Windows Central pide a Blizzard que frene el ritmo de parches de WoW

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Publicado el 19-10-2026 a las 12:09

Autor: KaTXi

La muerte de Liadrin y los fallos del primer Laberinto reabren el debate sobre la calidad de la versión Retail.

Hay quien se queja de tener demasiado contenido. Jez Corden, de Windows Central, lleva más de veinte años jugando a World of Warcraft y paga la suscripción anual sin falta, pero cree que el juego vive uno de sus peores momentos. En una columna de opinión culpa al ritmo que se ha impuesto la propia Blizzard: un parche nuevo cada ocho semanas. «La historia tiene que marcar el ritmo de los parches. Ahora mismo, el ritmo de los parches marca la historia, y ahí está el problema», resume.

El detonante ha sido el parche 12.1.5 de Midnight. En él muere Lady Liadrin, la líder de los paladines elfos de sangre de la Horda, en una escena que Corden califica de una de las más anticlimáticas que ha visto en un videojuego: tras una cadena de misiones de media hora, cae a manos de Kith'ix, un villano que apenas ha tenido presencia. Y no es solo la historia. El primer Laberinto, el de Kindo-Jan, una mazmorra pensada para perderse como en las del WoW clásico, sufre fallos que reinician el progreso y no deja retomar la partida al desconectarse. Blizzard ha tenido que retirar además un conjunto de la tienda inspirado en Rexxar por problemas de texturas, y todo esto llega poco después de que pidiera disculpas por los fallos del parche 12.0.5. «¿Están programando el juego con IA? ¿No queda suficiente gente en control de calidad?», se pregunta.

World of Warcraft: The War Within

Corden entiende por qué Blizzard mantiene el ritmo: World of Warcraft es una de sus grandes fuentes de ingresos, y lanzar contenido con frecuencia ayuda a que los jugadores no se den de baja. Además, el momento es bueno, porque World of Warcraft: Forever ha traído de vuelta a muchísimos suscriptores. Aun así, propone espaciar los grandes momentos de la historia a 16 o 24 semanas, y teme que Forever acabe quitándole recursos a la versión Retail. Su conclusión es amarga: quizá el único mensaje que Blizzard escucha de verdad es que la gente «se dé de baja».