Bioshock

Xbox 360

Publicado el 18-07-2007 a las 17:35

Autor: Javier "Rastajavi" Blazquez

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Aquí, en los primeros interiores que presenciamos, podemos observar el papel y protagonismo que ganan la iluminación entre las salas y pasillos. Un estilo decorativo de los años 30 y unas lámparas que iluminan el entorno suavemente. De una forma artística y muy cuidada la luz del exterior entra por las cristaleras y se mezcla con lo acogedor del entorno. Y esto, junto a los carteles y el diseño de todo lo que rodea comienza a crear un aire hospitalario pero tremendamente insólito. Mediante una cápsula podremos ver como poco a poco descendemos pies de altura y nos sumergimos en la ciudad de Bioshock conocida como Rapture. Ballenas cantando entre edificios, bancos de peces sobre ella, pasadizos y galerías que intercomunican salas enormes y luces de león fulgurando lejanas. Y todo bajo el verde esmeralda del mar.

Una ciudad submarina que no deseaba ser encontrada. Construida con los cimientos de una filosofía utópica donde una sociedad sostenible convivía sin opresiones y sin temor alguno a la inestabilidad de la superficie. Un lugar donde todo individuo era acogido y donde la belleza no era un privilegio sino un derecho. Donde los científicos investigaban y los artistas creaban por el simple amor a la creación. Y eso, el amor a la creación suele llevar a envidia. Envidia de Dios. Y su creador Andrew Rayman jugó a serlo. Con esfuerzo y dedicación consiguió finalmente un mundo diseñado exclusivamente para el bienestar de los hombres. Desgraciadamente lo único que consiguió al poco tiempo fue todo lo contrario. Un lugar dominado por engendros y pesadillas andantes donde los supervivientes, todos locos, dejan lanzar sus lamentos en busca de hombres que matar. Un lugar donde nosotros acabamos de llegar.
La música nos acompaña en este viajecito y nos ira poco a poco hipnotizando para meternos mas y mas en la historia. En ningún momento hay que olvidar este apartado que nos mantiene en tensión en los duros enfrentamientos y nos alivia en los momentos de soledad entre ellos.

Mientras nos recreamos con el paisaje unas grabaciones diseñadas para nuevos invitados nos cuentan que es y donde nos encontramos. El problema seque nosotros no tenemos acceso como visitantes y por tanto no somos bienvenidos. A partir de este momento presenciaremos unas escenas intrigantes y tomaremos el primer contacto con la ciudad. Y de que mejor mantera que pisando pancartas y carteles de protesta en los que anuncian que Rapture ha muerto.