Kitase cree que Square Enix apostará por juegos nuevos tras FFVII Revelation
El productor de la trilogía de Final Fantasy VII prefiere crear antes que rehacer, aunque no descarta más remakes.
Aquí hay dos noticias en una: la fecha de ventana (primavera de 2026) y la demo (13 de febrero de 2026) con progreso transferible. Pero lo que de verdad define el juego es su estructura: la aventura gira alrededor de seis Spark Generators, y puedes abordarlos en el orden que quieras. No es “lineal con disimulo”, sino un diseño que busca que elijas ruta y aceptes consecuencias.
La protagonista, Mina, tiene un perfil muy particular: es una “Hollower”, mezcla de exploradora y luchadora, con herramientas que combinan combate y movimiento. El mundo está construido sobre una idea simple pero efectiva: la isla prosperó gracias a esos generadores… y ahora que fallan, el lugar se pudre por dentro. Eso abre un tono de misterio oscuro que se nota en el tipo de enemigos, en el ambiente y en el sentido de urgencia.
El sistema de progresión juega con el riesgo. La moneda (huesos) sirve para comprar y para mejorar al personaje, pero al morir puedes perder una parte importante de lo que llevas encima. Eso hace que cada incursión tenga un punto de “¿me vuelvo ya o aprieto un poco más?”. Y ese dilema se refuerza con la cantidad de build posibles: hablan de decenas de trinkets (pasivas acumulables) y de armas secundarias que consumen energía y que, además, puedes perder al morir, lo que te empuja a decidir cuándo usarlas de verdad.
La demo incluye el tramo inicial y el primer gran jefe, y la idea de poder llevarte el progreso al juego final es un gancho importante: no es una prueba “de escaparate”, es un inicio de partida real.