Un inquietante déjà vu rural que se queda a medio camino de su potencial.
Cuando vemos una novela visual publicada por Eastasiasoft, a la gran mayoría de los cazadores de logros y trofeos se les activa un resorte automático. Pensamos en el típico título de cinco euros donde, aunque no sea solo dejar pulsado un botón, sí que podemos ventilarlo y conseguir todas sus recompensas en apenas unos minutos. Sería un error cometer ese sacrilegio con The Fissure. Lo nuevo de SMV Games es una aventura de misterio madura, pausada y con una ambientación rural de lo más sugerente que recompensa con creces a quien decida detenerse a leer de verdad.
El inquietante déjà vu de San Adraín
La trama nos pone en la piel de Nahuel, un joven que viaja por primera vez a San Adraín, el remoto y apacible pueblo natal de su difunta madre. El conflicto arranca con una perturbadora sensación de familiaridad: Nahuel cree que jamás ha pisado ese lugar, pero el olor a leña quemada, las calles empedradas y la antigua casa familiar le resultan extrañamente conocidos. Por si fuera poco, los vecinos actúan con recelo, desconfían de los forasteros y, para colmo, algunos se dirigen a él como si lo conocieran de toda la vida. En líneas generales, la atmósfera opresiva y melancólica cumple con su cometido de forma correcta. Es un misterio maduro que gira en torno a la memoria selectiva, los traumas del pasado y los secretos familiares enterrados. El ritmo es pausado, pero sabe cómo sembrar la duda y mantener la intriga en todo momento.
El clásico ensayo y error a través de decisiones que cambian tu destino
Como novela visual clásica, la interacción directa en The Fissure es limitada. En este tipo de títulos disponemos de varios caminos que tomar y todo dependerá de las decisiones que elijamos en las bifurcaciones. Por lo tanto, si quieres experimentar todas las posibilidades y alcanzar los diferentes finales, tendrás que jugarlo al menos unas tres veces.
Para desentrañar el verdadero misterio de San Adraín, una sola partida no basta. Sin embargo, al contrario de lo que podría sugerir su premisa, aquí no hay ningún sistema complejo de memoria persistente ni mecánicas que alteren las partidas siguientes. Simplemente se trata de iniciar una nueva partida, ir tomando decisiones distintas para explorar otras rutas de diálogo y descubrir nuevos caminos que nos lleven a los diferentes desenlaces. A medida que juguemos, iremos desbloqueando fotos como "extras" en la galería, pero se quedan en un mero añadido coleccionable que aporta bastante poco a la experiencia real.

En cuanto a duración, exprimir todas sus rutas y ver el desenlace definitivo te llevará entre dos y tres horas, un tiempo compacto pero bien aprovechado. Eso sí, aquí nos topamos con un obstáculo insalvable para muchos: el juego nos llega únicamente en inglés. Al ser un título basado en textos, la barrera del idioma es una verdadera faena que hará que se pierdan muchos jugadores por el camino, algo lamentable ya que la historia que nos proponen tiene suficiente interés para engancharte.
Apartado técnico
Visualmente, el apartado gráfico se nota que está cuidado solo a cachos. A veces la dirección de arte encaja muy bien con el tono del juego, pero en otros muchos momentos nos faltan más escenas en pantalla, dejándonos con secuencias de texto sobre fondos vacíos de contenido o con una clara falta de pulido visual. Los fondos estáticos, cuando están presentes, logran transmitir esa soledad y ese aire fantasmal de un pueblo remoto apartado de la civilización. El diseño de los personajes es correcto, aunque al ser un desarrollo de presupuesto modesto, no esperes animaciones complejas ni grandes alardes técnicos; la puesta en escena es sumamente tradicional.
En el apartado sonoro, la banda sonora original cumple con nota su función de generar tensión y potenciar esa atmósfera melancólica de misterio. No obstante, y como suele ser habitual en este tipo de producciones indie de bajo coste, el juego carece de voces de doblaje. Leer tanto volumen de texto en completo silencio (más allá de los efectos de sonido ambientales y de fondo) puede hacer que el ritmo se le haga un poco seco a los jugadores menos acostumbrados a este género de lectura.

Conclusión
The Fissure es una propuesta con potencial en el catálogo de bajo coste de Eastasiasoft, pero que se queda a mitad de camino por culpa de su acabado. Además de ser para algunos jugadores un trámite de logros/trofeos fáciles, también ofrece un misterio psicológico de lo más interesante y con una gran dosis de rejugabilidad por sus decisiones. Sin embargo, detalles como que el apartado artístico esté cuidado a medias, y, sobre todo, que el juego esté únicamente en inglés, le restan demasiados puntos al resultado final. Es una recomendación aceptable si dominas el idioma y quieres perderte una tarde experimentando por sus diferentes rutas para descubrir la verdad de San Adraín.
El inquietante déjà vu de San Adraín
La trama nos pone en la piel de Nahuel, un joven que viaja por primera vez a San Adraín, el remoto y apacible pueblo natal de su difunta madre. El conflicto arranca con una perturbadora sensación de familiaridad: Nahuel cree que jamás ha pisado ese lugar, pero el olor a leña quemada, las calles empedradas y la antigua casa familiar le resultan extrañamente conocidos. Por si fuera poco, los vecinos actúan con recelo, desconfían de los forasteros y, para colmo, algunos se dirigen a él como si lo conocieran de toda la vida. En líneas generales, la atmósfera opresiva y melancólica cumple con su cometido de forma correcta. Es un misterio maduro que gira en torno a la memoria selectiva, los traumas del pasado y los secretos familiares enterrados. El ritmo es pausado, pero sabe cómo sembrar la duda y mantener la intriga en todo momento.
El clásico ensayo y error a través de decisiones que cambian tu destino
Como novela visual clásica, la interacción directa en The Fissure es limitada. En este tipo de títulos disponemos de varios caminos que tomar y todo dependerá de las decisiones que elijamos en las bifurcaciones. Por lo tanto, si quieres experimentar todas las posibilidades y alcanzar los diferentes finales, tendrás que jugarlo al menos unas tres veces.
Para desentrañar el verdadero misterio de San Adraín, una sola partida no basta. Sin embargo, al contrario de lo que podría sugerir su premisa, aquí no hay ningún sistema complejo de memoria persistente ni mecánicas que alteren las partidas siguientes. Simplemente se trata de iniciar una nueva partida, ir tomando decisiones distintas para explorar otras rutas de diálogo y descubrir nuevos caminos que nos lleven a los diferentes desenlaces. A medida que juguemos, iremos desbloqueando fotos como "extras" en la galería, pero se quedan en un mero añadido coleccionable que aporta bastante poco a la experiencia real.

En cuanto a duración, exprimir todas sus rutas y ver el desenlace definitivo te llevará entre dos y tres horas, un tiempo compacto pero bien aprovechado. Eso sí, aquí nos topamos con un obstáculo insalvable para muchos: el juego nos llega únicamente en inglés. Al ser un título basado en textos, la barrera del idioma es una verdadera faena que hará que se pierdan muchos jugadores por el camino, algo lamentable ya que la historia que nos proponen tiene suficiente interés para engancharte.
Apartado técnico
Visualmente, el apartado gráfico se nota que está cuidado solo a cachos. A veces la dirección de arte encaja muy bien con el tono del juego, pero en otros muchos momentos nos faltan más escenas en pantalla, dejándonos con secuencias de texto sobre fondos vacíos de contenido o con una clara falta de pulido visual. Los fondos estáticos, cuando están presentes, logran transmitir esa soledad y ese aire fantasmal de un pueblo remoto apartado de la civilización. El diseño de los personajes es correcto, aunque al ser un desarrollo de presupuesto modesto, no esperes animaciones complejas ni grandes alardes técnicos; la puesta en escena es sumamente tradicional.
En el apartado sonoro, la banda sonora original cumple con nota su función de generar tensión y potenciar esa atmósfera melancólica de misterio. No obstante, y como suele ser habitual en este tipo de producciones indie de bajo coste, el juego carece de voces de doblaje. Leer tanto volumen de texto en completo silencio (más allá de los efectos de sonido ambientales y de fondo) puede hacer que el ritmo se le haga un poco seco a los jugadores menos acostumbrados a este género de lectura.

Conclusión
The Fissure es una propuesta con potencial en el catálogo de bajo coste de Eastasiasoft, pero que se queda a mitad de camino por culpa de su acabado. Además de ser para algunos jugadores un trámite de logros/trofeos fáciles, también ofrece un misterio psicológico de lo más interesante y con una gran dosis de rejugabilidad por sus decisiones. Sin embargo, detalles como que el apartado artístico esté cuidado a medias, y, sobre todo, que el juego esté únicamente en inglés, le restan demasiados puntos al resultado final. Es una recomendación aceptable si dominas el idioma y quieres perderte una tarde experimentando por sus diferentes rutas para descubrir la verdad de San Adraín.
Análisis
The Fissure
"Un inquietante déjà vu rural que se queda a medio camino de su potencial."
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Nota Final
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