El regreso a Nosgoth en clave retro que quiere gustarte, pero no convence.
Tras más de dos décadas de silencio, pese a la insistencia de los fans, saga Legacy of Kain regresa con una propuesta inesperada: un giro radical hacia el 2D pixel art sin abandonar su ADN narrativo oscuro. Legacy of Kain: Ascendance ni intenta, ni puede, competir en las ligas de los AAA que lucía antaño, así que trata de reinterpretar la franquicia desde una perspectiva más contenida, casi experimental y sin el éxito que se le esperaba.
Desarrollado con un enfoque claramente retro, el título apuesta por combinar acción plataformera rápida con narrativa densa, recuperando además actores de doblaje clásicos de su versión inglesa y un tono shakesperiano que siempre fue lo que más convencía de la saga, llevándola a obra de culto. El resultado es un juego que respira respeto por su legado… pero también deja ver demasiadas costuras.
Esta es la historia pixelada de Nosgoth
La historia vuelve a situarnos en Nosgoth, esa tierra decadente donde vampiros, humanos y fuerzas arcanas chocan en guerras constantes. En esta ocasión, el juego amplia su lore introduciendo en la narrativa personajes clásicos, como Kain y Raziel, con nuevas incorporaciones.
Con un gran peso narrativo, la historia se apoya en diálogos densos y escenas que recuerdan a una novela visual realizada a medio caballo entre PlayStation 1 y 2. Y esto es un puñal de doble filo, por un lado, resulta un regalo para los fans de la saga, que encontrarán guiños, matices y referencias constantes, pero por otro puede ser excesivamente pesado o poco accesible para quienes se inician en su lore.

Acción, ritmo y… tedio
Aquí es donde Legacy of Kain: Ascendance plantea su mayor cambio. El juego abandona el enfoque tridimensional clásico con cámara en tercera persona y pasa a convertirse en un juego plataformero de 16 bits. El diseño gira en torno a escenarios en altura con piezas de lore y coleccionables en forma de mejora escondidos por mapas plagados de enemigos y trampas o peligros. Cada personaje tiene habilidades únicas, algo que da variedad en cómo afrontar los niveles.
El problema, sin embargo, es que el sistema funciona bien en su base, pero no siempre alcanza la profundidad esperada. El combate rápidamente se vuelve repetitivo, los escenarios demasiado obvios y poco a poco el interés va decreciendo con el paso de las horas, ya que el equilibrio entre plataformas y acción no está demasiado afinado. El diseño de niveles lineales puede parecer un metroidvania, pero es solo un espejismo. Los que creían que este era el “Castlevania de Raziel” se van a llevar un chasco porque la progresión es tan limitada que deja una sensación de que podían haber sido más ambiciosos.
Una aventura retro en aspecto… y duración
La duración es uno de los puntos más polémicos en este juego. La campaña resulta insuficiente por corta, ya que puede completarse en apenas unas pocas horas, siempre dependiendo de tu habilidad y tu interés por encontrar secretos. Y aquí deja un poso agridulce, porque como juego resulta intenso y de haber sido bien medido, después de tantos años, podría haberse hecho un juego más ambicioso. El fan de la saga esperaba algo más que esta sensación efímera tras una espera tan larga.

Apartado técnico
En lo visual apuesta por un pixel art 16-bitero algo oscuro y con mucha violencia, con animaciones cuidadas y un estilo muy marcado que encaja perfectamente con el universo de la saga. La estética está muy cuidada, los escenarios encajan con la saga y la iluminación da una sensación de profundidad que moderniza el estilo retro. Ese contraste entre lo retro y lo moderno funciona bien en lo artístico, pero también peca de caer en repetición en algunos tramos largos de escenarios.
En el sonido sí marca la diferencia. Nos tocan en la fibra trayendo de nuevo a los actores de voz de los clásicos de PlayStation con un doblaje cargado de personalidad. Además los sonidos encajan con el tono del juego sin alejarse de lo esperado y la banda sonora por momentos se siente muy inspirada. Una vez más, el apartado sonoro es un pilar de la franquicia, manteniendo ese aire teatral, casi shakespeariano que siempre la ha caracterizado.
Conclusión
Legacy of Kain: Ascendance es un regreso valiente, que decide no jugar sobre seguro. Cambia de género, reduce su escala y apuesta por una experiencia más directa y estilizada. Funciona especialmente bien como reinterpretación moderna con alma retro, calcando el tono y majestuosidad en lo sensitivo, tanto visualmente como en tus oídos va a sentirse tan grandioso como fue. En ese aspecto es una carta de amor a los fans de la saga.

Sin embargo, su falta de profundidad en sistemas, la pobreza de su sistema de combate y una duración demasiado contenida hacen que se quede a medio camino de lo que podría haber sido un regreso realmente memorable. Aun así, deja ver su personalidad, identidad y respeto por una saga que nunca fue convencional. Y eso, en el panorama actual, ya es mucho decir.
Desarrollado con un enfoque claramente retro, el título apuesta por combinar acción plataformera rápida con narrativa densa, recuperando además actores de doblaje clásicos de su versión inglesa y un tono shakesperiano que siempre fue lo que más convencía de la saga, llevándola a obra de culto. El resultado es un juego que respira respeto por su legado… pero también deja ver demasiadas costuras.
Esta es la historia pixelada de Nosgoth
La historia vuelve a situarnos en Nosgoth, esa tierra decadente donde vampiros, humanos y fuerzas arcanas chocan en guerras constantes. En esta ocasión, el juego amplia su lore introduciendo en la narrativa personajes clásicos, como Kain y Raziel, con nuevas incorporaciones.
Con un gran peso narrativo, la historia se apoya en diálogos densos y escenas que recuerdan a una novela visual realizada a medio caballo entre PlayStation 1 y 2. Y esto es un puñal de doble filo, por un lado, resulta un regalo para los fans de la saga, que encontrarán guiños, matices y referencias constantes, pero por otro puede ser excesivamente pesado o poco accesible para quienes se inician en su lore.

Acción, ritmo y… tedio
Aquí es donde Legacy of Kain: Ascendance plantea su mayor cambio. El juego abandona el enfoque tridimensional clásico con cámara en tercera persona y pasa a convertirse en un juego plataformero de 16 bits. El diseño gira en torno a escenarios en altura con piezas de lore y coleccionables en forma de mejora escondidos por mapas plagados de enemigos y trampas o peligros. Cada personaje tiene habilidades únicas, algo que da variedad en cómo afrontar los niveles.
El problema, sin embargo, es que el sistema funciona bien en su base, pero no siempre alcanza la profundidad esperada. El combate rápidamente se vuelve repetitivo, los escenarios demasiado obvios y poco a poco el interés va decreciendo con el paso de las horas, ya que el equilibrio entre plataformas y acción no está demasiado afinado. El diseño de niveles lineales puede parecer un metroidvania, pero es solo un espejismo. Los que creían que este era el “Castlevania de Raziel” se van a llevar un chasco porque la progresión es tan limitada que deja una sensación de que podían haber sido más ambiciosos.
Una aventura retro en aspecto… y duración
La duración es uno de los puntos más polémicos en este juego. La campaña resulta insuficiente por corta, ya que puede completarse en apenas unas pocas horas, siempre dependiendo de tu habilidad y tu interés por encontrar secretos. Y aquí deja un poso agridulce, porque como juego resulta intenso y de haber sido bien medido, después de tantos años, podría haberse hecho un juego más ambicioso. El fan de la saga esperaba algo más que esta sensación efímera tras una espera tan larga.

Apartado técnico
En lo visual apuesta por un pixel art 16-bitero algo oscuro y con mucha violencia, con animaciones cuidadas y un estilo muy marcado que encaja perfectamente con el universo de la saga. La estética está muy cuidada, los escenarios encajan con la saga y la iluminación da una sensación de profundidad que moderniza el estilo retro. Ese contraste entre lo retro y lo moderno funciona bien en lo artístico, pero también peca de caer en repetición en algunos tramos largos de escenarios.
En el sonido sí marca la diferencia. Nos tocan en la fibra trayendo de nuevo a los actores de voz de los clásicos de PlayStation con un doblaje cargado de personalidad. Además los sonidos encajan con el tono del juego sin alejarse de lo esperado y la banda sonora por momentos se siente muy inspirada. Una vez más, el apartado sonoro es un pilar de la franquicia, manteniendo ese aire teatral, casi shakespeariano que siempre la ha caracterizado.
Conclusión
Legacy of Kain: Ascendance es un regreso valiente, que decide no jugar sobre seguro. Cambia de género, reduce su escala y apuesta por una experiencia más directa y estilizada. Funciona especialmente bien como reinterpretación moderna con alma retro, calcando el tono y majestuosidad en lo sensitivo, tanto visualmente como en tus oídos va a sentirse tan grandioso como fue. En ese aspecto es una carta de amor a los fans de la saga.

Sin embargo, su falta de profundidad en sistemas, la pobreza de su sistema de combate y una duración demasiado contenida hacen que se quede a medio camino de lo que podría haber sido un regreso realmente memorable. Aun así, deja ver su personalidad, identidad y respeto por una saga que nunca fue convencional. Y eso, en el panorama actual, ya es mucho decir.
Análisis
Legacy of Kain: Ascendance
"El regreso a Nosgoth en clave retro que quiere gustarte, pero no convence."
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Nota Final
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