Análisis

Ebola Village

PC, PlayStation 4, Xbox One, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2
2.9

Publicado el 27-03-2026 a las 21:27

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

¿Genio del terror independiente o el enésimo clon que intenta colárnosla con el nombre?

Todos conocemos ese meme de "lo que pides por internet vs. lo que te llega a casa". Pues bien, Ebola Village es la representación interactiva de esa imagen. Solo hace falta ver el nombre para saber que Indie Games Studio no tiene ningún tipo de vergüenza a la hora de intentar pescar incautos que busquen algo parecido a la obra de Capcom. Estamos ante una versión rusa, barata y bastante accidentada de Resident Evil Village que, aunque intenta jugar la carta de la nostalgia por los clásicos de los 90, se queda en un simulador de caminar por escenarios oscuros con muy poco sentido.


Una reunión familiar en el peor momento posible

La historia nos presenta a María, una mujer que está tranquilamente en su casa viendo su serie favorita cuando, de repente, la televisión se corta para anunciar una amenaza biológica. ¿Qué hace cualquier persona normal en esa situación? ¿Atrancarse en casa? No, María decide que es el momento perfecto para irse a un pueblo remoto de Rusia a ver a su madre y a su exmarido, Ruslan.

El punto de partida ya es de traca, pero lo que sigue no mejora mucho. La narrativa intenta ser intrincada y profunda, buscando que descubras quién está detrás del brote, pero se siente como una excusa para pasearte por entornos decadentes. El lore es el típico de "experimento que sale mal", y aunque la ambientación de la aldea rusa tiene su punto por lo lúgubre, la trama no consigue enganchar en ningún momento. Es un guion que parece escrito en una servilleta mientras veían un walkthrough de RE7.

El "survival" más tosco del este

Ebola Village bebe directamente de los survival horror clásicos, pero con una cámara en primera persona que no le hace ningún favor. La jugabilidad es un compendio de clichés mal ejecutados: gestión de inventario limitada, búsqueda de llaves de colores y un combate que es, para ser generosos, un suplicio. El gunplay es de los peores que hemos probado en mucho tiempo; no hay peso en las armas, la respuesta de los enemigos a los disparos es casi nula y la precisión brilla por su ausencia.

A esto hay que sumarle una IA que parece sacada de la era de los 32 bits, con enemigos que se quedan encajados en las esquinas o que te detectan a través de las paredes sin lógica alguna. Los puzles, por su parte, son el colmo del diseño perezoso, obligándote a dar vueltas por pasillos clónicos para encontrar un objeto que está a la vista pero que no puedes recoger hasta que el juego decide que toca. Esa sensación de "estirar el chicle" para que el juego dure más de una hora es constante y acaba matando cualquier atisbo de tensión que el juego intente generar.

Apartado técnico

En lo visual, el juego es un "quiero y no puedo" constante. Han intentado crear una atmósfera opresiva abusando en algunos momentos de una oscuridad densa que, más que miedo, lo que provoca es fatiga visual. Los escenarios de la aldea rusa están llenos de assets genéricos y texturas que parecen sacadas de un banco de recursos gratuito. El modelado de los personajes es rígido, con unas animaciones faciales inexistentes que hacen que las escenas dramáticas parezcan una comedia involuntaria. El popping es una constante y las caídas de frames puntuales, incluso en zonas cerradas. Por último, mención a los infectados y otras criaturas (mejor no entrar en más detalles) que deambulan por territorio ruso, se nos hace hasta complicado de describir.

El sonido es, quizás, el punto más sangrante. El equilibrio de audio es un desastre: de repente un ruido ambiental suena como si tuvieras un martillo neumático en la oreja y, al segundo siguiente, los disparos suenan como petardos mojados. La música entra y sale sin ningún tipo de transición lógica, rompiendo la inmersión continuamente. Por no hablar de la traducción y las voces, que tienen ese aroma a Google Translate mal configurado que te saca por completo de la historia cada vez que María abre la boca para preguntarse qué demonios está pasando. Parece como si todo el ajuste haya sido un copia y pega constante y sin sentido.

Conclusión

Ebola Village es un producto oportunista que intenta aprovecharse del nombre de una franquicia consagrada para vender unas pocas copias. No llega ni a versión de marca blanca de Resident Evil, e incluso te deja mal cuerpo. No es que sea un desastre absoluto injugable porque, técnicamente, puedes llegar al final, pero es una experiencia carente de alma, de pulido y de cualquier tipo de originalidad. Si te apasiona el terror más cutre, igual le sacas un rato de risas por lo absurdo de la situación. Pero pagar por esto es validar un modelo de negocio basado en el "copia y pega" mal hecho. 

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"¿Genio del terror independiente o el enésimo clon que intenta colárnosla con el nombre?"

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