniones son firmes, los materiales están muy bien escogidos y no encontramos piezas que parezcan colocadas simplemente para adornar. Todo tiene su función y el conjunto transmite la sensación de estar fabricado para aguantar muchas horas de uso. Cuenta con una diadema suspendida y unas almohadillas de espuma viscoelástica que distribuyen bastante bien la presión. Además, el tejido es transpirable y las almohadillas incorporan el sistema ProSpecs para que quienes usamos gafas no suframos una presión excesiva en las patillas.
También tenemos que destacar la funda rígida de transporte que se incluye en la caja. Puede parecer un añadido menor, pero en unos auriculares de este precio se agradece mucho poder guardarlos o llevarlos de viaje sin tener que comprar una funda adicional. Es uno de esos detalles que terminan de redondear el producto.

El sonido es directamente espectacular
Los Stealth Pro II utilizan unos transductores duales Eclipse de 60 milímetros, con componentes separados para trabajar las distintas frecuencias. La idea es que los graves puedan pegar con fuerza sin cargarse los medios ni los agudos, algo que muchos auriculares gaming prometen, pero que no siempre consiguen. En este caso, Turtle Beach lo ha logrado.
El sonido es limpio, detallado y con una separación de frecuencias realmente buena. Podemos tener música, voces, disparos, explosiones y efectos ambientales funcionando al mismo tiempo sin que todo termine convertido en una mezcla de ruido en la que cuesta identificar qué está ocurriendo.
El rango de frecuencias va desde los 10 Hz hasta los 40 kHz, mientras que, mediante la conexión inalámbrica de 2,4 GHz, podemos reproducir audio de alta resolución de hasta 24 bits y 96 kHz en PC y otros dispositivos compatibles. En Xbox y PlayStation, al menos actualmente, el sonido queda limitado a 16 bits y 48 kHz.
Pero, más allá de números y especificaciones, lo importante es que suenan con mucha precisión.

Los bajos van a saco, pero sin romper el sonido
Uno de los apartados que más nos ha gustado es el comportamiento de los graves. Los Stealth Pro II pegan con muchísima fuerza y hacen que una explosión, el motor de un vehículo o el disparo de un arma se sientan de verdad.
Pero lo mejor es que no se comen el resto del sonido. Turtle Beach ha evitado ese error tan habitual de convertir cualquier escena en un estruendo constante en el que las voces desaparecen y todos los efectos parecen tener la misma intensidad.
Aquí tenemos presencia, profundidad y mucha pegada, pero los graves no resultan molestos. Podemos subir bastante el volumen y siguen estando controlados, sin vibraciones desagradables, distorsión ni esa rotura del sonido que aparece cuando unos auriculares intentan ofrecer más potencia de la que realmente son capaces de manejar.
Esto hace que podamos disfrutar de un sonido muy contundente sin renunciar a escuchar correctamente las voces, la música o los pequeños efectos que ocurren a nuestro alrededor.

La música es donde terminan de enamorar
Puede resultar curioso porque estamos hablando de unos auriculares gaming, pero donde realmente hemos disfrutado todavía más de los Turtle Beach Stealth Pro II ha sido escuchando música.
La amplitud de la escena sonora y la separación entre instrumentos son buenísimas. Las voces se escuchan claras, los agudos tienen presencia sin hacerse estridentes y los graves siguen pegando con fuerza, pero sin ensuciar el resto de la canción.
Los hemos probado con temas muy diferentes a través de Spotify, muchos de ellos con bastante carga de graves, y no hemos encontrado distorsión ni roturas en el sonido, incluso aumentando mucho el volumen. Los auriculares responden con mucha seguridad y mantienen una reproducción limpia prácticamente en cualquier situación.
Dolby Atmos no está simplemente para decorar la caja
La compatibilidad con Dolby Atmos no se ha incluido únicamente para poder colocar otro logotipo entre las especificaciones. Lo hemos probado en diferentes juegos y la mejora en la experiencia es clara. Al activarlo, el sonido gana profundidad. Ya no tenemos solo la sensación de que los efectos vienen de la izquierda o de la derecha, sino que se distribuyen de una forma mucho más precisa alrededor del jugador.
Los Stealth Pro II ya suenan de maravilla sin Dolby Atmos, pero esta tecnología le sienta como un guante a la precisión de sus transductores y termina de completar una experiencia sonora sobresaliente. Eso sí, Dolby Atmos está disponible en juegos y contenidos compatibles de Xbox y PC.

Una conectividad que funciona como debería
Otro de los grandes puntos fuertes de estos auriculares es la conectividad. Turtle Beach utiliza el sistema CrossPlay 2.0, mediante el cual podemos cambiar de forma inalámbrica entre diferentes dispositivos simplemente pulsando un botón.
En la caja encontramos una base transmisora y un segundo transmisor USB, de manera que podemos tener dos equipos preparados al mismo tiempo. El sistema permite utilizar hasta cuatro transmisores, aunque los adicionales se venden por separado.
Esto resulta especialmente cómodo cuando utilizamos una consola y un PC de forma habitual. No tenemos que estar quitando el adaptador de un equipo para conectarlo a otro, algo que puede resultar bastante pesado si el ordenador está debajo de la mesa o tenemos la consola instalada en un mueble.
Durante nuestras pruebas, el cambio entre dispositivos ha sido rápido y la conexión se ha mantenido estable. No hemos tenido cortes, pérdidas de señal ni un retardo que perjudique la experiencia.
Además, podemos utilizar al mismo tiempo la conexión de 2,4 GHz y Bluetooth 5.3.

La batería
Turtle Beach anuncia hasta 80 horas de autonomía total, repartidas entre dos baterías intercambiables que pueden ofrecer aproximadamente 40 horas cada una. Después de nuestras pruebas, podemos decir que la duración está bastante en línea con lo que indica la marca. Evidentemente, dependerá del volumen, la cancelación de ruido y las funciones que tengamos activadas, pero las cifras reales se quedan muy cerca de lo prometido.
Pero, para nosotros, el verdadero punto fuerte no está únicamente en las horas de autonomía, sino en el sistema elegido. Mientras utilizamos una batería, la segunda permanece cargándose dentro de la base transmisora. Cuando se agota la que tenemos instalada, solo hay que retirarla y colocar la otra. Tardamos unos segundos y podemos seguir jugando sin conectar ningún cable a los auriculares.
Además, hay otra ventaja importante a largo plazo. Todas las baterías pierden capacidad con el paso de los años, pero aquí no tendremos que cambiar los auriculares completos cuando eso ocurra. Bastará con comprar otra batería y seguir utilizándolos.

Cancelación activa y muchas opciones desde Swarm II
Los Stealth Pro II también incluyen cancelación activa de ruido mediante cuatro micrófonos internos, que permiten reducir el sonido ambiental hasta en 25 decibelios. Podemos ajustar la intensidad para encontrar el punto que mejor encaje en cada situación.
Desde la aplicación Swarm II podemos modificar la ecualización, configurar el micrófono, reasignar controles, actualizar los auriculares y seleccionar distintos perfiles de sonido. También encontramos la conocida función Superhuman Hearing, pensada para resaltar determinados sonidos importantes dentro de los juegos.
Turtle Beach ha creado una bestia del sonido
Los Turtle Beach Stealth Pro II cuestan 349,99 euros, por lo que no son unos auriculares para todos los bolsillos. Aun así, su sonido está a la altura, con unos graves potentes pero controlados, un Dolby Atmos que mejora mucho la inmersión y un rendimiento musical sobresaliente, sin distorsión incluso a un volumen alto.
La autonomía cumple prácticamente con lo prometido y el sistema de baterías intercambiables es uno de sus grandes aciertos. A esto se suman una conectividad magnífica, buenos materiales, excelentes acabados y una funda rígida de transporte.
Su peso puede notarse en las sesiones largas, pero, si buscas unos auriculares inalámbricos de gama alta y priorizas la calidad del sonido, los Stealth Pro II son una de las propuestas más completas que hemos probado.
Lo Bueno
- Sonido espectacular, limpio y sin distorsión
- Graves potentes y Dolby Atmos sobresaliente
- Gran autonomía y baterías intercambiables
- Conectividad multiplataforma magnífica
- Acabados y materiales premium
Lo Malo
- El peso se nota en sesiones largas
8/8 Núcleos TJ
·
Cima
· Élite
9,0
/ 10
Ficha del Taller
Calidad de Sonido
Excelente
Micrófono
Correcto
Comodidad y Peso
Correcto
Construcción y Materiales
Excelente
Conectividad y Batería
Excelente
"Recomendado: sonido espectacular y autonomía sin preocupaciones."